Las proyecciones de mercado de la Comisión Europea como contribución a la mejora de la información disponible en el sector agrario

Perspectivas del mercado agrario europeo

La teoría económica nos dice que para que los mercados funciones de manera eficiente es necesario que los agentes tengan información completa y perfecta sobre todos los aspectos de los mismos. La realidad nos demuestra que esta hipótesis raramente se cumple por lo que si nos queremos beneficiar de las virtudes de los mercados eficientes, alguien debe tomar la iniciativa de mejorar la disponibilidad y calidad de la información existente.

La iniciativa más longeva en este sentido para los mercados agrarios es la del Servicio de Agricultura de los Estados Unidos con su World Agricultral Supply and Demand Estiamates Report (WASDE) que se publica desde 1973.

Sin embargo, la crisis de precios agrarios de los años 2007 y 2008 y los incrementos de más del 100% según el índice de precios de la FAO, incrementó el interés de los poderes públicos respecto al desempeño de los mercados agrarios. Entre las distintas iniciativas para facilitar el funcionamiento de éstos se ha consolidado el sistema de información sobre mercados agrarios del G-20 (AMIS) que gestionan la FAO y la OCDE.

Este sistema proporciona información 10 veces al año sobre las expectativas de producción y utilización en el corto plazo (12 meses) para el trigo, maíz, arroz, y la soja. También revisa las previsiones climáticas que pueden afectar al desarrollo de las cosechas en marcha, los últimos cambios en las políticas introducidos y la evolución de los precios spot y futuros. El último boletín disponible es el número 54 de Diciembre de 2017 (ver aquí), aunque cuando se publique esta entrada del blog el número 55 estará a punto de publicarse (primero de Febrero).

Fundamentos del mercado agrario

Pero no solo es importante que se conozcan en tiempo y forma los fundamentos de mercado y los cambios en políticas de los países en el corto plazo, también es importante que todos los agentes conozcan y compartan previsiones similares sobre los que se espera para el medio plazo, definido este normalmente como los próximos diez años. En este sentido existen numerosas iniciativas, tanto nacionales como globales, que proporcionan información.

Casi todas las iniciativas se basan en el uso de modelos de equilibro parcial del sector agrario para establecer cuáles son las tendencias más probables, modelos que normalmente son capaces de incorporar información de expertos para modificar los resultados originales del modelo y calcular de manera endógena el impacto de posibles políticas o desarrollos macroeconómicos (p. ej. precios más elevados del petróleo, cambios en el tipo de cambio entre monedas o un crecimiento acelerado de la economía).

Como ejemplo de iniciativa nacional se puede mencionar el Outlook que hace la Universidad de Missouri a través de su Instituto de Investigación sobre Políticas Agrarias y de Alimentación (FAPRI en su acrónimo inglés) que en su última edición concluye que las tendencias de los últimos años que han reducido los precios agrarios parecen estar llegando a su fin, al menos para algunos sectores, no tanto por la ralentización del incremento de la producción como por el aumento de la demanda.

A nivel global el Outlook más conocido es el que generan de manera conjunta la FAO y la OCDE que en su última edición cobre el periodo 2017-2026. Estas proyecciones se basan en el modelo AGLINK-COSIMO que cubre la producción agraria de 93 productos agrarios en todo el planeta. El contexto para las Perspectivas de este año es la producción récord y las abundantes existencias de la mayoría de los productos básicos en 2016, manteniendo los precios muy por debajo de los picos experimentados en la última década.

Los precios promedio de los cereales, carnes y productos lácteos siguieron bajando, en tanto que las semillas oleaginosas, los aceites vegetales y el azúcar, experimentaron un ligero repunte en 2016. Durante el periodo de perspectivas, se prevé que el crecimiento de la demanda se desacelerará considerablemente así como que el crecimiento de la demanda de casi todos los productos básicos alimentarios, será menor que en la década anterior. Bajo estas condiciones fundamentales de oferta y demanda contempladas en las Perspectivas, los precios reales de la mayoría de los productos agrícolas y pesqueros seguirán una tendencia ligeramente decreciente, que en los próximos 10 años los mantendrá por debajo de los picos anteriores.

