Dos susurros desde Baraka

Proyecto Baraka, impulsado por la Universidad Loyola Andalucía y Fundación ETEA

El 10 de diciembre era el día. El trabajo realizado durante más de un año veía la luz. Dos buenos amigos, ex alumnos de los grados de ADE y Finanzas y Contabilidad, Manuel Carmona y Carlos Fuentes-Guerra nos animaron a informarnos sobre algo  en lo que estaban colaborando con la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación: “Salvemos Baraka” tenía como nombre provisional entonces.

Así que enfilamos hacia el edificio 2 del Campus Córdoba de la Universidad Loyola Andalucía y nos presentaron toda la planificación para asegurar la permanencia del Centro Baraka de Nador.

Conocer el Proyecto Baraka

Nos explicaron cómo el Centro Baraka, fundado en 2009, está especializado en ofrecer formación a jóvenes marroquíes con pocos recursos, pero además ofrece un comedor social para niños y asistencia a migrantes que esperan en el Monte Gurugú para saltar la valla de Melilla.

Los programas de ayuda de las diversas instituciones y ONGs implicadas habían  terminado y en 2014, en palabras de Pedro Caldendey, ex director de la Fundación ETEA, “Baraka atravesaba una situación crítica y había que hacer algo porque este punto de unión cultural no cerrase”.

La Fundación decidió emprender un crowdfunding (financiación a través de donaciones online a cambio de recompensas), así que iban a necesitar apoyo en Comunicación (eso de lo que, aunque poquito, algo sabemos).

“¡Qué bien!”, pensamos, hasta que nos informaron que la cantidad que esperábamos alcanzar en 80 días era cercana a 20.000€ y que, como óptimo, había que llegar a 30.000€. Palidecimos y salimos de aquella reunión con ilusión y miedo a partes iguales… “¡Qué pedazo de proyecto!”, pero ¿cómo íbamos a conseguir esa cantidad?

Remando en la misma dirección

Trabajando directamente con Pablo Simón, responsable de comunicación de la Fundación, empezamos a trazar un plan para redes sociales, grupos de interés, empresas, etc. y pasamos un verano completo pegado a la pantalla. Cada pequeña donación nos hacía dar saltos de alegría, el contador iba subiendo y la meta se divisaba más cercana.

Proyecto Baraka impulsado por la Fundación ETEA y la Universidad Loyola AndalucíaEn este proyecto se ha implicado toda la comunidad universitaria: profesores, alumnos, Loyola SED, Comunicación y Relaciones Institucionales, Empleabilidad, Marketing y Admisiones, Relaciones Internacionales e investigadores sumamos fuerzas para que Proyecto Baraka saliese adelante.

Y sí, el objetivo se consiguió: más de 19.700 euros, a través de goteo.org, y otros 10.000, a través de donaciones en cuenta corriente. Gracias al trabajo de todos, creamos conciencia del valor de este pequeño gran centro de Nador, que además desempeña un papel de intermediación laboral para que su alumnado pueda incorporarse al mercado de trabajo local.

En el Centro Baraka

Creíamos conocer el Centro Baraka como si hubiésemos estado allí: meses estudiando documentación, siguiendo cada uno de sus pasos y el progreso que tenía, asegurando que tenían liquidez para seguir trabajando hacen que tengas una idea amplia sobre la iniciativa. ¡Qué ilusos éramos!

Una de las recompensas de nuestro  crowdfunding era realizar un vídeo sobre el proyecto, que relatase cuál era la realidad de estos jóvenes y qué suponía el centro para ellos. Otra cosa que se nos quedaba grande, así que no dudamos ni un segundo en llamar a Emma Camarero, profesora de Comunicación Audiovisual y Periodismo Televisivo en la universidad, que ha dirigido varios documentales y que ya es, además de docente, una buena amiga.

Emma Camarero preparando una entrevista en el Centro Baraka
Emma Camarero durante la realización del documental de Proyecto Baraka.

