Economía del Comportamiento

Desde sus principios la Economía del Comportamiento ha trabajado básicamente en tres temas: preferencias sociales, preferencias económicas y aprendizaje.

La Economía del Comportamiento (EdC) se ha convertido en un boom y todo el mundo habla de Nudging, Choice Arquitecture, Intervenciones o Behavioral Sciences. La realidad es que la EdC lleva presente bastante tiempo (¿40 años?) y decir que los seres humanos tienen problemas para computar (racionalidad limitada) o falta de fuerza de voluntad para realizar las tareas a tiempo (procrastinación) no es nada sorprendente. Tampoco lo es decir que no son egoístas y que no buscan siempre lo mejor para ellos. Desde sus principios la Economía del Comportamiento ha trabajado básicamente en tres temas: preferencias sociales, preferencias económicas y aprendizaje.

Preferencias sociales

Las preferencias sociales se centran en la influencia que el bienestar de otros individuos tiene en nuestro propio nivel de bienestar. Los resultados de múltiples experimentos (por ejemplo, los realizados con el Juego del Dictador[1]) muestran cómo una proporción nada trivial de sujetos se comporta de manera generosa: regala una parte significativa de sus ingresos a otros jugadores.

Otros ejemplos como el Juego de Confianza, el Juego de Intercambio de Regalos[2] o el Juego del Ultimátum muestran que las personas no sólo piensa en ganar más sino que además confían en los demás e, incluso, son recíprocas: se portan bien con quienes se portan bien con ellos.

Desde los trabajos de M Rabin (Harvard) se han explorado nuevas funciones de utilidad donde los sujetos no sólo piensan en sus propios beneficios sino que, además, pueden considerar el bienestar de otros jugadores. Por ejemplo, en el trabajo de G Charness (UCSB) se considera que los sujetos pueden tomar decisiones con el único objetivo de no pagar el coste personal de tener que comportarse de manera reprobable, es decir, muestran aversión a la culpa.

Preferencias económicas en la Economía del Comportamiento

La preferencias económicas estudian tanto las decisiones dinámicas como la incertidumbre. Las preferencias dinámicas explican cómo se valora el bienestar presente frente al bienestar futuro. El influyente trabajo del G. Laibson, Harvard, ha hecho reflexionar sobre cómo la gente toma decisiones intertemporales. Los sesgos o anomalías encontrados en las decisiones dinámicas afectan a cuestiones de capital importancia como son el ahorro, las pensiones o el cuidado del medio ambiente.

Además trabajos empíricos con datos reales como los de E. Glaser, también de Harvard, han puesto de manifiesto la conexión entre preferencias “pacientes” y decisiones vitales como hacer deporte, controlar el peso, fumar, etc. Por otro lado, bajo incertidumbre, encontramos otra serie de sesgos: la aversión al riesgo, la aversión a las pérdidas o el exceso de optimismo.

Dichos sesgos tienen consecuencias de gran importancia para las decisiones de los individuos y el funcionamiento de los mercados. La incertidumbre ha sido uno de los temas que más interés ha acaparado en los últimos 40 años. La Teoría de la Utilidad Esperada – que predice que los individuos elegirán siempre aquella opción que tenga la máxima utilidad esperada – fue duramente criticada por D Kahneman y A Tversky – (ambos de la Universidad Hebrea de Jerusalén) que desarrollaron la Prospect Theory. Dicha teoría predice que los sujetos son menos arriesgados en el dominio de las ganancias y más arriesgados en el de las pérdidas. D. Kahneman fue premio Nobel de Economía en 2002.

Aprendizaje

Finalmente, la Economía del Comportamiento ha estudiado cómo razonan y cómo aprenden las personas. La evidencia obtenida en el laboratorio nos indica que los sujetos no necesariamente razonan y aprenden como predicen los modelos de Teoría de Juegos. A veces los sujetos pueden tomar atajos y no eligen lo mejor para ellos sino que se dejan llevar por alternativas que son simplemente salientes.

La Psicología Cognitiva ha alimentado de manera notable la Teoría de Juegos. Por ejemplo, los puntos focales pueden ayudar a la selección entre múltiples equilibrios en juegos de coordinación. De hecho, el premio Nobel de Economía (2005) T. Schelling (Maryland) ya afirmaba que una gran parte de las convenciones o reglas sociales no son el resultado de ninguna maximización sino que aparecen porque tienen un magnetismo especial. Para Schelling las normas sociales no son más que soluciones para problemas de coordinación cuando existen múltiples equilibrios: la norma es un punto de referencia que nos facilita la elección de un equilibrio concreto y evita los fallos de coordinación.

Por otro lado, los modelos de aprendizaje intentan modelizar cómo los sujetos adaptan sus decisiones a nueva información cuando ésta aparece, ya sea de manera exógena o como feedback de sus propias decisiones. Básicamente se han desarrollado dos tipos de modelos, los de «Creencias”Belief Learning– suponen que las personas van actualizando creencias a través de lo que ven que hacen los demás; es decir, no reaccionan a acciones con mayor pago (mayores ganancias) sino a lo que hacen los demás. Por el contrario, los modelos de Reinforcement Learning indican que los sujetos reaccionan a las ganancias, y, por tanto, dan mayor valor a aquellas estrategias que en el pasado le proporcionaron un pago mayor.

Referencias 

  • Brañas-Garza (2011), Economía Experimental y del Comportamiento, Barcelona: Antoni Bosch Editor.
  • [1] En el Juego del Dictador, un jugador ha de decidir cómo dividir una cierta cantidad P con otro jugador en condiciones de completa libertad y anonimato. La predicción de la teoría económica es, obviamente, que el jugador que decide se queda con todo. Este juego tiene una variante, el Juego del Ultimatum, donde el segundo jugador puede aceptar o rechazar la oferta y si la rechaza, los dos se quedan sin nada.
  • [2] En el Juego de Confianza el jugador 1 recibe una dotación E y tiene la opción de pasar una proporción de la misma al jugador 2 sabiendo que toda cantidad que le pase se multiplicará por 3. El jugador 2 a su vez podrá devolverle aquella cantidad que decida libremente. La predicción, obviamente, es que el jugador 2 no devolverá nada al 1 puesto que no tiene ningún incentivo para hacerlo. Y por tanto el jugador 1, anticipando este comportamiento,  no pasa nada al 2. En la variante del Juego de Intercambio de Regalos, una empresa ofrece un salario a un trabajador cuyo esfuerzo no puede observar, y el trabajador observa el salario y decide cuánto esforzarse.
Pablo Brañas Garza

Pablo Brañas Garza

Pablo Brañas es Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad Loyola Andalucía. Previamente ha sido Professor of Behavioural Economics en Middlesex University London (2012-18) y Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico (Microeconomía) en la Universidad de Granada (2009-12). Desde 2011 es Affiliated Member of the Economic Science Institute, Chapman, California. También ha sido visitante frecuente en el Departamento de Economía de Bar-Ilan (Tel Aviv). Su investigación se centra en juegos experimentales y economía del comportamiento. En la actualidad sirve como Presidente de la Society for the Advancement of Behavioral Economics (SABE). Además es Editor Asociado en PLoS ONE, J Experimental and Behavioral Economics y J Behavioral Economics for Policy. Ha realizado intervenciones para el Banco Mundial, el Gobierno de Perú y ha capacitado técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID/IDB) o de gobiernos como Afghanistán, Argentina, Ghana, Hungría, Kenya, Oman, Pakistán, Nigeria, Corea del Sur, Trinidad o Zambia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *