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Fotograma de la película Los archivos del Pentágono

Crítica de la película de Steven Spielberg ‘Los archivos del Pentágono’

Son muchos los medios de comunicación que hacen gala de su ética profesional a la hora de informar, pero ¿realmente es así? El cuarto poder, el periodismo, ha estado siempre muy ligado al gobernante, siendo su portavoz, modulando la línea ideológica del medio a su imagen y semejanza o censurando aquello que podía poner en peligro la continuidad y reputación de la presidencia en cuestión.

‘Los archivos del Pentágono’ de Steven Spielberg

La película ‘Los archivos del Pentágono’ de Steven Spielberg tiene varios ejes sobre el que pivota:  la mentira, la corrupción y el encubrimiento de pruebas. Este filme comienza con una investigación que inicia el diario ‘The New York Times’ y posteriormente ‘The Washington Post’ sobre una filtración de informes internos del Gobierno de los Estados Unidos.

Dichos informes revelaban, entre otras cosas, que el Gobierno Estadounidense tenía un total conocimiento de que la Guerra de Vietnam estaba totalmente perdida desde sus inicios y, aún así, continuaron enviando tropas, algo que terminó con la desorbitada cifra de 58.000 estadounidenses muertos.

Un informe de siete mil páginas que relataba lo que el Secretario de Defensa de Kennedy, Robert McNamara, denominó “Historia de la toma de decisiones de los EEUU en Vietnam, 1945-1966”:  el encubrimiento de información de los cuatro presidentes americanos que hicieron la Guerra de Vietnam.

Película de Steven Spielberg
Los archivos del Pentágono de Steven Spielberg

El papel de Katharine Graham como dueña de ‘The Washington Post’

En la segunda mitad de la película, acompañamos a Katharine Graham, editora y propietaria del periódico ‘The Washington Post’, en la difícil decisión de publicar o no la información conseguida a través de una fuente del Gobierno. He aquí donde entra en juego la ética profesional, ya que el periodista que ha conseguido esa información se niega a revelar quién había sido su fuente, amparándose en uno de los derechos fundamentales que todo profesional de la información puede acogerse: el secreto profesional.

Graham es una señora mayor, tímida y con poco carisma para dirigir un periódico. Es por ello que intentan convencerle a lo largo de la película para que frene la publicación de la noticia que pondría en jaque la relación que tiene con el alto cargo del Gobierno de EEUU, quien mandó la elaboración del polémico informe: Robert McNamara. Además de ésto, el Gobierno podría emprender acciones legales contra ellos, ya que se tratan de secretos de estado.

El verdadero papel de la prensa

Es, en este momento, cuando la figura de Graham da un giro de 360 grados. A sabiendas de cuáles son los riesgos que conlleva, hace caso al director del periódico, Ben Bradlee, y publican la información en el ejemplar del día siguiente. El motivo de su decisión es claro, “The Washington Post” nació con la idea de informar objetivamente a la ciudadanía, brindándole una información veraz y contrastada, es por ello que el derecho a la información de las personas debe prevalecer.

Como es sabido por todos, el auto del Tribunal Supremo de EEUU dio la razón a los periódicos que sacaron esa información a la luz en vez de al Gobierno, alegando que “la prensa está al servicio de los gobernados y no de los gobernantes”.

Texto: Adrián Cortés, alumno del Grado en Comunicación

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