Las nuevas tendencias en el consumo de televisión

Parece claro que el modelo de televisión clásico o, al menos, el modo en que el tele-espectador se aproxima al consumo de contenidos en la pequeña pantalla está cambiando. Esto es evidente para casi todo el mundo. En este post intentaremos reflexionar sobre el pasado y el futuro de la televisión, repasando algunas de las nuevas tendencias audiovisuales con las que está experimentando la pequeña pantalla.

Television on demanda: contenido audiovisual a la carta

La televisión ha sido durante varias décadas la reina del contenido audiovisual y de entretenimiento en el espacio doméstico, el “aparato” estrella en las sobremesas y noches familiares. La televisión llegó, incluso, a duplicarse o triplicarse en muchos hogares para poder ofrecer contenidos audiovisuales segmentados en función de los distintos miembros de la familia: mi televisión, mi programación. Más tarde, la evolución y desarrollo de internet convertiría al personal computer en una nueva pantalla televisiva. Television on demand sin necesidad de una televisión.

Comienzan a aparecer todo tipo de plataformas de descarga y la televisión y, por ende, las cadenas correspondientes dejan de ser los únicos guardianes del contenido audiovisual. Cualquier espectador puede acceder al episodio de su programa o serie favorita, independientemente del país de emisión, idioma (¡benditos subtítulos!) o (más importante) precio. El producto audiovisual se convierte en una mercancía ‘libre’ al alcance de cualquier espectador con acceso a internet.

Ante este panorama apocalíptico, la pequeña pantalla, en un intento desesperado por combatir este nuevo y desagradable enemigo, apuesta por la tecnología (como ya hizo paradójicamente en su día el cine ante la aparición de la televisión) para seguir protegiendo su ubicación privilegiada en el salón familiar: pantallas de plasma, panorámicas, grandes, pequeñas, televisiones digitales, sistemas de audio digital, televisiones integradas en la cocina, televisiones 3-D (con o sin gafas)…

Sin embargo, estos artefactos no parecen suficientes para combatir el creciente interés por Internet. El contenido sigue siendo la estrella. Internet permite obtener cualquier contenido audiovisual libre de programaciones y de fronteras idiomáticas y geográficas. Una televisión a la carta, en definitiva. Además, por si fuera poco, este tercer medio de comunicación se expande ante una explosión similar de soportes tecnológico móviles: smartphones, tablets, notebooks, phablets etc, etc… Surgen incluso nuevas fórmulas legales como Netflix que no dudan en apostar por el binge-viewing como nueva modalidad de consumo con House of cards (2013-).

La televisión social

Ante este escenario apocalíptico, la televisión reacciona en un intento agonizante por sobrevivir: ‘¡No todo está perdido! Si no puedes contra el enemigo, únete a él’. Y aquí viene, a mi juicio, una de las más sabias decisiones que la televisión ha tomado en los últimos años. Surge el concepto de televisión social: aquella televisión que se integra en la conversación del espectador en las redes sociales. La televisión da el salto del 1.0 al 2.0. Se reflexiona sobre una televisión que no solo emite sino que habla, discute y dialoga, una televisión que salta de la pantalla principal a las denominadas segundas pantallas.

La televisión se funde con Internet. Lo importante ya no es solo el contenido que ofrece el programa televisivo sino, más bien, la experiencia que genera este consumo televisivo en redes sociales. La posibilidad de poder compartirlo, discutirlo, dialogar… La programación televisiva vuelve a encontrar su hueco en este nuevo modelo: los hashtags o las diferentes apps de televisión social convierten el visionado del programa en una experiencia social única.

Los datos de interacción en redes sociales comienzan a ser tan válidos o aceptables como las audiencias reales de los episodios. HBO se enorgullece resaltando que el episodio “The Rains of Castamere” de Juego de Tronos (HBO, 2011-) es el episodio más social de toda la historia de HBO. Surgen iniciativas españolas como los twittersodios de El Barco (Antena 3, 2011-2013), que extiende la narrativa y la historia a un nuevo medio, en este caso Twitter, la app “Vive Poniente” de Canal + para el seguimiento en España de Juego de Tronos, e incluso vemos unos primeros intentos por medir en nuestro país este flujo social (Tuittele).

Paralelamente, la televisión explora otras alternativas como la narrativa transmedia, construyendo nuevos programas que se plantean desde el origen como una experiencia a través de diferentes medios de comunicación. Un ejemplo es la serie televisiva Defiance (2013-) del canal SyFy, que propone una experiencia narrativa combinando dos medios diferentes: televisión y videojuego. Otros proyectos más ambiciosos contemplan una adaptación transmedia de la saga de novelas La torre oscura de Stephen King a través de televisión, cine y cómic. Comienzan a abundar también los webisodes o ARG (Alternative Reality Games) televisivos, como por ejemplo Lost Experience para la serie Perdidos (ABC, 2004-2010) o Dónde está Yago para El internado (Antena 3, 2007-2010). Muchas de estas acciones son iniciativas sociales que transforman el consumo de un programa televisivo en una experiencia.

No obstante, pese a todo esto, aún queda mucho camino por recorrer. La televisión social está todavía un poco “verde” y la integración con el espectador aún no se ha terminado de completar. Nos encontramos en una especie de fase “beta” donde estamos testeando con el invento y viendo qué tal funciona. Todo parece indicar que, al igual que la transformación producida en la web, la televisión está cambiando hacia nuevas formas más participativas. Y con participativas no me refiero a “llamada telefónica”, “mensaje de texto” o “discutir en un determinado hashtag”.

La participación como tal debe entenderse como una implicación completa del espectador. Al igual que ya lo han aprendido la publicidad (con la figura del prosumidor) y el cine (con películas colaborativas como Life in a Day, de Kevin MacDonald), la televisión debe entender que el centro es el receptor y que la tendencia del User Generated Content (contenido generado por el usuario) parece, a día de hoy, la apuesta más firme, segura y exitosa en los años venideros: la televisión construida por el espectador.

Autor

Javier Lozano

Docente e investigador en Comunicación. Profesor de las asignaturas de Documentación Informativa, Tecnología de la Comunicación y Pensamiento Creativo. Freak y apasionado de las tecnologías digitales. Además, en mi tiempo libre, consumo compulsivamente TV, cine y literatura, y publico vídeos de mi gato en Vine. Puedes encontrarme en twitter como @lozanojavi

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