El estudio de los sistemas sociales de dominancia desde la psicología

El estudio de los sistemas sociales de dominancia desde la psicología

La percepción del rango social es una función muy importante, que utilizamos durante las interacciones diarias. En el trabajo, en casa o en el colegio, adaptamos nuestra conducta, consciente o inconscientemente, al estatus social de los demás.

En el campo de la personalidad, Schultz (1958) y otros (Burgoon y cols., 1998; Keltner y cols., 2003) han definido la dominancia como una característica de personalidad que refleja la tendencia a controlar o a ser controlado/ a por los demás.

La jerarquía social es una forma de expresión de la dominancia, que se observa en una variedad de especies que desarrollan sistemas comunitarios; desde peces hasta primates (Grosenick y cols., 2007; Byrne y Bates, 2010). Varios aspectos de la conducta, como la adquisición de la comida o la reproducción, están influenciados por la jerarquía social; de hecho, muchas especies exhiben cambios morfológicos de acuerdo a su rango en la jerarquía social.

Por ejemplo, en el Orangután macho aparecen mofletes solamente si el individuo es físicamente fuerte y socialmente dominante (Kuze y cols., 2005).

El estudio de los sistemas sociales de dominancia desde la psicología
Rasgos dominantes de Orangután macho.

La inteligencia determina la dominancia en los humanos

Los sistemas sociales de dominancia han evolucionado para facilitar la supervivencia. Así, aunque en las sociedades animales lo que cuenta es la fuerza, en los humanos lo que determina la dominancia social es la inteligencia (Hall y cols., 2005).

Un estudio reciente (Cook y cols., 2014) en humanos sugirió que existen dos tipos de personalidades dominantes, uno al que llamaron dominancia social y otro que nombraron dominancia agresiva. El primero se basa en persuadir a los demás a través del razonamiento, y el segundo utiliza la agresión, la amenaza, el engaño y el halago.

En niños humanos, el concepto de dominancia se desarrolla alrededor de los 10 meses, previamente a la adquisición del lenguaje, y los niños de esa edad pueden distinguir la dominancia de dos personas basándose en el tamaño (Thomsen y cols., 2011).

Durante la comunicación directa o cara a cara, percibimos la dominancia a través de claves en la expresión facial. En un experimento,  Oosterhof y Todorov (2008) examinaron las impresiones de los participantes cuando observaban caras humanas, pidiéndoles que las describieran utilizando adjetivos.

Tras analizar los adjetivos utilizados, concluyeron que las describían utilizando dos tipos de adjetivos: en relación a la valencia (si la persona es confiable, estable emocionalmente y responsable) y al poder o dominancia (si la persona es dominante, segura o agresiva).

Así, la evidencia hasta la fecha ha mostrado que los seres humanos poseemos una estructura social jerárquica que responde a necesidades evolutivas y que, por tanto, está controlada por nuestros genes y nuestro cerebro.

Referencias

Burgoon, J. K., Johnson, M. L., and Koch, P. T. (1998). The nature and measurement of interpersonal dominance. Commun. Monogr. 65, 308–335. Doi: 10.1080/03637759809376456

Byrne, R. W., and Bates, L. A. (2010). Primate social cognition: uniquely primate, uniquely social, or just unique? Neuron 65, 815–830. doi:10.1016/j.neuron.2010.03.010

Cook, J. L., Den Ouden, H. E., Heyes, C. M., and Cools, R. (2014). The social dominance paradox. Curr. Biol. 24, 2812–2816. doi: 10.1016/j.cub.2014.10.014

Grosenick, L., Clement, T. S., and Fernald, R. D. (2007). Fish can infer social rank by observation alone. Nature 445, 429–432. doi: 10.1038/nature05511

Hall, J. A., Coats, E. J., and Lebeau, L. S. (2005). Nonverbal behavior and the vertical dimension of social relations: a meta-analysis. Psychol. Bull. 131, 898–924. doi:10.1037/0033-2909.131.6.898

Keltner, D., Gruenfeld, D. H., and Anderson, C. (2003). Power, approach, and inhibition. Psychol. Rev. 110, 265–284. doi: 10.1037/0033-295X.110.2.265

Kuze, N., Malim, T. P., and Kohshima, S. (2005). Developmental changes in the facial morphology of the Borneo orangutan (Pongo pygmaeus): possible signals in visual communication. Am. J. Primatol. 65, 353–376. doi: 10.1002/ajp.20121

Oosterhof, N. N., and Todorov, A. (2008). The functional basis of face evaluation. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 105, 11087–11092. doi: 10.1073/pnas.0805664105

Schutz, W. C. (1958). FIRO-B: A Three-Dimensional Theory on Interpersonal Behavior. New York, NY: Holt, Rinehart, and Winston.

Thomsen, L., Frankenhuis, W. E., Ingold-Smith, M., and Carey, S. (2011). Big and mighty: preverbal infants mentally represent social dominance. Science 331, 477–480. doi: 10.1126/science.1199198

Xabier Ansorena

Xabier Ansorena

Es Licenciado en Psicología y Máster en Neuropsicología. Apasionado de la ciencia y la investigación científica, en todo lo relacionado con la Neurociencia (Psicología, Biología, Farmacología, Neuroimagen, etc.). Tiene experiencia en diferentes lugares como Hospitales, Centros de día, asociaciones, ONGs y colegios en diversos países como Irlanda e Inglaterra, ayudando a personas con diferentes discapacidades neurológicas a tener una mejor calidad de vida. Actualmente cursa el programa de Doctorado en la línea Memory, Language and Cognition del departamento de Psicología en la Universidad Loyola de Andalucía

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