El gato y las escaleras

El gato y las escaleras, sube o baja. Los efectos de la luz y la vista.

Después del vestido, la nueva sensación para provocar un debate global es una simple foto de un gato sobre unas escaleras. Pero tómate un momento para contestar a esto: el gato ¿está subiendo o bajando las escaleras?

Como ocurrió con el vestido, en el que algunas personas percibieron los colores azul y negro, y otras personas percibieron como blanco y dorado, después de haber sido publicada en 9Gag.com esta foto ha provocado una gran polémica, dado que hay gente que percibe que el gato está subiendo y otra gente que percibe que el gato está bajando.

De hecho, al contrario de lo que sucedía con el vestido, con esta foto la mayoría de la gente puede “forzar” las dos percepciones. Afortunadamente, no necesitamos mirar más allá de la psicología de la percepción para explicar qué pasa.

Cuando vemos el mundo, la luz entra nuestros ojos y cae en las retinas – una en cada ojo – de modo que el cerebro recibe estimulaciones visuales desde las retinas, no directamente del mundo exterior. Éste es un punto muy sutil, pero muy importante.A efectos prácticos, cada retina es como una pantalla dentro el ojo, una pantalla de dos dimensiones, no de tres dimensiones.

En el momento en el que la luz cae en la retina esta dimensión está perdida, y toda la información es “convertida” o “comprimida” hasta una imagen plana de únicamente dos dimensiones. Probablemente en el momento de leer esto estás pensando “pero veo el mundo con profundidad, con 3 dimensiones”.

La verdad es que el cerebro sólo recibe información en 2 dimensiones y su gran hazaña es reconstruir/inventar una tercera dimensión para darnos la experiencia de profundidad visual. Y de partir de esta característica del ojo empieza la explicación.

La primera consecuencia del hecho de que nuestras estimulaciones visuales llegan al cerebro vía pantallas de dos dimensiones es reconocer que a veces hay múltiples escenas tridimensionales en el mundo que forman exactamente la misma imagen bidimensional sobre la retina. En el caso del gato sobre las escaleras, un gato subiendo y un gato bajando formarían imágenes casi iguales sobre la retina, y de ahí surge la polémica. Se puede apreciar el problema de la ambigüedad visual viendo este video

Hay dos configuraciones (por lo menos) en el mundo real que generan la imagen de dos cuadrados lado a lado sobre la retina. Una configuración es, evidentemente, dos cuadrados lado a lado. Otra posibilidad es la imagen que se ve a las 0:44 en el video anterior.

Entonces, el reto para el cerebro es tomar una imagen ambigua de dos dimensiones y elegir entre múltiples posibilidades en tres dimensiones para darnos la “percepción correcta”. Estos videos están hechos a propósito para engañar a nuestros cerebros, pero normalmente el cerebro acierta. ¿Cómo lo hace? Básicamente el cerebro usa los siguientes tres elementos: claves visuales de profundidad, conocimiento previo del mundo y la información específica dentro de cada imagen.

Hay muchas claves visuales de profundidad, y el cerebro las usa de forma automática. Una de ellas es “la luz y la sombra”. Vivimos en un mundo en que la luz casi siempre nos llega desde arriba, sea del sol o de una bombilla. Entonces, el cerebro usa la ubicación de fuentes de luz y sombra dentro una imagen para ayudar en la interpretación.

De hecho, la ubicación de luz y sombra (aparente) es tan poderoso que es la razón por la que nuestros cerebros están engañados en estas dos ilusiones: puedes verlo en este video o en este otro documento visual.

En el caso del gato sobre las escaleras, el hecho de que haya una fuente de luz detrás del gato orienta a algunos para interpretar que este “parche luminoso” debe de estar alto (porque luz casi siempre llega desde arriba), y entonces influye en la interpretación de la foto hacía la opción de que el gato está descendiendo.

La vista canónica

Considerando ya el conocimiento previo, un ejemplo no tan conocido es “la vista canónica”. Para la mayoría de los objetos comunes en el mundo tenemos muchas experiencias, pero la mayoría son de ángulos limitados. Para ilustrar esto: un gato es un animal pequeño, y la mayoría de las veces que vemos gatos estamos mirando hacia abajo para verlo. Entonces, estamos más acostumbrados a ver su espalda, por ejemplo, que su barriga.

En la foto de las escaleras se ve la espalda del gato y es probable que, como este punto de vista concuerda con nuestra vista canónica de gatos, se cree una sensación de mirar hacia abajo al gato de la foto. Por otro lado, esto puede influir la interpretación de la foto hacía la opción de que el gato está ascendiendo (porque miramos abajo a un gato normalmente).

Y por fin se pueden buscar información específica en la imagen (aunque es un proceso guiado/dirigido en vez de ser un proceso automático). De todas maneras, como los puntos previos, esta información sirve sólo para empujar una imagen ambigua hacia una interpretación u otra.

Si te fijas en las escalones, aparentemente hay voladizos – por lo tanto el gato está bajando. Pero otros interpretan estas cosas no como voladizos, sino como tiras antideslizantes, en cuyo caso el gato está subiendo. Aun otros dicen que la manera en la que los gatos descienden y ascienden es diferente – con la cola arriba o abajo, respectivamente.

Siguiendo esta línea de pensamiento, después de ver cómo el gato desciende en el siguiente video, hay un argumento para decir que en la foto el gato debe estar subiendo.

En resumen, la foto es ambigua porque cualquier imagen del mundo exterior pierde la dimensión de profundidad en el momento de llegar a la retina. Pero ésta es la situación normal y el cerebro ha evolucionado para identificar claves de profundidad que usa para crear la experiencia de profundidad. Junto con el conocimiento previo, estas claves normalmente permiten que el cerebro llegue a una interpretación que concuerda con el mundo real.

En el caso de las ilusiones visuales, el conjunto de las claves y el conocimiento previo empuja al cerebro hacia una interpretación sencilla, pero incorrecta. Y en último lugar, con la foto del gato, no hay muchas claves disponibles, y tampoco hay un acuerdo fuerte entre las pocas claves que existen y el conocimiento previo. Tampoco existe otra “información obvia” en la foto para ayudar. Así que cada uno elige una de las dos posibles interpretaciones, y así nació la polémica de Internet de este mes.

Ian Simpson

Ian Simpson

Profesor del Departamento de Psicología, Sociología y Trabajo Social de la Universidad Loyola Andalucía. Doctor en Ciencia Cognitiva por Macquarie University (Australia). Máster en Ciencia Cognitiva por la University of New South Wales (Australia), y licenciado en Ingeniería de Informática por University of Technology, Sydney. Ha realizado estancias postdoctorales de investigación en Sydney University y en la Universidad de Granada como Marie Curie Fellow. Desarrolla su labor investigadora en dos líneas: procesos básicos de lectura y escritura, y procesos de aprendizaje implícito. Desde 2013 es evaluador experto por la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva de España (ANEP). Ha desarrollado labores docentes en Australia y España en los Grados de Psicología y Logopedia.

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