Gimnasia rítmica unida al voluntariado

Marta Pecero es alumna de la Universidad Loyola Andalucía y enseña gimnasia rítmica en su voluntariado en ANIDI.

Apasionada por lo suyo,  lo que le gusta y le motiva. Marta  Pecero disfruta practicando y enseñando gimnasia rítmica. Estudia segundo del Doble Grado en Derecho y Relaciones Internacionales. Si no conocéis a esta compañera, os animo a leer su historia. Motivación, esfuerzo y disciplina, tres pilares sobre los que Marta ha cimentado su día a día.

A los 6 años comenzó a practicar  gimnasia rítmica como actividad extra-escolar en el colegio. A los 7 ingresó en el Club de Gimnasia Rítmica de Dos Hermanas  en el ‘grupo b’, que es el de las chicas que se inician en este deporte con la intención de participar en los campeonatos nacionales. Cuando cumplió los 8 años pasó al ‘grupo a’, aunque su primera participación en una competición nacional fue anterior a cumplir esta edad.

Vocación de servicio con las pequeñas

Desde entonces hasta ahora su vida ha estado y está ligada a la gimnasia rítmica. Cuando comenzó su carrera universitaria, la cosa se complicó. «Con los estudios y exámenes finales era imposible para mi seguir practicando este deporte, aunque siempre lo he visto como un complemento a mi formación», cuenta Marta.

Un día desde el club me propusieron seguir ligada a la gimnasia y al club entrenando a niñas, de 3 a 15 años, que están en fase de iniciación. «No lo dudé y acepté la propuesta. Lo mejor de todo es poder asistir a los campeonatos con ellas y ver su cara de ilusión, la misma que tenía yo cuando empecé”, recuerda Marta.

La primera competición la vivió con nerviosismo. «Ahora no era yo la que estaba en el tapiz, eran mis alumnas las que jugaban y bailaban. Lo más sorprendente es que no se ponían nerviosas, aunque fueran muy pequeñas”, explica Marta.

La mejor recompensa para nuestra compañera del Doble Grado en Derecho y Relaciones Internacionales es “ver contentas a mis alumnas, sobre todo comprobar sus resultados, fruto del esfuerzo que están haciendo con tanta ilusión y durante tanto tiempo”.

Voluntariado en ANIDI

Marta es también voluntaria en la organización social ANIDI, dónde trabaja con chicas con discapacidad intelectual. «Ellas tienen otra manera de hacer las cosas, por ejemplo, no hacen ejercicios con elementos de dificultad, para ellas la gimnasia es un baile”, apunta Marta.

Las 6 chicas con discapacidad intelectual, que nuestra compañera tiene a su cargo, tienen edades comprendidas entre los 23 y 65 años. «No solo entrenan sino que también compiten. Los días 21, 22 y 23 de abril vamos al campeonato de España. Están muy felices por poder participar».

Marta nos cuenta que para estas chicas salir fuera es toda una aventura. “Están muy ilusionadas con el campeonato. Durante los entrenamientos no hacen mas que preguntar cómo serán las habitaciones o cómo las van a compartir”. Normalmente suelen entrenar una hora y media a la semana con un programa definido. “Ellas funcionan por plan. Tienen que tener todo controlado. Son unas personas muy ordenadas”, algo que ayuda a realizar con eficacia los entrenamientos.

Escuchar historias como ésta debe inspirarnos para ser mejores personas y aprender a utilizar nuestras motivaciones y actitudes con vocación de servicio. Nuestra compañera Marta Pecero es un ejemplo a seguir, dentro de los muchos que hay. Ella da sin esperar recibir nada a cambio. Y tiene su recompensa.

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