Experiencias de solidaridad en la Jungla de Calais

La jungla de Calais es un asentamiento de refugiados al norte de Francia

El pasado 16 de septiembre un niño refugiado de 14 años murió atropellado por un coche que no se detuvo. El chico esperaba, desde hace tiempo, poder cruzar a Reino Unido desde Calais, al norte de Francia, para reunirse con su familia, hasta que perdió la esperanza en las vías institucionales y decidió intentarlo, como muchos otros, saltando dentro de vehículos en marcha para cruzar el Canal de la Mancha.

Voluntarios en CalaisEste chico era uno de los mil menores no acompañados que forman parte de las más de 10.000 personas refugiadas y migrantes que malviven en el campamento de refugiados – no reconocido oficialmente por el Estado Francés – denominado la “Jungla de Calais”.

Esta ciudad, histórico paso fronterizo entre Europa y Reino Unido, se ha convertido en un cuello de botella para miles de personas que intentan cruzar a Reino Unido.

También, en menor medida, para solicitantes de asilo en Francia a los que este país no proporciona ningún tipo de cobertura durante los meses o hasta un año que dura el trámite.

Dificultad para prestar ayuda humanitaria en la Jungla de Calais

La Jungla de Calais es un asentamiento de tiendas de campaña y construcciones de madera y plástico donde malviven más de diez mil personas. Desde los años noventa, ha sido construido y desmantelado en varias ocasiones por su consideración de ilegal. Precisamente, este no reconocimiento como campo de refugiados impide que las grandes organizaciones humanitarias puedan actuar en la zona.

Los orígenes de estas personas son mayoritariamente Sudán (43%), Afganistán (33%), Eritrea (9%) y Pakistán (7%) y, en menor medida, otros países como Iraq o Siria. En palabras de un voluntario de Help Refugees UK, “la Jungla de Calais es un espacio donde 10.000 personas de decenas de nacionalidades diferentes y, que han pasado por experiencias traumáticas, sobreviven en relativa paz, lo cuál es prácticamente un milagro”.

Con esta composición, Calais resulta ser un triste resumen de conflictos que arrasan varias regiones del mundo.

La experiencia en la Jungla de Calais

Tareas de voluntariado en CalaisEn agosto de 2016, un grupo de personas de la Asamblea Pro Personas Refugiadas de Córdoba viajamos a la Jungla de Calais para colaborar con organizaciones y proyectos de solidaridad con la Jungla, tejer redes de apoyo y obtener información directa, para lo cuál hemos realizado diversas entrevistas de cara a la elaboración de un documental.
En este enlace puedes ver un avance del trabajo audiovisual ,que realizamos para los actos de la Velá de la Fuensanta, en la ciudad de Córdoba.

Allí hemos trabajado en todo tipo de tareas: cocina, gestión de ropa, corte y reparto de madera, clases de inglés y francés, entre otras actividades. Sobre todo, hemos estado inmersos en las labores impulsadas por  la organización L’Auberge Des Migrants /Help Refugees UK.

Durante este tiempo, hemos ido publicando diferentes noticias en la web del colectivo bajo el título Partir para contar”, inspirados en el título del libro de Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec, donde Mahmud relata su duro trayecto migratorio desde Senegal a Andalucía donde llega tras atravesar la “Frontera Sur”, saltando la valla de Ceuta.

La implicación del voluntariado

En Calais, ninguna organización abarca por completo el campamento, sino que es la suma de muchas pequeñas la que proporciona algo de dignidad a los habitantes del campo. Entre todas, se coordinan para proporcionar comida, ropa, tiendas de campaña, sacos de dormir, medicinas y atención sanitaria básica, apoyo emocional, clases de idiomas y demás necesidades básicas.

Ninguna de estas organizaciones recibe ningún tipo de ayuda gubernamental, por lo que el total de su actividad depende de donaciones económicas y materiales y del trabajo de cientos de personas voluntarias y activistas.

En febrero de este año, el estado francés derribó la parte sur del campamento para impedir su crecimiento. En el proceso, desaparecieron 300 niños y niñas, que se suman a los 10.000 menores refugiados que han desaparecido en Europa, según Europol.

Nadie sabe dónde están y se teme que la mayoría hayan caído en manos de redes de trata de personas y de tráfico de órganos. Ahora, Francia anuncia de nuevo que va a derribar el resto del campamento como si eliminar infraviviendas de madera y plástico fuese a terminar con los problemas que hacen que todas esas personas huyan de diferentes lugares del mundo.

El próximo miércoles 5 de octubre, a las 19:30, participamos en una mesa redonda en el Centro Social Rey Heredia (antiguo colegio Rey Heredia) junto a integrantes de otras dos expediciones a campos de refugiados.

La web LoyolaAndNews recoge varias noticias sobre actividades relacionadas con personas refugiadas en la Universidad Loyola Andalucía.

Texto: Javier Sánchez Monedero, profesor del Departamento de Métodos Cuantitativos

ComparteShare on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *