¿Vale todo en el lenguaje político?

Artículo de opinión sobre el lenguaje político

El pasado sábado, 29 de octubre, Mariano Rajoy recibió la confianza del Congreso después de casi un año de Gobierno en funciones, poniendo fin a una situación de bloqueo institucional y político. Sin duda, esa fue la noticia principal durante el fin de semana, durante la semana siguiente y, probablemente, unos cuantos días más. Pero la sesión de investidura dio para mucho, y más allá de las lágrimas de Pedro Sánchez antes de su inicio o el abandono de la disciplina de voto de quince diputados socialistas al final, hubo un momento que marcó los debates posteriores: la intervención de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Desde luego, no dejó indiferente a nadie. Las críticas (y alguna que otra alabanza) se sucedieron. Pero más allá de entrar a valorar su ‘discurso’, cabe preguntarse: ¿vale todo en el lenguaje político?

Inviolabilidad del lenguaje político

Desde un punto de vista legal, podría decirse que, respecto a lo que se dice en las Cámaras, los parlamentarios son ‘intocables’. El artículo 71.1 de la Constitución establece que “los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones”. Inviolabilidad que el artículo 10 del Reglamento del Congreso de los Diputados extiende incluso a momentos posteriores al cese de su mandato y a los votos emitidos en el ejercicio de su cargo, de acuerdo con el artículo 21 del Reglamento del Senado. Esta institución, que quizás pueda ser mal entendida, debe interpretarse desde una perspectiva histórica, cuando la inviolabilidad constituía la herramienta para garantizar la libertad de palabra frente a los arrestos y las persecuciones de los parlamentarios por parte del monarca. Junto a la inmunidad y el aforamiento, constituyen las prerrogativas de los parlamentarios y, más allá de la opinión que se pueda tener sobre ellas (de lo que se podrían escribir páginas y páginas), no se puede negar el papel que han jugado en la tradición parlamentaria y el desarrollo de la democracia.

Por tanto, los parlamentarios son absolutamente irresponsables frente al ordenamiento jurídico español de las opiniones que manifiesten en su condición de tales (ius in officium), por lo que la pregunta que queda por formular es: ¿tienen los parlamentarios algún límite al hablar desde la tribuna?

Responsabilidades políticas

Si algún obstáculo se quiere oponer al llamado freedom of speech, además de la llamada al orden del Presidente del Congreso, no puede ser otro que el de la responsabilidad política. Únicamente los ciudadanos, así como el resto de la Cámara, como nuestros representantes directos, pueden exigir algún tipo de responsabilidad ante cualquier tipo de exceso por parte de algún diputado. De hecho, en situaciones como la del ‘caso Rufián’, en mi opinión no es que puedan, sino que deben hacer lo posible por garantizar y defender la honorabilidad y decencia de la Cámara de representación de casi 47 millones de habitantes. No se puede permitir que algunos parlamentarios traten de incendiar el Parlamento con intervenciones y gestos cargados de odio; un odio que lo único que pretende es enfrentar de nuevo a izquierdas y derechas con un tono propio de los años más oscuros de nuestra historia, años que, evidentemente, no pueden caer en el olvido, pero sí deben quedar en el pasado.

Así que, como decía, se les debe exigir responsabilidad política. En este sentido, he de alabar, más allá de cualquier ideología o preferencia personal, la respuesta de Antonio Hernando (portavoz del PSOE) después de la intervención del señor Rufián, para censurar las “expresiones de odio y que faltan al honor y al respeto (…) a un partido que ha vertido sangre, sudor y lágrimas para que él hoy esté aquí”. Palabras aplaudidas y ovacionadas por los diputados de PP, PSOE, Ciudadanos y PNV; partidos que, por encima de ser de izquierdas o de derechas, defienden lo que es inherente a la Cámara de representación popular y a todo parlamentario que forme parte de ella: el respeto.

Artículo de opinión de: Julio Jiménez Díaz

Estudiante de 3º  del Doble Grado en ADE y Derecho

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One thought on “¿Vale todo en el lenguaje político?

  1. Buenas tardes, Julio, al igual que mencionas el discurso de Rufián el día 29 de octubre como un caso de intervención que pudo dañar la dignidad de un diputado atendiendo al artículo 71.1 de la Constitución Española vigente en la actualidad, creo que debería mencionar otras intervenciones como la que realizó Rafael Hernando el día 27 de octubre en el Congreso, donde dijo de Pablo Iglesia “haber utilizado el nombre de España para ponerse al servicio de dictadores”, faltando también así el respeto del diputado Pablo Iglesias.
    Respecto a que en este artículo resalte las lágrimas de Pedro Sánchez o menciones a los 15 diputados que dijeron no a un gobierno de derecha, lo considero una manera de invisibilizar al verdadero PSOE de izquierdas, que para nada tiene que ver con los que votaron abstención en la sesión de investidura y que Antonio Hernando nos quiso vender como el PSOE originario.
    Por tanto, es indiscutible que el discurso de Rufián podría resultar ofensivo, pero es indudable que de algún modo dio voz a tantos socialistas de verdad, por muy duras que fueran sus palabras.

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