Peregrinación al Rocío, una experiencia inolvidable

La peregrinación al Rocío desde el punto de vista de un estudiante

Qué iba a saber yo del misterio del peregrino, si apenas hasta ahora lo había experimentado. Perdone usted lo corrido de mis frases y la poca concreción de mis ideas, pero hoy no concibo otra forma de escribir que la de sentarme a dejar que mi corazón hable.

Vivo en una realidad privilegiada, rodeado de gente que me quiere y oportunidades que me invitan a crecer. Y qué extraño, pues, eso de que algo me falte. Qué angustia esa la de que se acaben los días sin sentir haber contribuido a un proyecto concreto de vida. Qué regalo, sin embargo, que existan personas dispuestas a compartir con uno ideas y recursos que a ellos ayudan en este camino al que llamamos vida.

La peregrinación al Rocío

Tras las primeras dudas y típicos conflictos de agenda surgidos por no saber distinguir entre lo urgente y lo importante, decidí que hacer la peregrinación al Rocío sería una buena idea. Mi objetivo no era otro que apartarme de mi día a día para poder reflexionar, escuchar y compartir con los demás compañeros que participarían. Esta experiencia me ha permitido darme cuenta de varias cosas.

Darme cuenta de lo necesitados que somos, pero también de la generosidad de otros cuando tuve que pedir prestado todos los “avíos” para la cita y escuchar consejos de los que ya habían experimentado algo parecido.  Darme cuenta de lo débil que soy ante una tarea aparentemente sencilla –caminar. Pero también de la capacidad de otros para sacar lo mejor de uno si te pones en sus manos, y confías. Darme cuenta también, de que abrir mi corazón puede servirme para curar una herida de una forma que jamás hubiera pensado.

La experiencia de peregrinación al Rocío
El grupo de peregrinos de la Universidad Loyola Andalucía frente a la Virgen del Rocío.

Hoy escribo agitado. Agitado porque si bien sé que quiero vivir bajo el principio de amar, respetar y servir a las personas que desean cambiar el mundo, me doy cuenta de que esta exigencia necesita de una continuidad permanente y un comienzo inmediato. Porque en mi entorno, en su entorno, hay decenas de peregrinos que cada día dudan de si podrán llegar al final con éxito, a los que le duelen las piernas de tanto caminar por terreno hostil y a los que el camino está dejando sin aliento.

Qué le voy a contar yo sobre esto de peregrinar. Le puedo recomendar que pruebe a hacerlo de manera física para que lo entienda. Pero para mí, lo más importante es que sepa que caminar, caminamos todos cada día. Que se fije en el gesto torcido del que tiene sentado al lado para ofrecerle un poco de agua a base de escucharle y ponerse en su lugar. Quizá esta persona no sepa que ese camino que le angustia termina al doblar esa próxima esquina que usted descubrió cuando pasó por la misma situación.

A mis compañeros peregrinos, porque he afirmado que la familia Loyola está llena de personas para los demás. Para que sigáis siendo luz día a día.

Artículo de Opinión de Germán Muñoz

Estudiante de 4º del Dual Business Degree

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