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Los jesuitas europeos analizan el trabajo y la situación que se está viviendo en Siria

Los Provinciales Jesuitas de Europa realizan una Declaración sobre Siria

La situación del conflicto impulsa a la Compañía de Jesús en Europa a pronunciarse en su reunión mantenida en Roma. Según informa el servicio de prensa de la Compañía en España, en la actualidad 3 jesuitas permanecen en Siria, país que pertenece a la Provincia de Próximo Oriente de la Compañía de Jesús de la que también forman parte: Egipto, Líbano y Turquía.

Hasta el conflicto, la presencia de la Compañía, con 13 jesuitas, se centraba en Alepo, Damasco y Homs. Entre estos jesuitas se encontraba el italiano Paolo Dall’Oglio, que fue secuestrado el pasado mes de julio en la localidad de Raqqa y del cual seguimos sin tener información.

El trabajo de la Compañía de Jesús incluía capellanías, trabajo parroquial y de catequesis, la creación de un centro de espiritualidad y la gran labor del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR).

El SJR en Siria se ha centrado principalmente en dos frentes: la ayuda de emergencia a las personas más necesitadas y las actividades educativas que fomenten la reconciliación y la convivencia entre personas de diferentes entornos socioeconómicos y confesionales.

En la actualidad, las actividades de emergencia se centran en la ayuda alimentaria, el suministro de kits de higiene, artículos no alimentarios, salud básica, gestión de refugios y apoyo al alquiler de viviendas. Es fundamental para la misión del JRS en Siria el apoyo educativo y psicosocial que se ofrece a 9.800 niños, niñas y mujeres. En total, 300.000 personas reciben ayuda del SJR en Damasco, Homs, Alepo y las zonas costeras de Siria.

Además de forjar relaciones sólidas basadas en la confianza y la justicia, el SJR tiene su forma única de trabajar con las familias. El acompañamiento, uno de los pilares del trabajo del SJR, está incorporado a las visitas familiares periódicas, esenciales a todos los proyectos del SJR en la región. Gracias a estas visitas, el SJR puede identificar las necesidades de las familias, y lo más importante, hacer frente a estas necesidades a través del acompañamiento.

«La interrupción de la educación tiene un impacto negativo en el bienestar de los niños y las niñas, afectando a su autoestima, así como a su capacidad de interacción social y de expresarse. Combinar el apoyo educativo y el psicosocial es crucial para ayudar a los niños a enfrentarse a las pérdidas y al trauma», dice el director del SJR en Oriente Medio y Norte de África, Nawras Sammour SJ.

Con el aumento de los niveles de destrucción, los sirios se ven obligados a huir a otras ciudades y países. Cada vez son más las escuelas y edificios públicos que se necesitan como refugios. Así, por ejemplo, en la norteña ciudad de Alepo, sólo el seis por ciento de los niños están matriculados en las pocas escuelas disponibles.

El apoyo educativo y psicosocial a los niños en Damasco, Homs y Alepo en los centros y refugios escolares del JRS en Siria muestran claramente tanto los beneficios de la educación como las dificultades de ofrecerla durante una crisis. En Alepo, el SJR es el responsable directo de cuatro escuelas-refugio donde viven más de 200 familias desplazadas. Al no poder utilizar los edificios para las clases, el SJR ha colocado tiendas de campaña en los patios de las escuelas, en las que maestros voluntarios imparten clases a los alumnos y alumnas.

En muchos casos, estos servicios de emergencia han sido la única educación que los niños sirios han recibido en casi dos años; en los lugares donde las escuelas regulares siguen funcionando, el apoyo suplementario del SJR también sirve como un importante amortiguador psicosocial para las personas traumatizadas por el conflicto.

«El apoyo que ofrecemos a los niños y a las niñas no sólo es importante desde el punto de vista educativo, sino también porque proporciona un entorno seguro durante unas horas al día y reduce la presión sobre los padres, que tratan de hacer frente a las realidades del conflicto. Los centros ofrecen rutina y estabilidad en medio del caos y un lugar donde los niños pueden sentirse seguros. En este tipo de entorno pueden aprender y expresarse mejor», añadió el P. Sammour.

A finales de setiembre, el P. Ziad Hilal S.J. recibía en Frankfurt el Stephanus-Preis, reconocimiento al trabajo en favor de la paz y la reconciliación que los jesuitas han desarrollado en Homs. El P. Ziad dirige el Centro Educativo Saint-Sauveur  y otras diez escuelas  que acogen a  cerca de 2.400 jóvenes procedentes de comunidades cristianas o musulmanas sunnitas y alawitas. Durante la ceremonia, el P. Zia  ha pronunciado un discurso en el que, entre otras cosas, dijo: “Nuestra misión, espiritual y humanitaria nace de Aquel que nos ha llamado  a seguir su camino para guiarnos a su Padre, Nuestro Dios…Vengo de mi País. Siria, con las manos vacías. Se puede decir, sin exageración, que vivimos en el caos y rodeados de destrucción. Entre nosotros la paz se ve únicamente en los dibujos de los niños. Estas hojas de papel que he traído, son dibujos de los niños que sueñan con un futuro de paz y seguridad. Ellos son los únicos  que pueden soñar, porque los adultos, perdidos en el íncubo que los rodea, no pueden soñar… Nuestra misión humanitaria llama a todos los sirios, de cualquier confesión religiosa, en todo el país… Recordemos nuestro trabajo, como jesuitas, en medio de los niños para protegerlos del odio y la violencia del entorno, de manera que puedan crecer en paz  y seguridad. Nuestra misión humanitaria consiste en servir a los dispersos, los refugiados; distribuirles alimentos y medicinas, ofrecerles viviendas y otras muchas cosas que puedan aliviar los  sufrimientos de los que todos son víctimas  en la situación actual. La presencia de los jesuitas en medio de la población siria es, hoy, fundamental. Vivir con y por ellos como Cristo que no abandona a los suyos es una señal de que la Iglesia está siempre cerca de todos los hombres”.

