Mi día a día en el programa de intercambio universitario en Chicago

Parte del programa de intercambio universitario en Chicago es promocionar la universidad, aquí vemos a Alejandro con Lu Wolf

Mi nombre es Alejandro Sánchez y soy estudiante de 4º curso del Grado en Comunicación en la Universidad Loyola Andalucía. Actualmente, me encuentro en un programa de intercambio universitario en  Loyola University Chicago desde hace 6 semanas.

Antes de llegar a Chicago intuía algo de cómo podía ser este lugar, cómo podía ser la cultura americana (me veía todo el día comienzo pizza…), pero la verdad es que, hasta que no me llevé una semana por aquí, no fui consciente de lo que supone estar en un sitio como éste.

Chicago es una ciudad grande, más de lo que te puedes imaginar, donde aprendes a sentirte plenamente actor de una película americana entre sus rascacielos. Aquí se abre paso la multiculturalidad, la realidad de ver más allá de Sevilla. Me llama mucho la atención la forma de ser de la gente, la diferencia en el nivel de vida y la manera de vivir las cosas. Quizás a veces no le ponemos el mismo entusiasmo a todo en la vida y aquí, por cualquier cosa se hace una fiesta y te invitan a pizza gratis.

El programa de intercambio universitario, una experiencia muy positiva

Por otro lado, he de decir que me encanta la universidad. Me siento en casa realizando el programa de intercambio universitario, como si esta fuera la misma universidad en la que curso mis estudios. Estoy totalmente inmerso en la vida en el campus. Participo en el club de natación con en el que iré a competir por algunos estados de EEUU.

Además, pertenezco a los CLC (Christian Life Community) en el grupo spanglish con compañeros latinos y americanos. Nos reunimos una vez a la semana y celebramos una misa en español. Lo importante de involucrarte en las actividades es que conoces a mucha gente, haces amistades y compartes opiniones y distintas formas de vivir. Al fin y al cabo, te vas de intercambio para conocer y sumergirte en otra cultura.

Con respecto a lo académico, las clases son algo diferentes a España. Tenemos menos horas semanales de clase pero, cuidado, porque tiene truco: hay que trabajar más en casa. Aún así, son bastante prácticas, los profesores están deseando ayudarte y aprendes un montón. Ya ni os cuento cómo mejoráis el idioma…

Una de mis clases favoritas es fotoperiodismo: salimos a la calle a fotografiar, luego proyectamos en clase las fotos y discutimos sobre ellas. También, me siento muy agradecido de poder cursar una asignatura titulada “Loyola’s Mission”. Es una optativa que escogí ya que sabía que me iba a acercar más a la espiritualidad ignaciana, su forma de trabajarla en mi día a día y entender así mejor la institución de la que formo parte.

Me siento muy satisfecho y motivado con mi trabajo aquí; siento que no sólo estoy creciendo personalmente sino que profesionalmente también lo hago. Creo que esto es una experiencia única que estoy viviendo gracias a la Universidad Loyola Andalucía.

Salir de la zona de confort a veces es necesario y ponerte retos que superar también. Siento que aquí tienes la opción de mejorar en todo y de sacarle partido a tu mejor yo. Quizás es mi tiempo para ver y palpar el mundo antes de salir al mercado laboral. Sin duda, acceder a un programa de intercambio universitario es la oportunidad perfecta para enamorarme del mundo y su grandeza.

Columna de opinión: Alejandro Sánchez Cuellar

Fotografía: Alejandro Sánchez

Edición: Javier Llorente

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