El lado oscuro de los banquetes navideños

España es el séptimo país de la UE que más desperdicio de comida registra.

¡Por fin acabó la Navidad! Sí, sí … lo has leído bien. Estoy contentísima de que se hayan acabado las fiestas. Me encanta estar con mi familia y con mis amigos, pero mi estómago está exhausto después de la maratón de comidas y cenas. Todas ellas buenísimas, hechas con mucho cariño, y en raciones XXL con extra de todo. ¡No se vayan a quedar con hambre! ¡Para una vez que nos juntamos! ¡Llevaos los “tapers” que no tengo sitio en el frigo!

Estas son las frases más repetidas por nuestras abuelas y madres, auténticas artífices de estos banquetes navideños. Y es que en Navidad compramos, cocinamos y comemos como si no hubiera un mañana…y también tiramos comida, mucha comida.

Desperdicio alimentario en cifras

No sólo en Navidad somos unos “derrochones”. España es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia en términos absolutos, 7,7 millones de toneladas al año. Las familias, como la tuya y la mía, somos responsables de más del 40% de estos desperdicios, fruta, verduras, carnes, lácteos, pan…,es decir, comida sin procesar, suponen más del 80% de este despilfarro.

Y digo despilfarro porque más del 60% de estas pérdidas son evitables mediante un cambio de hábitos de compra, consumo y gestión de los alimentos. Los jóvenes somos los que peor lo hacemos. Y por regiones, Andalucía ocupa una nada honorable primera posición.

Tirar comida es un mal negocio para los productores y agentes de la cadena de distribución, para los servicios de comida y para el bolsillo de las familias. Nuestras estimaciones señalan que, el impacto económico del desperdicio alimentario evitable en España supuso el 1,57% de la producción o el 1,49% del PIB en 2007. Cuando desperdiciamos comida, desperdiciamos dinero, pero sobre todo desperdiciamos los recursos que se han comprado con ese dinero. Recursos escasos, cada vez más escasos. Además, gastamos más dinero en eliminar estos desperdicios que, a su vez, generan gases efecto invernadero. También es un mal negocio para el planeta. Y, por el momento, ¡no hay planeta B!

¿Y los que tienen hambre? Hay 800 millones de personas que pasan hambre y 17 millones que mueren por ello cada año. Sin embargo, los que saben de este asunto lo tienen claro: ¡no hace falta más comida! No es cuestión de producir más, sino de producir y consumir de otra forma.

Consecuencias de los despilfarros de comida

Los despilfarros de comida están poniendo en juego la sostenibilidad del sistema alimentario. Crisis alimentarias como la de India, donde el precio de los alimentos se encareció debido a las pérdidas de comida a lo largo de la cadena de suministro, son una vergonzante manifestación de lo que está ocurriendo. Otras son la especulación con el precio de los alimentos o la adquisición de tierras en países empobrecidos o emergentes para asegurar el suministro de alimentos a los países ricos, acabando con el modo de vida de miles de campesinos que pasan a engrosar los cinturones de pobreza de las grandes urbes. Y es que los mercados no están del lado de esta insignificante mayoría.

Nosotros, ¿qué podemos hacer? Contárselo a todo el mundo (mira como lo hacen otros aquí o aquí). Pensar global y actuar local, en casa o con otros. Y si te animas, colaborar para que TODOS podamos decir ¡buen provecho!

Pilar Campoy

Pilar Campoy

Profesora auxiliar del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y Máster en Métodos de Investigación en Ciencias Económicas y Empresariales por ETEA, Facultad adscrita a la Universidad de Córdoba, es Doctora en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Córdoba. Es profesora en la Universidad Loyola Andalucía desde 2012, impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía. Trabaja con el Grupo de Investigación CLIMAMODEL (Modelos Multisectoriales para el Cambio Climático) en la aplicación de la metodología de las Tablas Input – Output, Matrices de Contabilidad Social y Modelos de Equilibrio General Aplicado.

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