El cambio climático y las toallas de hotel

Los hoteles invitan a reciclar el uso de las toallas, un gesto que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático

Ahora que el verano ya va tocando a su fin, muchos de nosotros nos habremos topado en algún hotel con el típico cartel colgado en la pared del baño en el que se nos pide que reutilicemos las toallas. Estos letreros abogan por el bien del medio ambiente con el objetivo de atajar el problema del cambio climático.

Los datos medioambientales son ineludibles. Según el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, 2014) la influencia humana parece ser la causa dominante del calentamiento global observado desde mediados del siglo XX.

Los datos sugieren que entre los más que probables impactos se encuentran los efectos adversos sobre los ecosistemas, pero también sobre los medios de subsistencia y la salud. Entre las regiones con mayor riesgo de afectación se encuentran aquellas en vías de desarrollo, las cuales serán a su vez menos resilientes al ver mermada su capacidad de afrontar el cambio climático en comparación a otros países con mayor potencial de adaptación.

A su vez, la probabilidad de desnutrición a consecuencia de una menor producción de alimentos en las regiones pobres, irá en aumento.

Mientras tanto, en el sur de Europa también estamos siendo afectados por las consecuencias, con un creciente número de personas que han visto perjudicada su salud y bienestar. Como muestra de ello se ha observado un incremento en el número de episodios de calor extremo, en el riesgo de que se produzcan incendios forestales y un empeoramiento en la calidad del aire.

Cambiar el comportamiento

No obstante, nuestra situación de vulnerabilidad puede ser enmendada. Para ello no hay más que cambiar los comportamientos que están originando este cambio. Pero modificar nuestras costumbres no siempre es fácil, por ello se buscan alternativas que conduzcan hacia el respeto por el medio ambiente.

En este contexto, diversos estudios psicológicos han demostrado que el uso de “refuerzos” puede llevarnos hacia un comportamiento determinado. Estos refuerzos, también conocidos en terminología anglosajona como “nudges”, constituyen pequeños cambios en nuestro entorno que nos llevan hacia el comportamiento esperado, sin necesidad de recurrir a prohibiciones.

Los refuerzos a menudo suponen alterar la forma en que se proporciona la información. Como ejemplo valga el uso de diversos colores en el etiquetado de los electrodomésticos. La visualización del color verde asociado a aquellos aparatos con menor consumo de energía, fomenta comportamientos a favor del medio ambiente.

Otro tipo de refuerzo recurrente para mitigar el cambio climático es el uso de las normas sociales. La opinión y los actos de otros nos afectan inevitablemente, por ello una compañía energética estadounidense decidió incluir información sobre el consumo de energía de otros usuarios de la zona, en las facturas que enviaba a los ciudadanos.

Este pequeño refuerzo tuvo un efecto inmediato en las facturas de sus clientes, los cuales redujeron significativamente su consumo de energía.

Al igual que en este caso, este verano podemos haber sido “reforzados”, quizás sin darnos cuenta, a través del mensaje ecológico que nos envían los hoteles pidiendo que reutilicemos sus toallas. Ya sea mediante el uso de normas sociales o algún que otro mensaje que nos haga pensar, este refuerzo nos habrá ayudado a sumar nuestro particular granito de arena para mitigar los efectos del cambio climático.

Nuria Rodríguez

Nuria Rodríguez

Profesora asociada en la Universidad Loyola Andalucía. Licenciada en Ciencias Económicas, Licenciada en Antropología y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Granada. Investigadora en la Comisión Europea (JRC-IPTS). Ha trabajado como profesora en la Universidad de Granada y ha sido investigadora visitante en la Universidad de Yale, en el Decision Research Center (Oregón –EEUU), en la Universidad Royal Holloway de Londres, y la Universidad de Leeds entre otras. Investigadora en temas relacionados con la economía del comportamiento

11 thoughts on “El cambio climático y las toallas de hotel

  1. Nuestra opinión, al igual que la autora del articulo está basada en datos reales, y es que el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) ha provocado ya un calentamiento de más de 0´5º C desde la Revolución industrial. Para las próximas décadas se prevé otro aumento de 0´5º C aunque no se aumente los gases de efecto invernadero simplemente por la inercia del sistema climático, según el cuarto informe realizado por los expertos del Panel Intergubernamental para el estudio del Cambio Climático (IPCC)
    Por lo tanto, y teniendo en cuenta que nosotros somos como se dice en dicho artículo el origen del cambio climático, una reducción del mismo conllevaría un cambio en nuestro comportamiento el cual no es fácil de llevar a cabo debido a la complejidad de la mente humana. Ésta, según nuestra experiencia personal, no cambia hasta que realmente nos vemos afectados directamente por dichas consecuencias. Es por ello, por lo que medidas más simples, más pequeñas y “subliminales” pueden llegar a cambiar poco a poco nuestro comportamiento como por ejemplo reutilizando las toallas de los hoteles.

  2. El cambio climático es uno de los principales problemas que actualmente tiene nuestra sociedad. Con los estudios comentados por la autora y otros muchos realizados por otras organizaciones, nos damos cuenta de la realidad y del cambio de actitud que necesitamos para mejorar este problema social que nos concierne a todos.
    La autora comenta que ya existen empresas que cambian «su actitud» en relación al medio ambiente. Este es el espíritu que todos debemos llevar a cabo como por ejemplo utilizando las ofertas que Organizaciones como CeroCO2 tienen, en la que puedes calcular y controlar tu contaminación al medio ambiente para así reducirla a parámetros adecuados.

  3. En primer lugar, parece claro que el cambio climático se produce cuando empiezan a hacer efecto las emisiones derivadas de las nuevas tecnologías a partir, sobre todo, del siglo pasado, como los automóviles o las grandes fábricas industriales. El hecho de no haber tomado medidas como precaución desde el primer momento, ya fuera por desconocimiento o por simple desinterés, ya es un factor de peso. Pero si a ello sumamos la inexistencia de medidas contra este problema por parte, principalmente, de los países más importantes (más contaminantes), o la falta de sanciones por el incumplimiento de las mismas en caso de que existan, la situación sólo puede ir a peor, como está sucediendo.
    Por todo ello, es importante que absolutamente todos los países colaboren y se tomen en serio los planes contra la contaminación, como el famoso Protocolo de Kioto que 187 países se comprometieron a cumplir y que ha dado poco o ningún resultado satisfactorio. En vista de ello, parece que el cambio debe empezar por los ciudadanos, muchos ya concienciados, ya que cualquier pequeña decisión es buena para ayudar y, entre todos, detener esta hemorragia de contaminación.

    http://www.iagua.es/blogs/antonio-aretxabala/preparando-cumbre-clima-paris

  4. Gran aporte de la autora. En la época actual, en la que la responsabilidad social corporativa está arraigada en lo más profundo de las empresas más desarrollada, parece impensable que la actuación de cualquier empresa responsable, desde el punto de vista de la responsabilidad social, pueda causar un impacto negativo en alguno de sus grupos de interés. No obstante no son pocas las ocasiones en las que las empresas están dañando a uno de sus grupos de interés más importante: el medio ambiente.

    Hoy en día, si las empresas tomaran medidas de auditoría ecológica al igual que de auditoría financiera, y equipararan los aspectos económico-financieros a los aspectos medioambientales, no estaríamos hablando de la necesidad de reeducar los hábitos de las personas para tener menor impacto en el medio ambiente.

    Este asunto no tardará en traer consecuencias desastrosas para el planeta, y sin embargo las capacidades productivas de las empresas siguen sin equipararse a las capacidades del planeta.

  5. Es un hecho más que conocido que el cambio climático nos afecta a todos, y como bien dice este artículo, somos nosotros quienes lo provocamos. Pero a su vez, también somos los ciudadanos quienes tenemos el poder de combatirlo y tratar de reducir su efecto negativo.
    Bajo nuestro punto de vista, deberíamos tomar más conciencia sobre ello y dar los pasos necesarios para cambiar nuestras conductas medioambientales. El hecho de que el cambio climático afecte también a nuestra salud debería provocarnos sentir más respeto sobre la materia, y no dejar que nuestras costumbres sean modificadas solamente mediante refuerzos, como el caso de las toallas de hotel. Por último, estamos de acuerdo en que estos refuerzos son necesarios para contribuir y que no con ellos es suficiente.

  6. En nuestra opinión, es fácil observar que en los últimos años se esta agravando el problema del cambio climático, y que este mismo ha avanzado con mayor velocidad debido a la actividad humana y el desarrollo tecnológico. Por otra parte, pensamos que se pueden desarrollar otras muchas medidas «positivas», o «refuerzos», tanto por los Estados como por las propias compañías. Como por ejemplo, ofreciendo una especie de recompensa, por así decirlo, a los clientes que consumiesen energía por debajo de una cantidad establecida.
    El cambio climático, es un problema que nos afecta a todos y cada uno de nosotros, y como bien dice la autora, debemos cambiar nuestro comportamiento para poder dar un vuelco a esta situación. El problema esta en querer cambiar, porque no a todos les conviene. Nos parece muy representativo este fragmento del blog de Pedro Caldentey:
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  7. Aunque las grandes potencias económicas mundiales, hayan tomado iniciativa para reducir las emisiones de CO2, no basta. Y digo que no basta porque los países no marcan las directrices del comportamiento humano, es verdad que pueden influir en nosotros, ¿Pero hasta qué punto? Muchas compañías multinacionales, deciden deslocalizarse para seguir produciendo al mismo ritmo y con las mismas consecuencias, caiga quien caiga. Por tanto, poniendo en una balanza los pequeños detalles que la sociedad poco a poco está consiguiendo para cambiar los niveles de contaminación, cabe reflexionar hasta qué punto es válido un gesto como el reutilizar las toallas de hotel, si las multinacionales -que son las que mayor impacto causan al medio ambiente- no cambian su modus operandis. Realmente es paradójico, pero a sabiendas de que el camino no será fácil, cada vez somos más los que tenemos mayor conciencia de lo que será el mundo el día de mañana.

  8. La Ecosfera nos avisa, como ese ecosistema planetario que se ve irrumpido por la rotura del ciclo natural y de equilibrio de la vida, y no podríamos alegar traición cuando son tantas las señales de alerta de qué algo está cambiando y tenemos la certeza cierta de la causa. Como respuesta, encontramos una marabunta de acusaciones; a Estados que echan la pelota a las grandes empresas y no son capaces de cumplir sus objetivos de compromiso de Kioto, ciudadanos o habitantes incívicos consumiendo la contaminación en vena y una Tierra que enferma y le inyectamos veneno sin parar. LLegando a no entonar el mea culpa y jamás asumir propósitos para tomar carta en el asunto. ¿Quién cree que le llegará a afectar de lleno?

    Tomando el individualismo, qué pasaría si cada uno empezara a medir sus pasos y actuando ecológicamente, reciclando en casa, a consumir productos con garantías medioambientales, papel reciclado, coger la bicicleta, más transporte público…actuar en pro a la calidad de nuestro ambiente, la temperatura de tu ciudad, por toda la cantidad de especies autóctonas ¿seríamos capaces de cambiar hábitos de consumo y de vida? Creo firmemente que está en la suma de los comportamientos individuales, y a los tozudos regazados se tendrán que sumar al carro como quién se resistía a comunicarse por Whatsapp. Si hemos sido capaces de desarrollar hábitos de consumo inimaginables, ¿por qué no una sociedad de consumo ecológico? Las empresas están orientadas al mercado, y el mercado somos nosotros.

  9. El cambio climático es más que evidente conforme va pasando el tiempo. Ya no hace falta que sea noticia en los medios de comunicación, el humano lo está comprobando por sí mismo. Se recuerda en cada estación tanto de invierno o verano que vienen con temperaturas cada vez más agresivas, tanto en máximos como en mínimos. Para muchas personas y como dice el título, se habrán acordado cuando estas vacaciones se hayan encontrado con esos carteles, pero no hay que irse lejos ni salir de casa para empezar a tomar conciencia. Un modo es ahorrar energía, pero también otros ahorros están en acciones que hacemos en la vida cotidiana, como lavarse los dientes y dejar correr el agua, lavar los platos y estar demasiado tiempo, etc. Por otro lados, pienso que deberían ser más las campañas que tienen q concienciar sobre el ahorro y un mejor ecosistema, controlar esas industrias las cuales emiten tantos gases y revisar si cabe más aún esos vehículos que contaminan demasiado. Quizás hagan falta más carteles de esta forma para empezar a tomar verdadera conciencia de lo que puede ser un verdadero problema si no le ponemos solución.

  10. Es cierto que el comportamiento del individuo es la mejor forma de reaccionar frente al cambio climático. No obstante, habría que señalar, que si nos fijamos en las potencias económicas mundiales como China o EEUU, este ha sido un año importante por las decisiones tomadas respecto al nivel de C2O. Aun así, hay multinacionales que siguen produciendo altos niveles de polución, y que sin duda contrarestan el esfuerzo que los ciudadanos tomamos en el día a día. Muchas de ellas se deslocalizan en otros países para obtener mayores ventajas competitivas respecto a sus competidores. La Responsabilidad Social Corporativa es un tema que afortunadamente, se está incorporando en las grandes corporaciones, un área que da suma importancia al comportamiento de las empresas respecto al medio ambiente. De esta forma, tanto consumidores individuales como las grandes empresas iremos al mismo compás por un mejor mundo

  11. La gestión del medio ambiente, y los problemas que de ella se derivan, es responsabilidad de todos. Por un lado, los gobiernos deben hacer planes de de acción (que busquen controlar las emisiones de CO2, la cantidad de basura, etcétera), pero, por otro lado, también tienen que diseñar campañas de conciencia e información para los ciudadanos. Si nosotros no estamos concienciados, o desconocemos la realidad de la situación, nunca podremos solventar el gran problema que se nos puede venir encima con el cambio climático.

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