Nini en España: jóvenes que no estudian, ni pueden trabajar

Análisis de la situación de los Nini en España tras el informe Education at a Glance 2016. OECD Indicators.

Hace unos días (el 5 de octubre) la OCDE publicaba (el día 5 de octubre) la octava edición del informe Society at a Glance 2016OECD Social Indicators1, que ve la luz cada dos años. En estos informes se presentan los datos de un conjunto de indicadores sociales (25 en total, en esta edición) y su tendencia, relativos a los 35 países de la OCDE, así como Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, Rusia, y Sudáfrica.

Este año, el informe dedica su primer capítulo a los llamados Nini. Según datos del informe, en 2015, unos 40 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años, el 15% de la población joven de la OCDE, ni estudian ni trabajan. De ellos, dos tercios ni siquiera buscan empleo.

El informe señala también que durante la crisis desapareció casi uno de cada diez empleos de jóvenes menores de 30 años, siendo los principales afectados por estas pérdidas de empleo los jóvenes que abandonaron la escuela sin finalizar la educación secundaria. Este grupo de jóvenes integra más del 30% de los Nini.

La situación de los Nini en España

En España, el empleo de los jóvenes entre 2007 y 2015 se redujo en más de la mitad, pasando la tasa de ocupación del 43% al 20%2. En esos años, el porcentaje de Nini en España aumentará muy rápidamente en esos años, pasando, según datos de la OCDE, del 16% en 2007 al 26% en 2013, año en el que se alcanzó el valor máximo. Aunque el porcentaje de Nini en 2015 ha disminuido a menos del 23%, aún se sitúa muy por encima de la media de la OCDE y tan sólo detrás de Turquía, Italia y Grecia.

FUENTE: Elaborado con datos de
FUENTE: Elaborado con datos de Education at a Glance 2016. OECD Indicator.

Además del paro juvenil, en España sigue siendo un problema muy importante el abandono escolar temprano. Aunque en los últimos años se ha reducido en España de forma notable el abandono escolar, el porcentaje de la población adulta joven (25-34 años) con un nivel de formación de primer ciclo de enseñanza secundaria o inferior en 2015 era del 34,4%, 18 puntos por encima de la media de la OCDE[1].

El porcentaje español sólo es superado por Méjico, Turquía y Portugal. Por otro lado,

Debe indicarse que, en cambio, el porcentaje de población adulta joven que ha alcanzado un nivel de estudios terciarios (educación universitaria), es muy similar al de la media de la OCDE, un 41% frente a un 41,7% de la OCDE. Esto en una muestra de la polarización y desigualdad que caracteriza a la educación en España.

Parece claro pues, que para el gobierno que nos rija en los próximos cuatro años, sea el que sea, debería ser prioritario impulsar políticas encaminadas a que nuestros jóvenes aumenten su nivel educativo, fundamentalmente en los niveles más bajos.

Una política educativa tendente a lograr una educación inclusiva y de calidad, que no expulse a nadie del sistema educativo, que sea capaz de conseguir que esos jóvenes alcancen las competencias mínimas para desempeñar un trabajo digno que le permita desarrollarse como personas y alcanzar unos niveles aceptables de bienestar.

Referencias

[1]   Según datos del informe Education at a Glance 2016. OECD Indicators, publicado el 15 de septiembre. Disponible en: http://www.oecd.org/edu/education-at-a-glance-19991487.htm

[2]   Cálculo efectuado utilizando datos del INE referidos a ocupados entre 16 y 24 años y población de la misma franja etaria.

[3]    Según datos del informe Education at a Glance 2016. OECD Indicators, publicado el 15 de septiembre.

Ana Hernández

Ana Hernández

Ana Hernández Román. Profesora Titular. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Córdoba. Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 1987. Desarrolla la labor de Coordinadora de Orientación Universitaria desde el año 2010, y es miembro de la Comisión de Garantía de Calidad del Título del Grado en Administración y Dirección de Empresas, de la Universidad Loyola Andalucía. Investigadora en temas relacionados con la cooperación internacional al desarrollo y medición de la pobreza y la desigualdad. Es investigadora colaboradora de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación. Es miembro de la Red Española de Estudios del Desarrollo (REEDES).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *