2017-2018, un curso lleno de desafíos económicos

Desafíos económicos del nuevo curso en el blog del departamento de economía de la Universidad Loyola Andalucía

Inauguramos el blog del Departamento de Economía del curso 2017/2018 que va a ser un año lleno de desafíos. Las aportaciones al blog de los profesores e investigadores del Departamento que hemos programado para este curso recogerán los múltiples desafíos a los que se enfrenta la economía global y, en particular, la economía española. Presentaremos nuestras valoraciones sobre el comportamiento de los agregados macroeconómicos para valorar si se confirma la desaceleración de la economía española que sugieren los informes de coyuntura.

El curso pasado hablábamos de la persistente amenaza de que se acabaran o moderaran los vientos de cola que han empujado el crecimiento de la economía española estos años. Pero tenemos sobre ello pocas certezas. La cita de los bancos centrales en Jackson Hole dio pocas pistas al respecto.

No parece que este vaya a ser un año de reducción brusca de los programas de expansión cuantitativa y podríamos mantener un poco más este escenario de política expansiva que modera (o esconde) nuestros problemas de deuda pública excesiva y las debilidades de los sistemas financieros. No hay señales evidentes de que el petróleo vaya a subir de precio. Y tampoco remiten los conflictos políticos del mediterráneo que impulsan las cifras de turistas en España a niveles tan altos como para generar las tensiones de este verano.

Tampoco parecen tan inmediatos y graves los problemas asociados a la Unión Europea que nos pusieron en jaque el curso pasado. La catástrofe del Brexit no parece ya tan intensa más allá de la inestabilidad de los ciudadanos residentes y no nacionales en uno y otro lado que ven su futuro incierto. Pero el Brexit ha tenido un inesperado efecto en la UE. Nos ha hecho recuperar parcialmente la autoestima y la UE se anima a plantear una agenda más ambiciosa y precisa, con Jean Claude Juncker defendiendo en su reciente discurso sobre el Estado de la UE la necesidad de avanzar con pasos más firmes, más rápidos y de todos los socios a la vez (plazos cortos para un Schengen común y ordenado, el MEDE convertido en un fondo monetario europeo y los 27 en el euro).

Por otra parte, el escenario de la ruptura del euro parece descartado y, aunque sea al ritmo lento de la UE, hay avances significativos en la corrección de las debilidades de su diseño y funcionamiento. Por ejemplo, en materia de coordinación de política fiscal o de coherencia entre la política fiscal y la monetaria.  Incluso parece que algo se mueve también en Alemania en el debate sobre lo bien que vendría un gasto más expansivo y la profundización de algunos mecanismos de funcionamiento de la UE.

Dos factores se suman a la falta de vigor de la economía y a la recuperación pendiente de los impactos de la crisis para romper esta sensación de optimismo. La incapacidad de la UE de dar una respuesta honesta y a la altura a la crisis de los migrantes y refugiados es el más dramático.  La persistencia de dinámicas nacionalistas, antidemocráticas y excluyentes en algunos de sus países es el más preocupante porque remite a los peores momentos de nuestra historia.  

La clave de los desafíos de este curso no parece, por tanto, estar en los factores externos. La lista de decisiones rupturistas del gobierno de Donald Trump no va a ser fácil de ejecutar ni rápida. Puede incluso que su posición se convierta en acicate frente a las tentaciones proteccionistas y acabe animando un escenario de negociaciones que acepta la necesidad de poner límites a la hiperglobalización, controlando sus efectos en la industria local y en el imperio de la eficiencia a toda costa y su persistente impacto en la devaluación de los salarios y del bienestar. Que la agenda del comercio y la inversión extranjera se acople a la del desarrollo parece mucho pedir pese a los ODS.

Desafíos economicos

Salvo estallido de conflictos militares que hagan explotar el equilibrio geopolítico, nuestros principales desafíos económicos hay que buscarlos dentro. La desaceleración no viene tanto por la demanda externa como por la interna. Es ya el momento de que gobiernos y actores económicos impulsen la recuperación de los salarios en España, de poner fin a la excepcionalidad de nuestras políticas y de recuperar una agenda completa de progreso y desarrollo.

Hay ya evidencias en nuestras previsiones económicas de que no vamos a ningún lado por la vía de la heterogénea devaluación salarial y la austeridad presupuestaria indiscriminada. Su impacto en términos de desigualdad y exclusión compromete las oportunidades de sectores muy importantes de nuestra sociedad y el futuro del país. La clave de nuestra competitividad no reside en los salarios bajos y competitivos.

El debate sobre las extraordinarias cifras del sector turístico este año lo explica muy bien. Así no recuperamos el vigor estructural de nuestra economía por bienvenidos que sean los ingresos derivados de contratos parciales, temporales y mal pagados.  Para recuperar una economía potente, inclusiva y lista para enfrentar los desafíos de la nueva revolución industrial tenemos que hacer muchas cosas más y mejor. Urge recuperar el largo plazo como eje de nuestra economía.

Los desafíos a los que nos enfrentamos no se limitan a la política económica. La gran recesión ha vuelto a trastornar la profesión del economista. Y abundan las reflexiones de los economistas sobre la naturaleza, bondad y credibilidad de la ciencia económica. Por referirnos a los últimos artículos, Antonio Pulido se preguntaba ¿qué hacen los economistas? y Juan Francisco Jimeno hablaba de las econopatías que definía como “las enfermedades que sufren los economistas (y los que pretenden pasar por serlo) en el ejercicio de su profesión. Lo que hacen los economistas (y los que pretenden pasar por serlo) cuando dicen que están haciendo Economía pero en realidad están haciendo otras cosas”.

En la superficie, la polémica se centra en la incapacidad de los economistas de predecir o prevenir la crisis. Pero el debate de fondo tiene que ver con la necesidad de revisar los paradigmas económicos y el uso que se hace de ellos y sus instrumentos metodológicos, en la línea que ha señalado Rodrik en su Economic rules. Why economics works when it fails and how to tell the difference.

Para el Departamento de Economia de la Universidad Loyola Andalucía es de nuevo un desafío recoger ese debate sobre la utilidad de la economía y trasladarlo a las aulas y al aprendizaje de nuestros alumnos. Nuestro reto un curso más es poner nuestra docencia e investigación al servicio del desarrollo inclusivo y sostenible, de la transformación de nuestro sistema productivo y de la innovación en la política económica. Hacía ello enfocaremos nuestra docencia de grado y postgrado y el desarrollo de nuestras líneas de investigación en torno a la economía regional, la economía agraria y de los recursos naturales y la economía del desarrollo y la pobreza.

Pedro Caldentey

Pedro Caldentey

Pedro Caldentey del Pozo es Director del Departamento de Economía y profesor de Economia Aplicada de la Universidad Loyola Andalucía. Es especialista en economía del desarrollo e integración regional comparada.. Es Director del Máster de Investigación en Desarrollo Inclusivo y Sostenible de la Universidad Loyola Andalucía. Es investigador y Vicepresidente del Patronato de la Fundación ETEA. Es patrono de la Fundación Entreculturas y Secretario de la Junta Directiva de Fairtrade Iberia. Ha trabajado en el diseño de políticas de desarrollo con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Unión Europa, CEPAL, OCDE, IICA y los organismos del Sistema de la Integración Centroamericana.

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