Una oportunidad histórica y el PSOE como protagonista

El PSOE tiene en sus manos decidir el futuro de España

Han pasado ya casi diez meses desde que los españoles acudimos a las urnas por primera vez y, desde entonces, tenemos política más que en la sopa. Pero es que acontecimientos no nos han faltado, algunos más propios del esperpento de Valle-Inclán que de la realidad; o quizás es que nuestra realidad política sea un auténtico esperpento.

En fin, que vivimos una investidura fallida de un señor que hace unas semanas fue abandonado por su propio partido, nuevas elecciones en junio, otra investidura que no prosperó, con distinto protagonista pero mismo intermediario. Y eso solo a nivel general.

En Podemos las pugnas  Errejón-Iglesias, los juicios en los que se encuentra envuelto el Partido Popular, los conflictos internos del PSOE, los pésimos resultados de Ciudadanos en Galicia y País Vasco y, por qué no decirlo, bastante modestos a nivel nacional. Imposible esconderse en una burbuja para huir de la política.

La crisis del PSOE

Sin duda, el punto más importante de este episodio, que parece no terminar nunca, se vivió hace apenas un par de semanas. Felipe González, expresidente del Gobierno durante catorce años y uno de los pesos pesados socialistas, criticó duramente a Pedro Sánchez, pública y abiertamente, en el programa matinal de Cadena SER.

A partir de ahí, los acontecimientos se precipitaron. Diecisiete miembros de la Ejecutiva de Sánchez presentaron su dimisión buscando el cese de su líder, que se revolvió con una interpretación de los Estatutos socialistas que sirvió para enfrentar aún más al seno del partido. El duelo entre ‘susanistas’ y ‘pedristas’, que tanto tiempo se había dado en la sombra, había salido a la luz de la forma más abrupta posible.

Y a partir de ahí, lo que se vivió fue más propio de un guión de Tarantino, rozando lo absurdo, que de un partido con la historia del PSOE. Primero la lucha por el ‘aquí mando yo’, después la votación detrás de una mampara, calificada como pucherazo por miembros socialistas (paradigmático en el partido que más luchó por la democracia en España), broncas, recesos y fuera una multitud de militantes (y también muchos curiosos) que habían sido convencidos de que lo que se discutía allí era el ‘No’ o la abstención al Gobierno de Rajoy.

Insultos a González, a los críticos con Sánchez, vítores a los ‘pedristas‘. Espectáculo bochornoso que no podía terminar sin esa gracia que nos caracteriza, en lo bueno y en lo malo, con el envío de pizzas a Ferraz por parte de Forocoches.com por si tenían que pasar la noche allí.

Podrían escribirse páginas y páginas sobre la guerra interna socialista y, aun así, quedarían cosas que todavía no sabemos y que nunca sabremos. Podría criticar o alabar la actitud y aptitud de muchos de ellos, pero eso me lo guardo para mí y los que me conocen. Porque lo que pretendo no es posicionarme a favor de unos u otros (¿a quién le importaría?), sino concienciar de que, en la situación en la que estamos, el mal de un partido es el mal de España. Y más aún si ese partido es el Partido Socialista.

Lo que ha hecho el PSOE en España

Puede que algunos deseen el llamado ‘sorpasso’, incluso la autodestrucción del partido más antiguo de España. Pero creo que no podemos olvidar lo que ha hecho el PSOE por nuestro país. Con el PSOE llegó el Estado de Bienestar, entramos en la UE, trajo los Juegos Olímpicos y la Expo, y con ellos el AVE.  En definitiva, puso a España en el mapa del mundo y trajo el mundo a España.

El Partido Socialista Obrero Español ha hecho mucho por España, muchísimo, pero estoy convencido de que aún le queda mucho por hacer. Por eso, creo que no sería responsable ni inteligente desear la debacle del partido que puede apoyar, o incluso liderar, los pactos más importantes por la educación, la unidad de España, el mercado laboral, la economía, etc.

Es evidente que la situación es muy delicada. Los choques entre los dirigentes socialistas no hacen más que dificultar la dirección de la gestora. Ha llegado un punto en que parece que haga lo que haga el PSOE, va a perder. Pero yo no lo veo así. Puede que si se mantienen en el ‘no’ rotundo mantengan a buena parte de las bases, sí, pero no quiero imaginarme el papel de un Partido Socialista fracturado en unas hipotéticas terceras elecciones, donde probablemente obtendría otra derrota histórica.

Desde mi humilde opinión, creo que los socialistas tienen la oportunidad de encabezar la oposición más responsable y fructífera de nuestra democracia, crítica y al mismo tiempo tendente al acuerdo y al diálogo, sin olvidar nunca el mandato de sus votantes, evitando unas terceras elecciones que quemarían por completo la paciencia de los españoles.

Si dedica buena parte de sus esfuerzos en reconstruir una España que parece desmoronarse ante las presiones internas y externas, estoy seguro de que a medio-largo plazo los votantes y militantes socialistas se sentirán más orgullosos de su partido que nunca. Un partido que, una vez más, trabajó por y para España.

Artículo de opinión de: Julio Jiménez Díaz

Estudiante de 3º  del Doble Grado en ADE y Derecho

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