Lola Álvarez reflexiona sobre el periodismo y el papel del periodista.

Lola Álvarez: “Ningún momento ha sido, ni será, malo para el periodismo”

Lola Álvarez, periodista de raza y profesora de periodismo de investigación de la Universidad Loyola Andalucía, cuenta a LoyolaAndNews la visión que tiene sobre el periodismo, el perfil que debe tener un periodista y la relación entre información gratuita y calidad en los trabajos, entre otras muchas cuestiones que ha respondido con total claridad y transparencia.

Lola forma parte de ese reducido grupo de profesionales de la comunicación andaluces que más lejos han llegado en el sector mediático a nivel nacional e internacional. Referente para las mujeres periodistas, es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla, además de licenciada en Historia Contemporánea por la Universidad de Salamanca, MBA por el Instituto Internacional San Telmo y PADE por el IESE y haber ampliado estudios en Oxford y Nueva York.

Profesionalmente siempre ha estado vinculada al sector audiovisual, trabajando en cadenas como ABC (Nueva York), BBC (Londres), RAI (Roma) y TVE (Madrid), antes de llegar a Canal Sur TV, cadena en la que estuvo más de una década y, entre otras cosas, puso en marcha, dirigió y presentó el ya emblemático programa “Los Reporteros”, uno de los más premiados y reconocidos de la televisión autonómica.

Posteriormente dirigió los contenidos temáticos de Supercable en Andalucía, hasta que fue fichada por el Grupo PRISA como Directora de Proyectos Internacionales de TV para América Latina y Directora General de la Cadena de TV ATB de Bolivia. Tras un periodo por las Américas, pasó a dirigir la Agencia EFE, siendo la primera mujer Directora General en la historia de ésta cuarta agencia del mundo y líder del mercado en lengua española.

En la actualidad es consultora independiente de comunicación, Bussiness Angels y profesora asociada de periodismo de investigación en la Universidad Loyola Andalucía.

“La relación con el poder ha pretendido afectar la calidad del periodismo”

Pregunta (P): Reflexionemos sobre la profesión, según un artículo del Diario.es “el periodismo se ha acostumbrado a viajar con el poder, comer en su misma mesa y recibir sus ofrendas de manera habitual” ¿Es compatible esto con tener credibilidad? Porque sin esto, un periodista está abocado al fracaso…

Respuesta (R): ¿Y cuándo no es Pascua? Esto no es algo nuevo. Hablamos de periodismo y decimos que es el cuarto poder, y es verdad. La connivencia con el poder es tan vieja como el propio oficio. Pero los límites siempre han estado también muy claros. Quien se lo salta, lo sabe. La credibilidad viene marcada por el tipo de profesional que uno es. Notarios de la realidad, nos dicen, y esto significa – sobre todas la cosas- en dar fe de lo que pasa , apostando por un comportamiento ético que realce los valores de base de esta profesión.

La relación con el poder ha pretendido, y muchas veces lo ha logrado, afectar a la calidad del periodismo y lo hará siempre, no nos engañemos. La clave está en saber que hemos de estar al servicio de la verdad, le pese a quien le pese, o cambiar de oficio o aceptar que mas que periodista eres un bufón del poder, un correveidile de otros intereses que nada tienen que ver con la verdad por más que algunos se empeñen en querer hacernos creer lo contrario. No es compatible hacerle el juego al poder y ejercer este oficio, no lo es.

(P): Grandes empresas controlan los medios, a veces puede afectar una noticia a alguien de la dirección de un periódico, por ejemplo, entonces ¿Cómo sobrevivir ante presiones de las empresas que controlan los medios y no morir en el intento?

periodismo y poder
En los últimos tiempos se han impulsado procesos de fusión e integración empresariales en el sector de la comunicación.

En gerundio: sobreviviendo. La evolución del mercado de los medios ha determinado en los últimos tiempos procesos de fusión e integración empresariales, acentuados por la crisis económica, lo que ha llevado a que el control sobre los mass media y , por tanto, sobre la información, esté cada vez está en manos de menos gente. Las empresas son necesarias, faltaría más, pero echo en falta que haya detrás de ellas más editores de verdad, mas inversores a las que no les sea indiferente apostar por un medio.

La clave está determinar las reglas del juego, ¿cuál tiene que ser el papel de cada uno, de los medios, editores y periodistas? En los medios los posicionamientos ideológicos de sus propietarios siempre han estado presentes. Cualquier periodista sabe – o debe saberlo- de qué pié cojea el medio que le contrata, lo que no está ni mucho menos reñido con hacer un trabajo profesional y riguroso. Todo esto no quiere decir que el periodismo no pueda ejercerse con independencia, visión crítica y objetividad, es precisamente cuando esto no se salvaguarda, cuando los problemas salen a flote y el oficio mal vive.

