El equilibrio laboral en España

La situación del mercado de trabajo en España, en concreto, el nivel de desempleo es uno de los principales aspectos negativos que tiene la economía española desde hace más de siete años.

La situación del mercado de trabajo en España, en concreto, el nivel de desempleo es uno de los principales aspectos negativos que tiene la economía española desde hace más de siete años, aunque podríamos decir que éste es uno de los talones de Aquiles de nuestra economía.

La crisis económica puso en evidencia la debilidad de nuestro mercado laboral para alcanzar un equilibrio razonable entre oferta y demanda. Así, esta debilidad se tradujo en un aumento considerable del desempleo desde el año 2007 en la que la tasa de paro se situó en el 7,95% (segundo trimestre) hasta el año 2013 que alcanzó su nivel máximo con un 26,94% (primer trimestre).

En los dos primeros años la tasa de paro creció en once puntos (lo que supuso un aumento de casi dos millones de personas en paro) y en seis años se disparó hasta los diecinueve puntos de aumento. En el gráfico se puede apreciar la evolución de la tasa de paro y número de parados según la encuesta de población activa (INE) y el número de parados según paro registrado (Servicio Público de Empleo Estatal).

Evolución de la tasa de paro y número de parados según la encuesta de población activa.
Evolución de la tasa de paro y número de parados según la encuesta de población activa.

Como se puede apreciar, salvando las metodologías de cada forma de medición, la evolución del desempleo es similar. No obstante, conviene resaltar que la diferencia entre el número de personas que se apuntan al paro (paro registrado) difiere siempre del número de personas que se declaran paradas en la Encuesta de Población Activa (siendo la diferencia a favor de ésta última forma de medición). Esta diferencia se acentúa aún más cuando la crisis es más profunda.

Si observamos la evolución en cada año de forma aislada, podemos apreciar que en los primeros trimestres se produce un incremento del paro que es más notable desde 2008 a 2013 (recesión profunda) y algo más suave pero en la misma sintonía, desde 2014 a 2017.

Debilidad de la economía española para el mantenimiento de empleo

En este sentido hay que señalar que este comportamiento de los primeros trimestres es lógico pues el cuarto trimestre crea con mayor intensidad empleo temporal que una vez pasado desaparece en gran medida, lo que origina los incrementos apuntados. Sin embargo, la profunda crisis vivida pone de manifiesto la debilidad de la economía española para el mantenimiento del empleo. Esta debilidad se debe a varias causas.

En primer lugar, nuestro modelo productivo con un peso muy fuerte del sector servicios (absorbe el 76% del empleo), con un sector industrial muy pequeño en comparación con otros países de nuestro entorno (requiere el 13,8% del empleo) y ya en menor media construcción (5,9%) y agricultura (4,2%). Esto explica que en una crisis económica intensa el incremento del paro sea muy intenso.

En segundo lugar, la productividad del empleo que ha sido muy bajo en los años previos a la crisis y que ésta ha obligado a mejorar, si bien es un problema no resuelto en nuestra economía y que no nos permite ser competitivos en un mundo cada vez más global.

En tercer lugar, el nivel de formación de la población que no le permite reubicarse en el mercado laboral. A lo que hay que añadir la fuga de los mejores formados hacia otros países con otro modelo productivo que los ubica fácilmente. De hecho, nuestro país alcanza el mayor número de activos en el momento más intenso de la recesión (23,5 millones de personas en el segundo trimestre de 2012).

En cuarto lugar, la regulación de este mercado que ha dificultado la creación de empleo, si bien su reforma está permitiendo una mayor agilidad en la creación de empleo, aún existen aspectos que provocan ralentización en la incorporación rápida al mercado laboral así como la creación de nuevas figuras que permitan adecuar el trabajo a las diversas situaciones de trabajadores y empleadores.

En quinto lugar, la configuración de la demanda interna, que en una situación de crisis global se ha detenido con fuerza provocando el efecto (que creemos positivo) de búsqueda de nuevos mercados por parte del sector productivo español lo que ha llevado a mejorar la balanza comercial de España así como a mantener y crear empleo en los sectores productivos netamente exportadores.

Del análisis de la serie de desempleo podemos señalar que nos encontramos en el año 2017 en una situación similar a la del segundo semestre de 2009, si bien no debemos olvidar que en aquel año existían seiscientas mil personas activas más, pequeño detalle éste que debe tenerse en cuenta. Desde el año 2014, se está produciendo una lenta mejoría que se ha acelerado en los dos últimos en los que se han caído de las listas del paro cerca de ochocientas mil personas netas.

Si bien la tendencia de los tres últimos años es positiva y el esfuerzo realizado por todos los actores del país para salir de la crisis ha sido intenso, es necesario mejorar los aspectos que a largo plazo influyen en la destrucción de empleo, pues el mercado laboral español destruye empleo muy rápidamente, pero es muy lento en su creación.

Es necesario pues, acordar un modelo educativo que permite una adecuada formación que permita la adaptación a los cambios globales, se debe incrementar el peso del sector industrial en la economía española mediante I+D+I+i, debe mantenerse un nivel de productividad similar elevado para que nuestra economía mantenga un nivel alto de competitividad que permita seguir manteniendo un sector exportador cada vez más fuerte y por último, una regulación laboral que no limite la creación de empleo.

Todas las actuaciones que se lleven a cabo en estas mejoras permitirán que nuestro mercado laboral mantenga un nivel de equilibrio en el que el número de personas que deseen trabajar sea mínimo.

Pedro Pablo Pérez

Pedro Pablo Pérez

Profesor titular del Departamento de Economía. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Máster en Unión Europea por la UNED, es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1992). Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 1987. Ha sido Profesor visitante en Lüneburg (Alemania), Linz (Austria), Universidad Centroamericana de Managua (Nicaragua) y Kuopio (Finlandia). Investigador en temas relacionados con análisis de coyuntura económica, el desarrollo rural, la economía agraria, la política agraria y la economía de la Unión Europea. Es Secretario General de la Universidad Loyola Andalucía.

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