Las distintas formas del amor en ‘Love Actually’

Fotograma de Love Actually

Dentro del marco de las películas del ‘Cinefórum Loyola’, continuamos con las críticas realizadas por los alumnos de la Universidad Loyola Andalucía.

¿Quién dijo que el día más romántico del año fuera San Valentín? En esta ocasión analizamos ‘Love Actually’,  una película que deja claro que el momento más cálido de una relación se vive en el frío de la Navidad.

Esta comedia romántica empatiza con la sociedad actual, haciendo que cada uno de los espectadores, que se sientan a disfrutar del filme, se identifiquen con alguna de las 10 historias. Son historias que bailan paralelamente y se entrecruzan unas con otras, durante el trascurso de la película, formando una coreográfica trama que la armoniza con su propio título: la realidad del amor.

Un amplio y renombrado reparto

Love Actually invita también a reconocer a un pequeño Thomas Brodie (Sam) y caras conocidas del cine británico como Hugh Grant (David), Liam Neeson (Daniel), Emma Thomson (Karen) o Colin Firth (Jamie); a las que con gran expectación podemos unirle el cameo de Rowan Attkinson, un admirado ‘Mister Bean’, que interpreta a ‘Rufus’, un paciente dependiente de joyería.

Las distintas formas del amor 

A lo largo de la trama, vemos como su director, Richard Curtis, creador de otras famosas películas como Notting Hill, Mister Bean y El diario de Bridget Jones, ha querido mostrar al amor en su forma más pura y valiente: sin prejuicios, sin edad, sin clases sociales y repleto de perdón.

Es llamativo como en una película de 2003, cuando todavía hoy en día contamos con ciertos temas tabús relacionados con las relaciones personales o, donde nos cuesta en muchas ocasiones ver que existen otros tipos de amor distintos al que denominamos ‘tradicional’, dicha película se muestre sin tapujos y sin ningún tipo de prejuicios.

Love Actually, una comedia romántica
Love Actually es una comedia romántica dirigida por Richard Curtis.

Un claro ejemplo es el que podemos extraer del fragmento donde Daniel (Liam Neeson), al conocer que su hijastro Sam (Thomas Brodie) está enamorado, se interesa por quién es la persona que ha robado su pequeño corazón y no da por hecho que tenga que ser una chica.  O podemos ver cómo en la boda del mejor amigo de Mark (Andrew Lincoln), su amiga piensa que está deprimido porque está enamorado de su mejor amigo y no de la novia.

También es digno de mencionar cómo cambia este largometraje el típico romance que se suele presentar en las películas. No tan sólo se hace mención al amor de pareja, sino que este abanico se abre a distintas interpretaciones, como es el amor entre padre e hijo, el amor entre amigos, el amor de hermanos, e incluso se podría hacer alusión al amor al arte y al amor a uno mismo.

La elección de la música 

Bajo la batuta de Craig Armstrong, compositor de otras bandas sonoras como las de Moulin Rouge, El Gran Gatsby, In time o Los descendientes, encontramos una selección de música muy apropiada para el largometraje que recoge clásicos muy reconocidos y que actualmente siguen sonando en nuestras emisoras de radio como: “All I want for Christmas is you” de Mariah Carey, “All you need is love” de The Beatles y “Love is all around” de Wet Wet Wet.

Los detalles cuidados 

La complejidad y el cuidado que hay en cada una de las 10 historias nos dejan entrever como también hay cabida para los pequeños detalles. Es impactante ver como la vida de cada uno de los personajes de las distintas historias se entrelazan con la de los demás con distintos vínculos: familiares, de amistad o de simple coincidencia. Estos pequeños detalles, hacen que te mantengas con la máxima atención durante toda la película, para que, en su conjunto, acabes enamorándote de ella.

Texto escrito por Julia Nieto, alumna del Grado en Comunicación.

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