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El escritor y profesor de la Universidad Loyola, Fernando Iwasaki.

Lecciones de pensamiento inmunológico

El escritor Fernando Iwasaki, profesor del Departamento de Comunicación y Educación la Universidad Loyola, nos recomienda la lectura de tres autores para que adquiramos una conciencia y una reflexión nueva después de esta crisis de la COVID-19.

Lecciones de pensamiento inmunológico

Cuando empezó el confinamiento, muchos nos preguntamos qué biólogos, qué científicos o qué epidemiólogos habían escrito algo que pudiera haber anticipado una crisis pandémica como la que estamos sufriendo; pero como ya llevamos más de dos meses en esta situación, quizá convendría pensar qué filósofos, qué científicos sociales, qué pensadores escribieron hace años libros que podrían permitirnos adquirir una conciencia y una reflexión nuevas después de esta crisis del covid-19. Y me gustaría proponerles la lectura de tres autores.

Peter Slöterdijk

En primer lugar, al filósofo alemán Peter Slöterdijk. En este libro, publicado en el año 94 –En el mismo barco-, Peter Slöterdijk hablaba de el «último hombre». El «último hombre» era algo así como la creación de la «hiperpolítica». La «hiperpolítica» es un concepto que no quiero desarrollar aquí, pero que finalmente ha conseguido crear una comunidad de hombres «asociales» que considera que la democracia es una suerte de consenso entre individuos apolíticos. Esta situación tan terrible que describía Slöterdijk a comienzos de los 90, quizá nos está dando la pandemia la oportunidad de ponerla en entredicho y tratar de abandonar esta política que definió de una manera tan lúcida en En el mismo barco. Por supuesto, el título hace alusión a que todos estamos en el mismo barco, pero yo no querría ahora desarrollar todas las ideas que están presentes en este pequeño, pero maravilloso libro.

En otra obra del año 98, Extrañamiento del mundo -que ustedes saben que este es un concepto que proviene del filósofo Adorno: «extrañarse del mundo»-, pero en Extrañamiento del mundo, publicado en español en 1998, Peter Slöterdijk rescata un cuento de Kafka. Un cuento de Kafka que se titulaba «Una exposición en la academia» (los traductores lo traducen de distintas maneras), pero aquel cuento trataba de un mono que se dirige a los profesores de una universidad para explicarles cómo había sido su experiencia después de haber sido hombre y tras haber regresado a la condición simiesca. El mono, lo que le dice a los profesores reunidos que lo escuchan, es que lo peor de ser hombre fue descubrir que muchas veces no hay salida, que muchas veces vivimos en una trampa, que muchas veces tenemos que permanecer confinados en una situación y -por lo tanto- hay que tratar de habitar en esa trampa, habitar en ese confinamiento y habitar en ese mundo sin salida. Extrañamiento del mundo de Peter Slöterdijk viene a ser un libro donde explora todas las situaciones en las que el hombre contemporáneo (y a través de la historia) se ha sentido confinado, se ha sentido entrampado, se ha sentido sin salida, porque para Slöterdijk la condición humana supone aprender a vivir «sin salida», más o menos como hemos estado viviendo en los últimos meses.

Y por último, en este libro, Fiscalidad voluntaria y responsabilidad ciudadana (2014), el filósofo alemán lo que hace es acuñar otro concepto que llama la «postdemocracia». Y la «postdemocracia» sería un sistema que ha despojado al ciudadano de sus derechos para reducirlo en un endeudado, para reducirlo a la condición de hombre que ha sido sometido impositivamente por esta «postdemocracia impositiva». Entonces, claro, si una persona siente que solamente tiene deudas con el Estado, pero el Estado no colma ni sus demandas ni sus derechos, se produce un estado de insatisfacción. Un estado de insatisfacción que nos recuerda a este «último hombre» del libro En el mismo barco. Entonces este es un libro muy interesante, porque desde una perspectiva filosófica Slöterdijk explora la fiscalidad y la relación de los contribuyentes -en tanto ciudadanos- con el Estado.

