¿Hombres de partido u hombres de Estado?

Recuperar el espiritu de la transición en las elecciones generales 2015

Quedan pocos días para que llegue uno de los momentos más importantes de la democracia española, uno de esos días que pasarán a la historia como el principio de un cambio.

No me refiero tan solo al fin del bipartidismo con la aparición de nuevos partidos, que también, ni al nuevo estilo informal y cercano de hacer política; me refiero sobre todo a la recuperación del espíritu de la Transición, el espíritu de consenso. El Estado español por encima de la política.

Evidentemente, a mi edad y la de la mayoría de vosotros, no podemos decir que hayamos vivido el nacimiento de la democracia española. Pero seguro que no somos pocos los que la hemos estudiado, ya sea en el instituto o en la universidad, y los que hemos mirado con envidia (sana, por supuesto) a esos políticos que dejaron de serlo para convertirse en “Hombres de Estado”.

Las veces que he hablado con mis padres o con mis abuelos de este tema o los programas que he podido ver en televisión podrían calificarse de emocionantes. Todos coinciden en la incertidumbre de la época y los momentos tan difíciles que se vivieron. Pero el consenso por el futuro de España triunfó por encima de todo.

La disparidad de los padres de la transición

Los padres de la Constitución de 1978
Los padres de la Constitución de 1978

Pensemos un momento: se sentaron en una misma mesa Manuel Fraga, ministro durante el franquismo, y Jordi Solé-Tura, discípulo de Santiago Carrillo en el Partido Comunista. Pero también Gregorio Peces-Barba, del Partido Socialista, y Miquel Roca, de la Minoría Catalana, ambos oprimidos durante el régimen franquista.

Y, por supuesto, Cisneros-Laborda, Rodríguez de Miñón y Pérez-Llorca, de Unión de Centro Democrático, presidido por el gran artífice de la Transición, Adolfo Suárez.

De frentes tan diferentes nació el texto que representa el mayor consenso de la sociedad española: la Constitución. Todo ello bajo la máxima legitimidad jurídica y democrática. Reitero que no hay mejor definición para estos políticos que la de Hombres de Estado.
Todos tuvieron que ceder. Ninguno ganó. Ninguno perdió. Solo ganó España.

El olvido y el punto de inflexión

Y sin embargo, con el paso de los años este espíritu, lejos de verse reforzado, se fue difuminando. Durante esta primera década de siglo ha sido prácticamente imposible que PP y PSOE, los dos grandes partidos, se hayan puesto de acuerdo en asuntos de Estado como pueden ser la Educación, ¡siete leyes en treinta y cinco años!, la lucha contra la corrupción, o el desafío secesionista catalán. Pero la situación parece haber dado un vuelco.

Este mismo año PP y PSOE firmaron el conocido como pacto antiyihadista, al que se han sumado hasta siete partidos políticos. El mismo lunes pudimos apreciar en el debate a cuatro cómo los partidos que parecen aspirantes a la presidencia se tendían la mano en diversas materias, cómo se comprometían a buscar cierto consenso en estos asuntos que podríamos llamar de Estado.

Más allá de que no les vaya a quedar más remedio para poder gobernar, más allá de que sea pura estrategia electoral, más allá de que sean meros compromisos verbales, se aproxima un cambio fundamental para la historia de España.

Candidatos a las elecciones generales 2015
Los 4 candidatos principales a la presidencia del Gobierno: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias // Fuente: El Confidencial

El resto está por ver

Es cierto que no se puede comparar este momento con el de la Transición y que aún les queda mucho que demostrar a Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias para acercarse siquiera a Suárez, Fraga, González o Carrillo. Pero yo afronto con ilusión, y responsabilidad, las elecciones del próximo 20 de diciembre.

No entro a valorar quién ganará ni quién me gustaría que ganase, ni siquiera quién ganó (o perdió) el debate del lunes, porque no es lo que pretendo manifestar en este artículo. Lo que quiero expresar es que, desde mi humilde opinión, creo que ni siquiera va a ser importante quién gane el 20D.

Lo importante vendrá a partir del día 21, cuando se sienten a la mesa y pongan sobre el tablero de juego el futuro de España, cuando se abra el diálogo y, sobre todo, cuando se pregunten: ¿este país necesita que seamos hombres de partido u “Hombres de Estado”?

Texto: Julio Jiménez

Edición: Candela Granados / Álvaro Guerrero

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