Método científico-social para transformar la realidad

Las ciencias sociales como la sociología, la psicología o la antropología han experimentado un notable avance y desarrollo en la época contemporánea, lo cual debe nutrir a los informes y estudios sociales que se realizan en la actualidad.

Con problemáticas y realidades socio-históricas tan significativas como el hambre, la pobreza y la exclusión social, el trabajo (paro y explotación laboral…), las guerras y la violencia u otras cuestiones psico-sociales, la salud integral y la ecología, el estado social de derechos, la globalización o los movimientos sociales, se trata de conocer, comprender y transformar la realidad social e histórica de una forma multidimensional, global e integral.

Es un estudio, análisis y praxis liberadora que contemple y abarque todas las dimensiones de la realidad, la personal y comunitaria, social e histórica, política, económica y laboral, comercial y financiera, ecológica, cultural y espiritual… En donde se vaya a las raíces y causas de las problemáticas o realidades sociales, se conozcan, comprendan y actúe globalmente sobre las interrelaciones humana y estructuras sociales; los sistemas políticos y económicos; el tiempo y el espacio del que venimos, donde estamos y hacia dónde vamos, el contexto y la realidad histórica; la cultura y las tradiciones, los valores, principios éticos y experiencias espirituales o religiosas en las que nos encontramos. Es, además, una cosmovisión en donde el conocimiento o la comprensión de la realidad sea coherente e interrelacionada con la acción transformadora.

Sucede que, en muchas ocasiones, disponemos de buenos análisis iniciales pero que no se continúan o corresponde con un coherente diagnostico y praxis liberadora, que se ajuste a dicho análisis o estudio para una transformación efectiva de la realidad. Teniendo en cuanta las posibilidades, capacidades y condiciones sociales e históricas de la realidad en donde estamos. Con un método de inteligencia emocional o sentimental, ética y socio-histórica que posibilita ponerse en el lugar del otro, por y con los otros, una investigación, acción y participación de los afectados y de los pueblos. Los pueblos, las personas y los pobres, los oprimidos y las víctimas, con su protagonismo y anhelos, sus luchas y esperanzas son la clave hermenéutica, interpretativa, de lectura y acción social transformadora.

Es una mirada social, ética local y global, cosmopolita y universal en donde, más allá de las etiquetas (“los de cerca y de lejos, los de aquí y de allí, los nacionales y extranjeros”), las personas, pueblos y toda la familia humana se entrelaza en redes globales de solidaridad y en una mundialización de la fraternidad. Se trata de entretejer cosmovisiones y análisis, compromisos y luchas, proyectos, propuestas y alternativas de alcance planetario: por razones de efectividad transformadora, ya que este es el signo de nuestra era de la globalización, en la que toda la humanidad se encuentra inserta e inter-conectada; y, lo más importante, por honradez moral, ya que la ética y la solidaridad o es internacional-mundial, universal o se cae en el corporativismo e individualismo insolidario, inmoral.

Desde esta filosofía y metodología de las ciencias sociales, con una perspectiva integral, crítica y liberadora, con conciencia moral y social, tal como hemos expuesto hasta aquí, nos vamos equipando para realizar unos informes y estudios sociales cualificados, efectivos y transformadores.

De esta forma, con estos presupuestos y método científico-social, podemos ver que el tiempo y la realidad socio-histórica vienen marcados por el pensamiento e ideología dominante del liberalismo económico o neoliberalismo. Con una antropología y ética en donde predomina el individualismo posesivo, la egolatría del interés individual y sus ídolos del tener, del consumir y del poder, del darwinismo social. Con la competitividad, que convierte a la sociedad-mundo en una selva o jungla donde solo sobreviven los más fuertes.

Esta realización antropológica del liberalismo, con su individualismo posesivo y su utilitarismo competitivo, se expresa en el sistema económico-político del capitalismo, en la actualidad global y especialmente de tipo financiero-especulativo. Con sus dioses del lucro, del beneficio y del mercado libre o libertad mercantil, a toda costa, como dogma. Con sus políticas de liberalización, flexibilización y privatización como tablas de la ley. La corrupción y poca democracia va unida así al capitalismo.

Y es que la ideología liberal y el sistema mundial del capitalismo, con sus estructuras sociales e internacionales del trabajo y de las finanzas, comerciales, tecnológicas y de gobernanza global, da como resultado el aumento obsceno de las injusticias y desigualdades sociales-planetarias; en forma creciente, en extensión e intensidad, de paro y explotación laboral (trabajo basura e indecente), de hambre y pobreza (empobrecimiento), de exclusión y, todo ello caldo de cultivo, de la violencia o guerras. Esto es, cada día menos manos, personas, empresas multinacionales y corporaciones financieras-bancarias acumulan más recursos y bienes de todo tipo, son cada vez más enriquecidos. Lo que genera este abismo de injusticia y desigualdad internacional, global. Con trabajadores explotados, empobrecidos, hambrientos.

Frente a lo anterior, diversas organizaciones y movimientos sociales, globales, pueblos enteros, luchan por otra mundialización real y solidaria, justa y ecológica; frente a la globalización financiera-especulativa del capital, de la guerra y destrucción ecológica. Con propuestas y alternativas serias, profundas al capitalismo que, con sus crisis inherentes, por naturaleza es inhumano, injusto e inmoral y, por lo tanto, debe desaparecer. Dejando paso a la civilización del amor fraterno, de la paz y de la justicia global.

Todo lo expuesto hasta aquí, remarcamos, nos los muestra lo más cualificado de las ciencias sociales. Y desde su propio ámbito nos lo nos enseña, asimismo, el pensamiento social cristiano, la doctrina social de la iglesia y actualmente el Papa Francisco, tal como manifestó, por ejemplo y por último, en el importante encuentro que tuvo en Roma con los movimientos populares, con los pobres.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

Comments

  1. Me parece excelente lo expuesto en este artículo puesto que el estudio de las ciencias sociales no se debería quedar en un simple conocimiento, más bien por medio de la comprensión de la realidad deberíamos desarrollar un sentimiento de lucha contra las injusticias y desigualdades sociales. Así dejar de lado los intereses personales y dar prioridad a la dignidad humana.
    “Si no recordamos el pasado, estamos condenados a repetir los mismos errores”

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