Fue en 1872 cuando los jesuitas comenzaron el ministerio en Damasco, en lo que hoy es Siria. Al principio sólo había un alojamiento temporal a las afueras para servir a las caravanas que atravesaban la llanura de balsato negro conocida como el Hauran. Seis años más tarde se les puso al cargo de un lugar sagrado en el antiguo barrio cristiano de Damasco, la casa donde vivió San Juan Damasceno en el año 600. El obispo pidió a los jesuitas que continuaran el ministerio a los cristianos de Hauran, una minoría en la población de alrededor de 85.000. Francia envió ayuda financiera, y en 1880 los jesuitas abrieron una docena de escuelas, dos de ellas eran simplemente tiendas de campaña beduinas.

En 1873 los jesuitas abrieron una residencia para sacerdotes en Alepo, y comenzaron a trabajar en Homs, con una escuela para niñas.

Conferencia de los Provinciales Jesuitas de Europa. Roma, 25 de octubre de 2013

Declaración sobre Siria.

Nosotros, los Provinciales Jesuitas, como superiores mayores de Oriente Medio y de Europa, acogemos con calor las recientes palabras del Santo Padre sobre Siria. Con toda su fuerza, ha alertado a la opinión pública internacional sobre la tragedia de Siria y ha pedido “…a todas las partes en el conflicto que escuchen la voz de su conciencia y que no se cierren exclusivamente a sus propios intereses”. Con él, también nosotros declaramos que “jamás el uso de la violencia trajo como resultado la paz”, sino que el único camino hacia la paz es a través de una cultura de encuentro y de diálogo.

Por tanto, nos alegramos del cese de las amenazas de ataques aéreos contra Siria y damos nuestro apoyo al proceso que tiene por objeto la destrucción de las armas químicas que se encuentran en territorio de Siria. Damos la bienvenida a una conferencia de paz para Siria que comienza ahora y urgimos para que este proceso avance rápido, valiente y firmemente. Pedimos a todas las partes en conflicto, así como a la comunidad internacional:

  • Buscar urgentemente un alto el fuego garantizado por una autoridad internacional;
  • Establecer una hoja de ruta que prepare el encuentro de todas las partes en conflicto;
  • Convocar una conferencia de paz que alcance un acuerdo común y que salvaguarde la vida del pueblo sirio.

Movilización Social y civil

A la vez, llamamos una vez más a la movilización de la sociedad civil y de las agencias sociales para ayudar al pueblo de Siria que afronta una de las más importantes tragedias humanitarias de este siglo. Continúa siendo una necesidad urgente el cuidado de las personas refugiadas, tanto dentro como fuera del país (aproximadamente la cuarta parte del total de la población), el abastecimiento de alimentos, medicamentos y ayudas médicas, la liberación de rehenes y personas detenidas y la apertura de las instituciones educativas.

Los intereses en juego

También queremos llamar la atención sobre la necesidad del reconocimiento y la designación de los intereses que están realmente en juego, tanto en lo local, como en lo regional y en lo internacional, y que, desgraciadamente, no siempre se corresponden con los intereses del pueblo de Siria. Particularmente, queremos llamar a la reflexión sobre las consecuencias de la producción y el comercio de las armas; pedimos que cese la entrega y venta de armas a las partes en conflicto.

Discernimiento necesario

Con la más amplia comunidad internacional, querríamos igualmente urgir al rechazo a todo apoyo, tanto militar como diplomático, a cada una de las partes que abiertamente abogan por alguna forma de violencia, fanatismo o extremismo. El respeto a la dignidad de la persona y a los derechos humanos debería constituir un criterio y un punto preliminar y primario de referencia para toda la ayuda material.

Las comunidades cristianas en Siria

Finalmente, señalamos particularmente el maltrato y el ensañamiento con las comunidades cristianas que viven en Siria. Estas comunidades, presentes en Siria desde los orígenes del cristianismo, constituyen un elemento inseparable de su entramado social y de su riqueza cultural y contribuyen activamente a su desarrollo. Las soluciones que proponen el exilio o la eliminación de estas comunidades son inaceptables. Queremos animar a estas comunidades cristianas y queremos asegurarles que pueden jugar un papel valioso en sus sociedades con el testimonio fiel del Evangelio: un evangelio que llama a la paz, la justicia, el perdón, el entendimiento y la reconciliación.

Autor

Francisco José Bocero de la Rosa

Periodista. 29 años de trayectoria profesional. Periodismo económico. Prensa, revistas, radio y alguna experiencia en TV. Comunicación estratégica. Organizaciones empresariales y Corporaciones de Derecho Público. Empresas y entidades financieras. Universidad. Nuevos modelos de comunicación. Análisis. Aprendizaje constante. Director de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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