Juan Antonio Carrillo Donaire, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas

Juan Antonio Carrillo: “Las elecciones dejan datos preocupantes para la construcción europea”

La altísima abstención en las recientes Elecciones al Parlamento Europeo, sumada al alza de los partidos radicales y del euroescepticismo, “apunta un sentimiento de ‘menos Europa’ que aflora justamente en el momento en el que más Europa necesitamos”, según afirma Juan Antonio Carrillo, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Loyola Andalucía.

En esta entrevista, el profesor Carrillo Donaire analiza la irrupción de Podemos, el posible fin de bipartidismo y otras consecuencias que podrían dejar las Elecciones del pasado 25 de mayo.

¿Cómo valora, unos días después, el resultado electoral del pasado 24 de mayo?

– Con consternación. Estas Elecciones Europeas dejan datos preocupantes que impactan en la línea de flotación de la construcción europea y del proyecto político de Europa. De un lado la altísima abstención, generalizada en muchos países europeos, algunos de los cuales pertenecen además al pequeño grupo de países que impulsaron en origen la actual Unión Europea.

De otro lado, el alza de los partidos radicales y del euroescepticismo, especialmente preocupante en el caso de Francia, en razón del peso específico que este país tiene en el conjunto de la UE. A mi juicio, estos dos datos apuntan un sentimiento de ‘menos Europa’ que aflora justamente en el momento en el que más Europa necesitamos.

–  ¿Se puede afirmar que, como se ha llegado a comentar, se ha acabado el bipartidismo?

–  Yo relativizaría esa afirmación, sobre todo por lo que he señalado en relación con las peculiaridades de las elecciones europeas. De hecho, si transvasáramos los votos emitidos a las circunscripciones electorales de unas elecciones nacionales veríamos que la pérdida de cuota parlamentaria de las grandes fuerzas políticas no es tan notable.

¿Cómo valora la fuerte irrupción de un partido de nueva creación como Podemos?

– No cabe duda de que el enriquecimiento del mapa político español es creciente, y a mí me parece positivo. La irrupción de Podemos, con un voto mayoritariamente joven, que además ha sido captado a través de una campaña muy poco convencional, anima a pensar que es posible un cierto ‘regeneracionismo’ de la vida política con independencia de las ideologías de unos y de otros, lo cual es una señal para los partidos mayoritarios desgastados por casos de corrupción y desapegados de la sociedad real.

¿Cree que puede condicionar las próximas citas electorales en España, municipales y generales?

– Creo que es arriesgado y equívoco hacer transposiciones en clave electoral interna de este tipo de elecciones por una razón legal y objetiva que las hace muy distintas a otras: en el caso de las elecciones europeas la circunscripción es el Estado, no la provincia, lo que permite computar los votos en el conjunto del territorio nacional, lo que da entrada a fuerzas políticas de implantación diseminada que en elecciones nacionales, autonómicas o locales no obtendrían la misma representación.

Por otro lado, en este tipo de elecciones los partidos de radicación territorial más localizada, como los nacionalistas, suelen trabar alianzas para concurrir junto a otros; no sólo porque la circunscripción es estatal -y por eso les conviene aunar fuerzas-, sino porque luego se integran en grupos parlamentarios europeos más heterogéneos. Y la misma estrategia siguen otras fuerzas políticas minoritarias, lo que particulariza la lectura de los resultados.

¿Qué efectos cree que puede tener sobre el proceso puesto en marcha sobre Cataluña?

–  Si ceñimos el análisis el territorio de Cataluña, la conclusión es evidente: se mantiene la mayoría nacionalista, pero se escora a las posiciones independentistas más radicales. La subida de Esquerra en estas elecciones, que se produce además con un índice de participación mucho más alto que en el resto del Estado, supone una quiebra del liderazgo que hasta ahora mantenía CiU.

A mi juicio, esto acarreará dos consecuencias: aumentarán las fracturas internas en Convergencia y en el propio Gobierno catalán, de un lado; y, de otro, Esquerra intentará pisar el acelerador e intensificar su discurso rupturista de cara al referéndum o a un posible adelantamiento de las elecciones autonómicas, que desde luego se enfocarán en clave soberanista.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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