Relaciones entre la Unión Europea y Rusia: los hidrocarburos y Ucrania

El gas natural es el hidrocarburo que Rusia utiliza como arma para ejercer influencia sobre sus compradores y como un instrumento de presión geopolítica

Las actuales relaciones entre la Unión Europea (UE) y Rusia se encuentran en tensión debido a varios desacuerdos geo-políticos, entre los cuales se encuentran las posturas enfrentadas sobre Ucrania y Siria. Sin embargo, Rusia continúa siendo uno de los principales suministradores de gas natural a muchos de los países de la UE.

Los riesgos de depender de un único suministrador, se hicieron más visibles desde enero de 2009 cuando se produjo el corte más notable de suministro de gas ruso a través de Ucrania, y más recientemente en 2014 cuando Rusia se anexo Crimea, elevando el precio del gas para Ucrania en un 100%.

Merece la pena matizar, que cuando se considera el tema de manipulación de suministros de hidrocarburos, el gas natural es el hidrocarburo que Rusia utiliza como arma para ejercer influencia sobre sus compradores. Petróleo y sus derivados también están siendo exportados por Rusia, sin embargo, en el caso de la interrupción del suministro, es relativamente fácil encontrar a un suministrador alternativo debido a alta globalización del mercado de petróleo.

Al mismo tiempo el mercado de gas natural es muy fragmentado y depende de la existencia de gaseoductos y terminales marítimas de gas natural licuado (GNL). Con lo cual, la manipulación del suministro de petróleo es una táctica menos eficiente.

Suministro de gas natural de Rusia

No obstante, en 2017 Rusia ha suministrado 193,9 billones de metros cúbicos de gas, lo que representa aproximadamente un tercio de todo el gas consumido por la UE, alcanzando los suministros en Austria y Alemania niveles máximos históricos. Por países, los destinos de las importaciones de gas ruso corresponden al 23% de la demanda total en Gran Bretaña en 2016, 25% en Francia, 40% en Italia, 55% en Dinamarca, 58% en Republica Checa, 62% en Alemania y Hungría, 64% en Polonia, 70% en Austria, y 84% en Eslovaquia.

Debido a estos altos volúmenes de suministro de gas, la empresa estatal rusa Gazprom está promoviendo la construcción de otro gaseoducto nuevo, llamado Nord Stream-2 (NS-2) que tendría que pasar por el fondo del mar Báltico y unir directamente Rusia con Alemania. En el caso de la realización de este proyecto la dependencia de Alemania de suministros de gas ruso se incrementaría. Además, el proyecto Nord Stream-2 iría en detrimento de otras vías de transporte de gas ruso a Europa, como es el caso de Ucrania que posee un sistema de gaseoductos de gran capacidad.

Dicha dependencia de los países de la Unión Europea de un único suministrador va en contra de las exigencias de la Comisión Europea sobre la diversificación de los suministros de hidrocarburos. De hecho, en 2014 se ha planteado construir un gaseoducto que uniría España con Francia a través de los Pirineos. España posee seis terminales marítimas para recibir GNL que actualmente funcionan a un cuarenta por ciento de su capacidad, con lo cual al tener conexión con el resto de Europa podría garantizar la diversificación del suministro de gas debido al mero hecho de tener el 60% de la capacidad en desuso. Sin embargo, al no haber inversores privados ni dinero público, el proyecto no se ha llevado a cabo.

En conclusión, la amenaza de Rusia sobre la utilización de suministros de gas a Europa no ha disminuido, sino al revés: va en aumento. Previamente Rusia ha utilizado los suministros de gas como un instrumento de presión para conseguir sus fines políticos y/o económicos en los países europeos periféricos (Bielorrusia, Eslovaquia, Georgia, Repúblicas Bálticas, Polinia y Ucrania) con diferente grado de éxito, no obstante, existe el peligro de que esta misma presión se vaya a ejercer sobre los países más sistémicos de la UE, tales como Alemania y Francia.

La Comisión Europea tiene conocimiento de ello y la diversificación de los suministros de gas esta sobre la mesa en el debate político, sin embargo, hay un impedimento difícil de superar, la ausencia de financiación.

Olexandr Nekhay

Olexandr Nekhay

Profesor adjunto del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía. Licenciado en Economía Agraria por la Universidad Agraria Estatal de Dniepropetrovsk (Ucrania), es Doctor en Economía Agraria por la Universidad de Córdoba. Obtuvo la beca AECI entre 2002-2004. Fue becario FPI en el Instituto de Investigación y Formación Agraria (IFAPA) entre 2005 y 2009. En el año 2009 obtuvo el accésit del premio de Unicaja de investigación agraria. Posteriormente, ha trabajado como investigador para la Comisión Europea (JRC-IPTS) durante los años 2010-2012 e investigador, durante los años 2012-2013, en un Proyecto del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea gestionado por la Universidad de Córdoba. Investigador en temas relacionados con la Política Agraria Común, comercio internacional de productos agrícolas y economía agraria andaluza.

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