Los gases de efecto invernadero

Los gases de efecto invernadero contribuyen al calentamiento global del planeta.

Los gases de efecto invernadero (GEI) son gases cuya presencia en la atmósfera contribuyen al calentamiento global, un asunto de gran relevancia en la actualidad.

Prueba de ello es la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21/CMP11) en Francia, que empezó el día de 30 de noviembre y continuará hasta el 11 de diciembre de 2015. Es un evento crucial dado que el resultado esperado es un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático, que será aplicable a todos los países del mundo, y cuyo objetivo es mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C.

En el gráfico 1 puede verse la evolución de las emisiones de CO2 (dióxido de carbono), que son el mayor componente de las emisiones de GEI (aproximadamente un 82%). Observamos que la cantidad total de CO2 en todo el mundo ha aumentado con el tiempo. Evidentemente, esta tendencia al alza en las emisiones de CO2 no es una buena noticia desde de punto de vista del calentamiento global.

Gráfica evolución emisiones CO2
Fuente: Global Carbon Project (http://www.globalcarbonproject.org).

Una de las cuestiones más importantes es cómo distribuir o asignar los GEI entre los países del mundo para resolver el problema del calentamiento global juntos. Para ello, se pueden emplear dos enfoques que permiten cuantificar la responsabilidad de un país en las emisiones:

1. La perspectiva basada en la producción o el enfoque de las emisiones territoriales: cada país sería responsable de las emisiones generadas o producidas dentro de sus fronteras.

2. La perspectiva basada en el consumo o el enfoque de la huella de las emisiones: cada país sería responsable de todas las emisiones asociadas a la generación de los bienes y servicios que demanda, independientemente del lugar donde se hayan producido.

Emisiones territoriales

La gráfica anterior también muestra las emisiones territoriales de CO2, distinguiendo entre los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y aquellos que no lo son (no-OCDE). Como puede observarse, las emisiones territoriales de los países de la OCDE muestran una tendencia a la baja en los últimos años; sin embargo las emisiones en los países no-OCDE han aumentado mucho durante el mismo periodo.

Ésta imagen ilustra las diferencias que actualmente existen entre los países desarrollados y los países en desarrollo en términos de emisiones de GEI. En general, los países desarrollados han ido disminuyendo la generación de emisiones de GEI con el paso del tiempo; sin embargo los países en desarrollo han aumentado la producción de las emisiones. Bajo este enfoque territorial, llegamos a la conclusión de que los países en desarrollo deben hacer más que los países desarrollados para reducir las emisiones de GEI.

Bajo el segundo enfoque la imagen de la situación global es distinta. En un mundo globalizado, en el que se ha producido un gran aumento en el comercio internacional, no es totalmente justo que la responsabilidad en las emisiones de GEI no considere el destino último de los bienes producidos.

Según el enfoque basado en el consumo, las emisiones generadas en otros países para producir los bienes importados por un país, por ejemplo España, se asignarían a España y se restarían las emisiones generadas dentro España para producir bienes exportados. De esta forma, cada país sería responsable de las emisiones contenidas en su consumo, lo que se conoce como huella de emisiones.

 

Emisiones territoriales CO2
Fuente: Global Carbon Project (http://www.globalcarbonproject.org)

El gráfico 2 compara las emisiones de CO2 en 2013 para cada uno de los enfoques anteriores. Se observa que los países pertenecientes a las regiones de Europa y América del Norte generan más emisiones de CO2 bajo el enfoque de consumo que bajo el territorial; al contrario que los países de la región de Asia, donde las emisiones ligadas al consumo son menores que las territoriales.

Cuantitativamente, las huellas de las emisiones de CO2 de Europa y América del Norte en 2013 eran, respectivamente, casi un 10% y un 7% más que sus emisiones territoriales. Por su parte, en Asia, la huella de emisiones fue un 7% menor que sus emisiones territoriales. En otras palabras, Europa y América del Norte son regiones netamente importadoras de emisiones, mientras que Asia es una región netamente exportadora de emisiones.

En consecuencia, desde el punto de vista de consumo, los países desarrollados tienen más responsabilidad que los países en desarrollo en la emisión de CO2. Justo lo contrario de lo que ocurre bajo la perspectiva territorial.

A modo de conclusión, cabe señalar que todos los agentes económicos (productores, consumidores, trabajadores, etc.) tienen que contribuir a la reducción de las emisiones de GEI porque, al final, todos somos responsables de las emisiones, directamente o indirectamente.

Por ello, es completamente razonable que, en lugar de las perspectivas anteriores, al final adoptamos la perspectiva de la responsabilidad compartida, es decir, que tanto los consumidores como los productores sean responsables de las emisiones GEI. Este enfoque supone una propuesta intermedia entre las dos perspectivas anteriores, y quizá resulte ser un enfoque más justo y eficaz.

Umed Temurshoev

Umed Temurshoev

Profesor adjunto. Licenciado en Economía por la Universidad Americana de Asia Central (2003, Kirguizstán), obtuvo su Máster en Economía por el Centro de Investigación Económica y Educación de Postgrado – Instituto de Economía (2005, República Checa) y es Doctor en Economía por la Universidad de Groningen (2010, Países Bajos). Fue investigador postdoctoral y profesor en la Universidad de Groningen entre 2009 y 2012. Posteriormente, ha trabajado como investigador para el JCR-IPTS de la Comisión Europea durante el periodo de 2012-2015. Dos de sus artículos fueron galardonados con los Leontief Memorial Prize (2012) y Lawrence R. Klein Award (2014, junto con el Profesor Erik Dietzenbacher). Sus líneas de investigación son la modelización económica, el análisis input-output, el análisis bayesiano aplicado y la programación matemática.

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