Perspectivas del mercado agrario europeo

Para el caso europeo el referente de perspectivas de mercados agrarios es el Outlook para Europa que desarrolla la Comisión Europea desde 2010. Este Outlook usa una versión modificada del modelo AGLINK con una representación más detallada de la Unión Europea tanto desde el punto de vista de la política agraria como del marco geográfico de proyección. Mientras que la FAO y la OCDE solo presentan proyecciones para la UE28, la Comisión proporciona también la distribución de estas proyecciones entre dos bloques los 15 Estados Miembros anteriores a 2004 y los 13 que han accedido después de 2004.

Las proyecciones de la UE cubren las tres grande familias de productos agrarios (cultivos herbáceos, productos lácteos y productos cárnicos) y además, sin utilizar el modelo AGLINK, también esboza las tendencias principales para los mercados del vino, el aceite de oliva y las frutas y hortalizas. Los principales mensajes de la edición de 2017 que extiende sus proyecciones hasta 2030 señalan que los precios en la UE para los cereales crecerán empujados por la falta de tierras de cultivo, el aumento de los precios de la energía y el aumento de la demanda.

Con estas condiciones de mercado, si hay situaciones climáticas adversas no se puede descartar que se sufra una situación de escalada de precios. Por el contrario, el fin del sistema de cuotas para el azúcar hará que la producción Europea se incremente y la UE deje de ser una importadora de azúcar para ser un nuevo exportador en la escena mundial. Por lo que se refiere a la producción animal, la perspectiva es más favorable con crecimiento de la producción en Europa para cubrir la demanda creciente de productos cárnicos y lácteos.

Como el diablo está en los detalles, recomiendo al lector interesado en las proyecciones de mercado que lea los documentos ya que estos mensajes de brocha gorda muchas veces esconden gran variabilidad. Para aumentar la usabilidad de los resultados para los dos grandes bloques de países de la UE, la Comisión Europea también apoya la desagregación de estas proyecciones a nivel de estado miembro mediante el uso del modelo AGMEMOD.

Los lectores curiosos podrán haber detectado que las proyecciones de las distintas organizaciones no son idénticas. A veces las hipótesis que hacen las distintas organizaciones son diferentes, a veces el hecho de que unas se hagan después de las otras permite incorporar nueva información y otras veces es simplemente que algunas organizaciones tienen mejores intuiciones o simplemente suerte. Dado que el autor de esta entrada no es imparcial, no intentaré juzgar quién ha sido más certero en las últimas proyecciones.

Obviamente las proyecciones son solo una de las representaciones posibles del futuro. Aunque sean las más probables solo lo son si se cumplen las hipótesis en las que se basan las proyecciones. La Comisión Europea hace análisis estocásticos sobre las distintas trayectorias que pueden seguir las variables analizadas cuando cambian algunas hipótesis sin embargo no debemos olvidar que solo sabemos una cosa sobre el futuro y esta es que no será igual que el pasado. La publicación de la FAO-OCDE ya advierte que es importante reconocer que los precios de los productos agrícolas están sujetos a una considerable volatilidad y pueden mostrar grandes desviaciones de sus tendencias de largo plazo durante un periodo prolongado.

Sin embargo estoy convencido que los mercados agrarios funcionan mejor cuando existe esta información que en su ausencia. Lamentablemente no tengo evidencia que substancie para el caso de las proyecciones de la Comisión pero en otros casos si existe como por ejemplo el impacto del WASDE en la reducción de la volatilidad de los mercados de soja o maíz o el valor de su información para el mercado. Tal vez este ejemplo inspire al lector a hacer algún análisis sobre la contribución del Outlook de la Comisión Europa al desempeño de los mercados, quien escribe estaría muy interesado en leer sus resultados.

Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor y en ningún caso pueden ser atribuidas a la institución para la que trabaja.

Jesús Barreiro-Hurle

Jesús Barreiro-Hurle

Profesor asociado en la Universidad Loyola Andalucía. Economista Agrario por la Universidad Autónoma de Madrid (1993) y Doctor en Economía por la Universidad de Zaragoza (1998). Ha trabajado como investigador en el CITA-Aragón y en el IFAPA-Junta de Andalucía y como profesor Ayudante de las Universidades Pública de Navarra y Valladolid. También ha prestado servicios en la FAO desarrollando un sistema de seguimiento de políticas en África. Ha publicado más de 40 artículos en revista con evaluación por pares. Actualmente es funcionario de la Comisión Europea destinado en la Unidad de Análisis Económico de la Agricultura del Centro Común de Investigación en Sevilla y editor asociado de la revista Spanish Journal of Agricultural Research.

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