El altermundista Trump

El movimiento altermundista, conocido como antiglobalización, y las propuestas de Trump.

Entre las primeras cosas que enseñamos a nuestros alumnos de Economía Internacional en el grado en Relaciones Internacionales, está conocer y diferenciar las características de las tres principales teorías en Economía Política Global.

Nacionalismo económico, Liberalismo y Teoría Crítica aparecen como tres formas distintas, en muchos casos antagónicas, de entender e interpretar no solo el hecho económico y las relaciones de mercado, sino también las relaciones entre los países y los individuos y el papel de las instituciones en las esferas pública y privada.

Hace un mes que tuvo lugar un hecho habitual en nuestro apreciado sistema democrático, vigente en lo que se ha convenido en llamar en Relaciones Internacionales el Occidente: las elecciones en los Estados Unidos de América.

Lo que probablemente no sea tan habitual es que el resultado de esas elecciones puede tener consecuencias tan imprevisibles como inquietantes en nuestro asentado y casi inamovible sistema económico internacional, basado desde hace más de 70 años en el libre mercado, el libre comercio, la libre circulación de capitales (que no de personas, no todo es libre en el Liberalismo), la cooperación entre países y la creación de instituciones internacionales y multilaterales.

Todo ello impulsado por la que ha sido la economía más potente de Occidente desde el período de entreguerras, la estadounidense, y al abrigo de unos espectaculares resultados de crecimiento económico, principalmente en ese Occidente, durante al menos 40 años.

El sistema no era perfecto. Hasta el mercado tiene fallos. Ya lo decía Keynes, poco sospechoso de radical, a quien preocupaba no la situación de bonanza, sino cómo le iría al sistema, y a las relaciones económicas y humanas, en época de vacas flacas. Algunos revoltosos de Occidente empezaron a denunciar los perjuicios que ese sistema causaba a algunos individuos; incluso a países; y a continentes enteros. Todos fuera de nuestro Occidente.

El movimiento altermundista

En 1999 se produjo la Batalla de Seattle, encabezada por el movimiento altermundista, más conocido como movimiento antiglobalización (defensores de la Perspectiva Crítica de la economía), que protestaba por la celebración de la Cumbre de la Organización Mundial del Comercio en la ciudad norteamericana. Vinieron después Génova, Barcelona, Rostock. Y luego la crisis, la económica y la institucional.

Y los que se revolvieron entonces fueron los votantes de Occidente, que vieron cómo dentro de su propia casa el sistema liberal también beneficiaba más a una pequeña parte de sus compatriotas. Y lo que otrora fue confianza en la cooperación internacional, se volvió celo por la soberanía nacional. Así que luego vino Farage y el 8 de noviembre llegó Trump.

Las propuestas de Trump son también de antiglobalización. Ya ha anunciado que no firmará el TTP, ni el TTIP; amenaza el NAFTA y la OTAN; propone defender sus mercados internos, el de mercancías y servicios, por no hablar del de trabajo. Su perspectiva no es Crítica, en el sentido teórico de la palabra, sino de Nacionalismo económico.

Si esos cambios vinieran de cualquier otro país, nadie se habría inmutado. Pero viniendo de EE.UU., el tradicional modelo liberal puede perder a su principal impulsor. Y eso sí es una amenaza para muchos. La Unión Europea tampoco está para muchos alardes, con una crisis interna institucional, económica y de confianza tan profunda que pocos confían en que pueda mantener la misma posición preeminente en el mundo que ha tenido durante la segunda mitad del siglo XX. Así que ahora ya muchos miran a Oriente.

La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, aprobada en la Asamblea de Naciones Unidas en septiembre de 2015, planteaba como una de sus iniciativas la de No one behind. Tal vez llegó demasiado tarde. Quién le iba a decir a los que se manifestaron contra la globalización en Seattle que efectivamente otro mundo estaba por llegar, pero no precisamente como ellos imaginaban.

Mª José Vázquez

Mª José Vázquez

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales y Diploma de Estudios Avanzados de Doctorado por la Universidad de Córdoba; actualmente doctoranda en evaluación de impacto de la cooperación al desarrollo. Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 2008. Es investigadora de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación, donde desarrolla su labor profesional tanto en España como en países en vías de desarrollo desde 2001, con especialidad en evaluación de la cooperación internacional. Anteriormente trabajó como auditora en Deloitte. Es evaluadora representante del Estado español y la Unión Europea del Comité Virtual de Evaluación de la Organización Internacional del Café.

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