La postura del periodista debe ser muy clara y muy firme: no podemos estar gritando a favor de una ética periodística para después ser incoherentes en nuestras actuaciones, eludiendo el compromiso público que tenemos, y queriendo justificarlas echando la culpa – en exclusiva- a los gestores y/o propietarios. Cada palo que aguante su vela, así que a demonizar menos, y a esforzarnos en tener muy claro como ejercemos.

“Un sí rotundo a la existencia de los medios de comunicación públicos”

(P): Si hablamos de la necesidad de tener independencia y objetividad en lo privado ¿Cuál debe ser el papel que tengan los medios públicos en nuestra sociedad?

El mismo papel que un medio privado, con la diferencia de que sus accionistas/propietarios son todos los ciudadanos que con sus impuestos ayudan a mantenerlo. Lamentablemente del dicho al hecho va un camino largo. Se intenta pero no se cumple, confundiendo – más veces de las que se quisiera- el servicio público con el servicio al gobierno de turno.

Creo que deben existir los medios públicos porque al igual que hay una sanidad, una educación y una defensa, debe haber una vía de información y comunicación pública, entendida como servicio a la ciudadanía con contenidos que ayuden al desarrollo de las personas y no a su “entontecimiento”. Tuve el privilegio de dirigir la Agencia EFE y pienso que sigue teniendo sentido tener una agencia de información pública siempre y cuando sea independiente, ofrezca productos informativos de calidad y preste un real servicio público.

Por tanto, un sí rotundo a la existencia de medios de comunicación públicos. Otra cosa es cómo se gestionan, como se deciden los criterios para elaborar los contenidos o como se selecciona a los profesionales adecuados que han de estar al frente de ellos.

Si grandes referentes en el sector mediático, como la BBC, pueden subsistir con contenidos interesantes y un riguroso sentido del servicio público, no entiendo por qué que en España no podemos hacer lo mismo ¿Estamos condenados a ser distintos? ¿Por qué un medio de comunicación público no puede ser de calidad y rentable? No todo lo público está condenado a ser deficitario. No todo lo público ha de gestionarse como si fuera un ministerio.

Las empresas públicas han de gestionarse como empresas, con sus objetivos a cumplir y sus exigencias en cuanto a resultados. Pero esos resultados, esos objetivos, han de marcarlos los profesionales teniendo claro a quien se deben – a todos los ciudadanos, no un partido- y un extraordinario respeto por el dinero público que los mantiene.   La independencia que deben tener también debe ser económica, depender de los presupuestos del estado es complicado y siempre existirán francotiradores que quieran tirar estos medios.

En definitiva, creo que los medios públicos hoy siguen teniendo sentido, pero han de transformarse necesaria y urgentemente o seguirán agonizando en el intento. Han de ser cuidadosamente dirigidos, exquisitamente gestionados y , algo muy importante, deberían convertirse en el gran referente para los profesionales más cualificados y sus trabajadores sentirse orgullosos de lo que hacen

(P): La postura del periodista debe ser clara, sobre todo ahora que vemos el futuro de la profesión tan incierto ¿A qué retos se enfrenta el periodismo?

Creo que tiene los mismos retos que tenía en sus inicios, ha cambiado la manera en que contamos las historias, pero lo que no cambia es la esencia: qué contar. La idea es adaptarnos a las nuevas tecnologías, a las nuevas formas de que la audiencia nos encuentre o nosotros encontremos a la audiencia. Lo que nunca cambiará es la razón de nuestro oficio, la tecnología puede y debe ayudar a evolucionar, pero basar el periodismo en meras aplicaciones tecnológicas lo considero un error.

La tecnología no nos hace “oler” la información, tener una mirada diferente ante la realidad, ser más curiosos; lo que sí hace es que el cómo transmitimos las historias mejore notablemente, con nuevos soportes y lenguajes y esto facilita que cada vez más sepamos adecuarnos a nuestro público, esto es fundamental.

“Los medios hay que pagarlos para que puedan tener autonomía económica”

(P): Pagar por información en España no se lleva ¿Qué relación existe entre información gratuita y calidad? ¿Hay una salida verdaderamente?

Me lo preguntas como si la información gratuita fuera de baja calidad y no estoy de acuerdo con esa premisa. La información de calidad es información de calidad, y no depende de que sea gratis o de pago. La información gratuita responde a un momento del mercado y a la interacción de los consumidores con medios que se ponen, en abierto, a disposición del público. Nos mal acostumbramos en su momento, ahora que se han desarrollado los medios de pago nuestra mente dice “esto no puede ser” y es un error.

Tenemos que acostumbrarnos a pagar por los servicios que recibimos. Del mismo modo que no tenemos gratis ni el agua ni el teléfono, los medios hay que pagarlos para que puedan tener autonomía económica y así garantizar un futuro para el oficio y salir adelante. Hay ya innumerables ejemplos de servicios de pago que están funcionando. Diarios como el New York Times están ya alcanzando resultados muy positivos respecto a las suscripciones digitales versus las tradicionales, porque son conscientes de que la gente que paga lo hace porque quieren tener acceso a información de calidad.

La pregunta debe ser ¿Qué nos encontramos al pagar por información? ¿Realmente merece la pena lo que me encuentro por lo que pago? Esta es la gran cuestión que se plantea el periodismo que viene y que determinará, sin lugar a dudas, la calidad de lo que hacemos. Insisto, el futuro no está – solamente- en los desarrollos tecnológicos, sino en los contenidos que ofrezcamos, en su calidad, y credibilidad.

(P): Según el Barómetro del CIS en diciembre del año 2014, el 35% de los españoles no lee “nunca o casi nunca” ¿Faltan referentes?

No se lee porque, lamentablemente, no se incentiva de ninguna manera la lectura. En el universo del tweet, leer más de 140 caracteres aburre. Y las nuevas generaciones de “posibles lectores” prefieren ver un video a leer una columna. En parte, sí, es por la falta de referentes. La falta de buenos profesionales que nos inciten, como audiencia, a pensar, reflexionar y a mirar el mundo con algo más de profundidad.

Muchas veces me pregunto, viendo lo que veo, sobre quiénes son o serán los referentes de las nuevas generaciones de periodistas. Los míos los tengo claros, pero con los vuestros tengo dudas, honestamente. Hacen falta referentes porque todos tenemos que mirarnos en alguien para decir que nos gustaría ser como él o ella, eso ha sido así desde que el mundo es mundo en cualquier profesión.

Ahora, francamente, veo poquísimos. Hay gente, sí, que es muy válida, pero no reconozco nombres que aun puedan alcanzar ese nivel mítico, tal vez es demasiado pronto, no sé. La crisis económica se ha llevado por delante a muchos seniors, que a mi modo de ver eran los mejores para pasar el testigo. Hoy, en más casos de lo que parece, quien dirige, no es referente de nada, más bien todo lo contrario.

Lamentablemente lo que más suenan son los que los medios audiovisuales jalean (los medios escritos penas existen para las nuevas generaciones) y ¿sabes? Ser popular o conocido no implica necesariamente ser ejemplo, ni referente de nada.

Entrevista a Lola Álvarez sobre el papel del periodismo
Un momento durante la entrevista a Lola Álvarez.

(P): ¿Cómo se puede conjugar bien el papel del periodista con los nuevos modelos de comunicación de las administraciones? ¿Cómo debe ser la interacción del periodista de un medio con el dircom?

Me parece genial que las instituciones, públicas o privadas, se hayan ido dotando en los últimos años de una estructura de comunicación profesional. Es importante y dicen mucho de ellas. La interacción entre la dirección corporativa y los medios será siempre óptima cuando ambas partes tengan claro lo que son y no se quieran meter en el espacio del otro.

Desde la dirección corporativa hay que saber cómo vender la historia de manera seria, coherente y transparente, facilitando el trabajo del periodista y entendiendo bien sus tiempos. De de otro lado, los periodistas tenemos que intentar no ser más dircom que el dircom, y no olvidar nunca que no somos meros correveidiles, que debemos mantener a una mirada rigurosa, exigente y seria de la realidad, sea esta la que sea, incluida la institucional o corporativa.

Es una interacción necesaria, básica y, si se establecen buenas líneas de comunicación, muy rica. Ambas partes se necesitan y por tanto, están “condenadas” a entenderse.

(P): Después de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el Proceso de Paz en Colombia, la crisis de refugiados o la situación política en España ¿Estamos ante el mejor momento para ejercer el periodismo?