Así que el 6 de julio de este año, nos echamos la cámara al hombro y, junto a Emma y Pablo, tomamos una avioneta dirección Melilla. Allí vivimos una de las experiencias más impactantes de nuestras vidas: cruzar una frontera a pie hacia una realidad completamente distinta. Nador se mostró muy hospitalario, y salvo algún pequeño susto en nuestros ‘viajes de producción’, todo el mundo nos acogió con un cariño enorme.

Pronto conocimos a Esteban Velázquez, director del Centro Baraka, un león en la frontera, un espíritu luchador con unos principios y valores muy claros y con la tolerancia por bandera. Su primera pregunta fue si habíamos desayunado. “Poco más que un café”, contestamos antes de que nos diese unos toquecitos en la espalda para recordarnos que la comunidad musulmana se encontraba en Ramadán.

Esteban y todo su equipo nos explicaron toda la actividad que desempeñaban, nos mostraron la ciudad, ampliaron nuestra visión sobre una realidad que está muy cercana y fueron unos anfitriones de diez. Tomamos gran contacto con la población local y algunos incluso cocinaron ‘a destiempo’ para nosotros.

Esteban Velázquez (de espaldas) en una reunión del centro.
Esteban Velázquez (de espaldas) durante una reunión del Centro Baraka.

Una de las anécdotas más impactantes fue cuando, en una de las pausas de rodaje del documental, estuvimos jugueteando con algunos de los niños que acuden al Centro Baraka para almorzar (los jóvenes están exentos del ayuno hasta la pubertad) cuando una mujer en un castellano casi imposible de entender señaló a uno de ellos y afirmó “Jefe Serbio”.

Nos quedamos con la duda y empezamos a preguntar por allí hasta que nos revelaron que, supuestamente, ese niño de apenas 6 o7 años había sido rescatado por las autoridades marroquíes de una red de prostitución infantil. Nos quedamos bastante quebrados.

Y como punto divertido (aunque en el momento no nos hiciese ninguna gracia) recordamos cómo al llegar al visionado de imágenes cada noche en el hostal, cuando solo nos quedaba un día de rodaje, vimos que uno de los equipos no nos estaba dando el resultado esperado, así que tuvimos que volver a algunas de las localizaciones para tener planos recurso suficientes.

Baraka: la Universidad en la Frontera

Fueron cuatro jornadas de grabación excepcionales y tremendamente enriquecedoras en las que conocimos a gente fantástica, nos unimos más como profesionales y, sobre todo, como personas. No tardamos ni un día en ponernos a editar y montar con Emma  ‘Proyecto Baraka: La Universidad en la Frontera’, el reportaje documental que estrenamos llenos de emoción.

Documental sobre el Proyecto Baraka
El equipo de la Universidad Loyola Andalucía y Fundación ETEA en el Centro Baraka de Nador.

Además, con la colaboración de Fundación ETEA, El Correo de Andalucía, el grupo Morera&Vallejo y la propia Universidad Loyola Andalucía hemos podido recopilar una selección de fotografías, tomadas durante esta experiencia, que ya están expuestas en los campus de Córdoba y Sevilla.

Gracias a todos los que os habéis implicado de una forma u otra en Proyecto Baraka y os esperamos pronto, porque como bien dijo José Manuel Martín, director de la Fundación ETEA, “ha terminado la primera parte de esta iniciativa, pero esto no ha terminado aquí”.

Esta crónica en primera persona iba a titularse “Dos voces desde Baraka”, pero en realidad solo somos un susurro, ojalá todos alcemos el tono para cambiar la realidad mundial, en la que como el propio Esteban Velázquez advierte “existe un orden, o mejor dicho, desorden económico no igualitario”.

Os dejamos el resultado, el documental del que hemos formado parte para dar a conocer la labor que se realiza en el Centro Baraka de Nador. 

Crónica de:  Álvaro Guerrero y Jose García

Fotografías: Álvaro Guerrero, Pablo Simón y  goteo.org.

 

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