Las metas del desarrollo sostenible en educación

Desarrollo sostenible en educación

A finales de septiembre de 2015, en la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas se aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que han venido a sustituir a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que fueron aprobados en 2000, y que marcarán la nueva agenda internacional de desarrollo de aquí a 2030.

El proceso para el establecimiento de los ODS se puso en marcha en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), celebrada en 2012. A mediados de 2014, tras largas negociaciones intergubernamentales, el Grupo de Trabajo Abierto sobre los ODS, propuso 17 objetivos y 169 metas ampliando considerablemente las propuestas recogidas en los ocho ODM.

Mientras que éstos estaban fundamentalmente enfocados hacia la reducción de la pobreza en los países del Sur y la necesaria movilización de recursos hacia ellos, los ODS reflejan una agenda mundial más amplia abordando nuevos desafíos surgidos en el mundo desde 2000, relacionados con el cambio climático y la degradación medioambiental, la desigualdad, la promoción de la paz y la justicia o el empleo digno, por ejemplo[1].

Nueva visión de la educación

De entre los objetivos propuestos, uno de ellos, el cuarto (el denominado ODS4), se refiere a la educación. Para la formulación del objetivo (garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos) y sus siete metas (véase el cuadro), el Grupo de Trabajo Abierto sobre los ODS tomó como base el Acuerdo de Mascate aprobado en la Reunión Mundial sobre la Educación para Todos (EPT) de mayo de 2014.

Justo un año después se celebró en Incheon (República de Corea) el Foro Mundial de Educación 2015 coordinado por UNESCO. En él se aprobó la Declaración de Incheon para la Educación 2030[2], en la que se presenta una nueva visión de la educación para los próximos 15 años, coherente con las metas educativas de los programas de desarrollo internacionales que unos meses más tarde se aprobarían en la Asamblea de Naciones Unidas, con miras a disponer de un único programa educativo para el periodo 2015-2030.

Y es que entre 2000 y 2015 han convivido dos visiones bastante diferentes de los objetivos de desarrollo internacionales en materia de educación. Una visión restringida, la de los ODM, que tan solo se ocupaba del logro de la universalización de la enseñanza primaria y de la equidad de género en la educación.

Frente a ésta, una visión mucho más amplia, la de la iniciativa mundial de la EPT, nacida en 1990 en la Conferencia Mundial de la Educación para Todos, celebrada en Jomtien y reafirmada diez años después en el Foro Mundial por la Educación celebrado en Dakar, unos meses antes de la aprobación de los ODM.
La inciativa EPT aboga por la satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje de toda la población (infantil, joven y adulta) que abarcan tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (como la lectura y la escritura, la expresión oral, el cálculo, la solución de problemas) como los contenidos básicos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes) necesarios para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de vida, tomar decisiones fundamentales y continuar aprendiendo. Queda claro que la educación básica no es sólo la educación primaria.

Universalización de la educaciónEsta vez sí que se ha logrado incluir la visión holística de la EPT dentro de los objetivos mundiales de desarrollo. Pero el ODS4 va incluso más allá, pues mientras los objetivos de la EPT se enfocaban en el acceso a una educación básica de calidad, las metas de este ODS se orientan a los resultados del aprendizaje.

Se propone, además, metas más ambiciosas al incluir la finalización de la enseñanza secundaria universal, el acceso equitativo a la enseñanza universitaria, el aumento de las competencias necesarias para acceder a trabajos decentes e incluso al emprendimiento o la adquisición de los conocimientos precisos para promover el desarrollo sostenible.

En general, puede decirse que estas metas están mucho más alineadas con una visión del aprendizaje durante toda la vida. Las metas fijadas en este objetivo propuesto no solo conducirían al mundo hacia un progreso en relación con numerosos resultados de la educación, sino que además facilitarían un desarrollo social y económico sostenible para los países y las comunidades (UNESCO, 2014a:5).

Si bien podemos estar de acuerdo en que con el logro de estas metas se conseguiría realmente una transformación del mundo, cabe preguntarse hasta qué punto son realistas. Si aún no hemos logrado la universalización de la enseñanza primaria, ¿cómo vamos a lograr la de la enseñanza secundaria y un acceso igualitario a la terciaria? ¿Están los países y la comunidad internacional dispuestos a aportar los recursos necesarios para lograr estos objetivos? Probablemente la mayoría seríamos bastante pesimistas en nuestras respuestas a estas preguntas.metas desarrollo sostenible en educacion

Referencias:

[1] Todos los objetivos y metas pueden verse en: http://www.undp.org/content/undp/es/home/mdgoverview.html.

[2] Foro Mundial sobre la Educación, 2015.

Ana Hernández

Ana Hernández

Ana Hernández Román. Profesora Titular. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Córdoba. Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 1987. Desarrolla la labor de Coordinadora de Orientación Universitaria desde el año 2010, y es miembro de la Comisión de Garantía de Calidad del Título del Grado en Administración y Dirección de Empresas, de la Universidad Loyola Andalucía. Investigadora en temas relacionados con la cooperación internacional al desarrollo y medición de la pobreza y la desigualdad. Es investigadora colaboradora de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación. Es miembro de la Red Española de Estudios del Desarrollo (REEDES).

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