¿La deuda pública se paga?

La deuda pública de los países que lideran la economía mundial alcanza e 73,5%.

El mundo está sumido en una burbuja de deuda desde la crisis financiera de 2007, de ello no hay duda; la incapacidad de los países de realizar esfuerzos en términos de ajuste fiscal, la presión de los ciudadanos y la visión cortoplacista de la mayoría de las decisiones políticas en materia económica por parte de los gobiernos han disparado los déficits públicos.

Como hoy la mayor parte de los bancos centrales son independientes de los gobiernos, la heterodoxia inflacionaria de emisión de dinero para reducir los déficits no se ha producido, eso, sabemos que genera inflación y empobrecimiento de las sociedades en el corto y medio plazo.

Como nadie quiere ser pobre hoy, los gobiernos se han lanzado a tratar de mantener alejada la conflictividad social tratando de mantener los “privilegios” de sus habitantes. Este fenómeno de incremento de gasto público sin un acompañamiento adecuado de los ingresos ha degenerado en déficits públicos, produciendo un mayor déficit precisamente en aquellos países que gozan de una situación económica más privilegiada.

El incesante ritmo de creación de deuda pública por parte de todos los países, principalmente por aquellos que lideran la economía mundial: Estados Unidos, Japón, China, Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido, acumulan el 73,5% de la deuda pública en el año 2017. Todos ellos, excepto China, con niveles de endeudamiento superiores al 60% con el Reino Unido, cerca del 90% y el resto con niveles de deuda en torno o superiores al 100%.

La deuda pública no es inocua, en términos reales es diferir impuestos hacia el futuro y una muestra clara de falta de solidaridad intergeneracional de la que no estamos previendo las consecuencias. La presión sobre el gasto público es incesante: continuas demanda de bienes públicos por parte de la sociedad, mayores exigencias de redistribuciones de rentas, crecimiento de la población, grupos de presión con capacidad de influencia en materia presupuestaria, no aceptación de renuncia a la pérdida del “Estado del Bienestar” o la tendencias de las agencias burocráticas a la autoexpansión son factores que están detrás de este gasto desmesurado que nadie puede financiar en el presente y todos lo emplazan a que se pague en el futuro.

Distribución de la deuda pública mundial
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del FMI.

Por ello, dado que el gasto público es difícil de reducir y los niveles de recaudación de ingresos (principalmente a través de impuestos) son difíciles de elevar sin desincentivar el trabajo y la inversión, parece que estamos en un escenario de uso incesante de la deuda pública que, continuará en el futuro para financiar las necesidades presentes. Máxime cuando se observa que, niveles de deuda cercanos al 100% parecen revelarse como un punto de no retorno que no parece factible de revertir como se observa en varios países de la Unión Europea.

Deuda pública de los países de la UE
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Eurostat.

Por ello, el futuro a medio y largo plazo de la economía mundial pasa por una concienciación de que es la deuda, para que se debe utilizar. Estamos ante una ralentización del crecimiento económico mundial y las políticas monetarias parecen estar exhaustas por lo que un empeoramiento de la coyuntura económica presionará a los países a endeudarse aún más, y todos parecen entrar en este juego.

Se están dando las condiciones que Galbraith enunciaba sobre las burbujas financieras, y la de deuda pública parece una de ellas. Parece que existe consenso en su reconocimiento, pero no existe una actuación decidida para ponerle freno. Pero siempre ocurre, algún día, sin que haya algún motivo distinto al del día anterior algún país dejará de comprar deuda porque algún país (con capacidad de influencia en la economía mundial) dejará de pagar la deuda, en ese momento, las consecuencias no sería predecibles. Pero, sin duda, la deuda se pagará, de alguna u otra forma.

Jorge M. López

Jorge M. López

Jorge Manuel López Álvarez. Profesor asociado: Doctor en Economía por la Universidad Pablo de Olavide, Máster en Mercados bursátiles y derivados financieros (UNED), Experto en Marketing Financiero y Gestión Comercial (Escuela Superior de Cajas de Ahorros). Máster en Economía y Evaluación del Bienestar (Universidad Pablo de Olavide). Lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 2004. Pertenece al Grupo de Investigación CLIMAMODEL (Modelos Multisectoriales para el Cambio Climático) especializado en el análisis Input-Output. Matrices de Contabilidad Social y Modelos de equilibrio General Aplicado. Cuenta con publicaciones en este ámbito de análisis además de contar con una amplia experiencia en la elaboración de modelos predictivos que requieren el tratamiento de grandes volúmenes de información (Big Data)

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