David Graeber

Hablar de la deuda me hace también pasar al siguiente autor del que les quiero hablar: un antropólogo norteamericano, David Graeber, que en este ensayo extraordinario titulado En deuda (2012), hizo un análisis de cómo a través de la historia los hombres han condonado sus deudas, se han perdonado sus obligaciones financieras hasta que de pronto irrumpió el capitalismo financiero tratando de convertir las deudas en obligaciones morales. Por esa razón, hoy en día ser moroso es una especie de baldón social que muchas personas intentan evitar. En las sociedades antiguas -nos explica David Graeber- las deudas no se heredaban, se comenzaba de cero en las nuevas generaciones para que las familias tuvieran una oportunidad. En nuestra sociedad contemporánea las deudas se heredan para que nadie se olvide que somos morosos y que somos deudores. Y esta idea de la existencia de una población sometida a las presiones de las deudas, rehenes de ese capitalismo financiero, también le sirve a David Graeber para -en otro libro: Trabajos de mierda (2018)- analizar la situación de toda esa constelación de trabajadores a los que nadie ha salido a aplaudir nunca desde un balcón en estos meses de confinamiento. Pienso en los cuidadores de ancianos, no en los cuidadores de ancianos de las residencias sino en aquellos que se quedaron en un apartamento cuidando a los mayores para los cuales trabajaban, muchas veces inmigrantes ilegales. Pienso en los repartidores de la comida a domicilio, por ejemplo, que van en sus bicicletas sin Seguridad Social. Pienso en los reponedores de los supermercados, no solamente en las cajeras. En los vigilantes de los polígonos, en los conductores. Es decir, hay una vasta legión de «trabajadores de mierda» -como los describe David Graeber-, para quienes su condición de trabajadores no les ha permitido confinarse y por lo tanto han tenido que vivir siempre en contacto con los «otros».

Byung-Chul Han

Entrecomillo los «otros» porque aquí quiero hablarles del filósofo coreano Byung-Chul Han. Byung-Chul Han ha dedicado muchísimos libros -todos los tenemos en la biblioteca de la universidad- para hablar de cómo el contacto con los «otros» («otros» entre comillas porque está relacionado con la teoría del búlgaro Todorov). A los «otros» los hemos ido suprimiendo de nuestra interacción social a lo largo de muchísimos procesos que Byung-Chul Han analiza en diversos libros. Me interesa fundamentalmente hablar de tres: me interesa hablar de La expulsión de lo distinto (2017), de La sociedad del cansancio (2017) y En el enjambre (2014), tres libros en los cuales Byung-Chul Han analiza cómo nosotros hemos ido expulsando al «otro» de nuestras relaciones. Y los hemos ido expulsando, por ejemplo, a través del mundo digital, porque nos relacionamos con los demás a través de redes sociales, a través de una pantalla; porque al mismo tiempo el trabajo aislado en estos tiempos de alto rendimiento ha instado a muchas personas a autoexplotarse. Esta autoexplotación se ha visto incrementada estos meses de confinamiento por el teletrabajo. ¿Cuántos han sentido que teletrabajando han trabajado mucho más horas que cuando el trabajo era presencial? Y por otro lado, en La expulsión de lo distinto Byung-Chul Han analiza cómo esta sociedad narcisista, esta sociedad que se autoexplota, ha ido marginando hacia una periferia situada en un limbo digital muy curioso, a individuos con los cuales, al no tener ningún contacto corpóreo con ellos, pues prácticamente sus vidas no nos importan y no nos interesan. Esto es algo que también la pandemia nos podría permitir corregir, porque hemos visto las demostraciones de solidaridad, hemos visto escenas terribles de familiares que no han tenido la posibilidad de velar a sus muertos y hacer un duelo como es habitual en nuestra sociedad. De pronto la pandemia nos ha permitido experimentar a través de esa superficie bruñida de las pantallas que tanto critica Byung-Chul Han, nos ha permitido percibir el dolor de «otros», el dolor de los demás. A lo mejor esa es una lección que deberíamos aprender en estos tiempos.

Por lo tanto, yo quiero recomendar vivamente la lectura de Peter Slöterdijk, de David Graeber y de Byung-Chul Han, quienes escribieron sus libros antes del covid-19, pero que nos han dejado para el futuro unas grandes lecciones inmunológicas para el pensamiento y la sociedad.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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