¿Más y mejor empleo? El equilibrio laboral en España

Equilibrio laboral en España

Es esta una pregunta que no puede tener un sí rotundo. Si alguien dice lo contrario no estaría viendo la realidad. Pero sí es cierto que la economía española va mejorando, muy lentamente, pero creciendo, si bien, todavía existe un gran margen de mejora que sería deseable se produjera más pronto que tarde.

Los datos de empleo o de paro, lo mismo da, son arma arrojadiza entre gobierno y oposición, gobierno y sindicatos, empresarios y sindicatos (entre estos dos últimos casi menos). La razón de ello es fácilmente comprensible, mientras el gobierno ve la botella casi llena, el resto la ve medio vacía. Sin embargo, en el término medio está la virtud, y sobre todo, son los datos los que nos pueden arrojar un poco de luz a la respuesta de nuestro título.

Evidentemente, partimos de la base, que el nivel de desempleo en España no es deseable para ninguna sociedad, estamos hablando que el 16,74% de la población que puede y quiere trabajar en una sociedad no puede hacerlo (aunque los motivos son diversos…. y a veces complejos…). Pero también es cierto que aunque la crisis económica puso en evidencia la debilidad de nuestro mercado laboral hasta llevarnos a casi un 27% de paro en el año 2013. Desde entonces, el paro no ha dejado de reducirse en diez puntos en términos porcentuales y en dos millones y medio de personas en términos absolutos (datos EPA).

El resultado es evidente, nuestra economía ha creado empleo, mucho empleo de forma que en menos de 5 años hemos vuelto al nivel de empleo del año 2009 se mida como se mida éste [Encuesta de Población Activa (INE) y paro registrado (Servicio Público de Empleo Estatal)].


El mercado laboral por sectores productivos

Ahora bien, para destruir el número de empleos nos ha bastado cuatro años, mientras que para recuperarlos hemos necesitado cinco, lo que pone de manifiesto que nuestra economía tiene una clara debilidad que se ve reflejada en el mercado laboral.

Por sectores productivos, el sector servicios absorbe el 75% del empleo, con un sector industrial muy pequeño en comparación con otros países de nuestro entorno y que ocupa al 14,12% del empleo. Seguidamente, y  ya en menor medida, la construcción con el 6,05% y por último, la agricultura que ocupa al 4,31% del empleo (superior a los países de nuestro entorno).

La distribución del empleo aquí expuesta, explica el  porqué de la intensidad del desempleo en España ante una intensa crisis económica. La clara dependencia del sector servicios para crear empleo provoca que a medida que el empleo crece se observa un descenso de su productividad, especialmente a partir de 2015, lo que sin duda perjudicala competitividad de nuestra economía. Y en cambio, cuando la economía se resiente, es el sector servicios el que expulsa a más trabajadores del mercado e incrementa rápidamente el paro.

Afortunadamente la reforma de la regulación laboral ha permitido acelerar la creación de empleo (los peores augurios señalaban que hasta 2020 no bajaríamos del 20% de paro). Sería muy conveniente seguir profundizando en la modificación de la legislación del mercado de trabajo para mejorar la calidad del empleo y la adaptación, tanto de trabajadores y empleadores, a una sociedad que cambia constantemente y con cada vez con menos espacio entre un cambio y otro.

Calidad del empleo

En cuanto a la calidad del empleo, habría que especificar qué se entiende por calidad del empleo. ¿Para el empleado? ¿para el empleador? ¿para la productividad del empleo? ¿qué indicadores habría que considerar en cada caso?….. La verdad es que las respuestas a estas, y otras muchas, preguntas dependerán del colectivo interrogado. Si es el trabajador querrá un contrato indefinido, en el que se cumpla la normativa laboral con rigor, con un buen salario y en el que exista laconciliación familiar….

Sobre el primer requisito podemos decir que en los doce últimos meses el empleo a tiempo completo se ha incrementado en 495.900 personas y el empleo a tiempo parcial ha bajado en 60.000, lo cual es muy positivo, tanto para el trabajador como para el empresario que se asegura la continuidad del empleado y el mantenimiento del know-how.

Si el criterio es la productividad, la cosa fue bien cuando se inició la remontada, pero en los últimos trimestres la productividad va cayendo como hemos mencionado…Si el criterio es el salario éste aún no ha recuperado los niveles alcanzados y su crecimiento se nos antoja lento, salvo que la productividad crezca y se asocie la remuneración a dicho aumento de esta. No obstante, la calidad del empleo está, generalmente, en función del nivel de formación del trabajador, de forma que a mayor formación mayor calidad….

Así pues, la mejoría en cantidad es un hecho, pero aún no suficiente por el alto nivel de desempleo existente que debe seguirdisminuyendo a niveles de nuestro entorno europeo. Y en cuanto la calidad,  se ha mejorado aunque no lo suficiente.

Es por ello que creo necesario continuar con la mejora de aquellos aspectos que dan estabilidad e impulso al empleo a largo plazo: mejorar el modelo educativo mediante un gran pacto nacional que aúne las voluntades de todos los grupos políticos junto con las de los agentes implicados y con proyección en el tiempo; mejorar el peso del sector industrial en la economía basado en la tecnología e innovación y, finalmente, seguir insistiendo en la mejora de la regulación laboral para empleados y empresarios que no sea un límite para el empleo. Ciertamente no es fácil y no puede haber relajación en algo tan importante como es el acceso a un empleo, que es tarea de todos.

Pedro Pablo Pérez

Pedro Pablo Pérez

Profesor titular del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Máster en Unión Europea por la UNED, es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1992). Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 1987. Ha sido Profesor visitante en Lüneburg (Alemania), Linz (Austria), Universidad Centroamericana de Managua (Nicaragua) y Kuopio (Finlandia). Investigador en temas relacionados con análisis de coyuntura económica, el desarrollo rural, la economía agraria, la política agraria y la economía de la Unión Europea. Es Secretario General de la Universidad Loyola Andalucía.

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