Ningún momento ha sido, ni será, malo para el periodismo. Cualquier época es buena ¿Sabes por qué? Porque siempre hay historias que contar, historias que denunciar o para conseguir transformar la realidad que en cada momento nos rodea. Esta época es igual de buena que cualquier otra. La tecnológica facilita nuestro trabajo una barbaridad, y tal vez esto hace nuestra época distinta de las anteriores, pero ojo, que solo con la tecnología no vamos a ninguna parte. Podemos morir de éxito tecnológico (de infoxicación, dicen) y no acertar en cómo contar y detectar buenas historias. Hoy, como ayer, ejercer este oficio, producir noticias, resulta esencial para entender nuestro tiempo.

“No todo el mundo puede ser periodista”

(P): Para ser buen periodista hay que tener buena formación ¿Cuál es tu opinión sobre la formación actual del profesional de la información?

Tecnológicamente es muy buena, los alumnos salen de la carrera con un alto conocimiento de programas informático y nuevos lenguajes multimedia, muy orientados a los nuevos soportes. Esto está muy bien y es interesante, pero lamentablemente, creo que no se le da el mismo nivel de importancia a la esencia del periodismo, a sus principios más básicos. Suelo decir, con ironía, que no conozco ningún programa de Grado o Máster sobre comunicación o periodismo que incluya asignaturas sobre desarrollo de espíritu crítico, seminarios de olfato de buenas historias o cursos sobre intuición periodística. Esto hay que traerlo de casa.

La universidad puede aportar conocimiento más específico sobre el oficio, técnicas y herramientas. En el horizonte de contenidos que veo en los actuales programas docentes veo que se “picotea” demasiado en materias que no considero muy esenciales y se profundiza poco en aspectos más básicos e imprescindibles, por ejemplo me ha sorprendido que no se imparta Historia del Periodismo. Creo que sería interesante distinguir más claramente entre lo que es comunicación y lo que es periodismo, porque no es lo mismo.

Por otro lado, creo que hace falta insistir mucho más en cuestiones elementales para un periodista o un comunicador, algo tan básico como saber leer y escribir correctamente. En este sentido, queda mucho camino por recorrer aún, y los programas académicos deberían contemplar con mayor ahínco la demanda real del mercado y lo que éste espera de los futuros profesionales. Este año, que he tenido el privilegio de dar clase en el Grado en Comunicación, lo que sé sobre periodismo de investigación (una experiencia magnífica, por cierto) y me he dado cuenta de algo importante: las nuevas generaciones vienen con fuerza, pidiendo su espacio, y con ganas.

Quieren hacer las cosas bien, tienen ganas de aprender y son conscientes de la necesidad de tener buenos referentes para poder hacer bien las cosas. He compartido con ellos mi experiencia, algo fundamental. Y esto lo enlazo con un par de cosas claves en el reto de la formación universitaria: no se puede venir a la universidad solo a aprobar, sino a aprender. De esta forma conseguiremos un mayor respeto por algo esencial: el conocimiento.

(P): Con una buena formación ¿Cuál debe ser el perfil del periodista? No todos pueden serlo…

No, no todo el mundo puede ser periodista, lo digo alto y claro. Hay que tener una vocación como un piano y tener muy claro de qué va este oficio. Si no… mejor te dedicas a otra cosa.

Siempre digo que hay que venir de casa con: olfato, intuición, una mirada diferente sobre las cosas y un preguntarse constantemente qué pasa, por qué pasa y quererlo contar. Respecto a las aptitudes, y lo digo muy en serio,  hay que saber leer y escribir. Hay que saber expresarse con corrección, tener una mente abierta para reconocer las buenas historias, estar acostumbrado a leer, saber documentarse y dominar algún idioma (mejor si es el inglés).

Yo pondría una asignatura nueva que la llamaría “obligatoriamente salir fuera”: conocer otros espacios, otra cultura, charlar con personas diferentes que tengan sensibilidades diferentes, ha de ser vital para un buen periodista. El programa Erasmus ayuda mucho a esto. En definitiva, hay que saber leer, escribir y hablar para saber contar las cosas.

Suelo decir que los periodistas tenemos que ser, sí o sí, “gente-adictos”, nos tiene que gustar la gente y la realidad que les rodea, porque de eso va a acabar viviendo, de contar cosas de la gente a la gente. A esto añadir una moral a prueba de bombas, mucha pasión por lo que hacemos (esta es una profesión de vocación absoluta) y conciencia clara de que la pelea del día a día es dura, pero cuando consigues conectar una buena historia la satisfacción es ilimitada. Y no puede ser de otra manera, al fin y al cabo es una de las profesiones más bonitas del mundo. Y tengo la suerte, y el privilegio, de dedicarme a ella.

Autor

Loyola And News

Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía

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