La web social y las organizaciones

Hemos dejado de vivir en un mundo estanco y sólido, estamos en una sociedad líquida presidida por la incertidumbre de la vertiginosa rapidez de los cambios. A partir de 2005 con la aparición de los primeros blogs y las redes sociales, nació  la web social o Internet de las personas.

La web social es una tecnología disruptiva histórica que ha producido un cambio muy relevante en todos los ámbitos de la sociedad, incluido la naturaleza del trabajo. Ahora necesitamos organizaciones con culturas nuevas y flexibles, capaces de adaptarse a todos estos cambios.

Las organizaciones deben provocar que su cultura organizacional evolucione hacia una más abierta y humana, que aliente la participación y la confianza entre todos sus miembros. Este tipo de cultura es una fortaleza que encamina a las organizaciones hacia la excelencia, hacia el éxito.

Las empresas andan algo desorientadas ante tanto cambio y continúan preguntándose: ¿cómo puedo conseguir que mi negocio sea más rentable y más competitivo?

No se dan cuenta que la pregunta que deben realizarse es: ¿cómo construyo una organización que motive a las personas para ofrecer su creatividad y pasión todos los días?

Inteligencia colectiva

En el nuevo contexto empresarial al que nos han arrastrado las redes sociales, la comunicación interna desempeña un papel crucial para el éxito y la supervivencia organizativa.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han generado diferentes formas de relacionarse, potenciando la riqueza del conocimiento compartido. El poseer información ya no significa poder. Ahora priman valores como la inteligencia colectiva, la colaboración, la creatividad y el conocimiento construido de manera colectiva.

Somos seres sociales, necesitamos relacionarnos y comunicarnos. Los trabajadores demandan poder agruparse para trabajar y aprender de manera espontánea, sin responder necesariamente a un organigrama sino en función de objetivos, de intereses, de la experiencia, etc.

La evolución de una comunicación interna vertical descendente a una comunicación multidireccional es el reflejo de la voluntad de la organización para interactuar de una manera más abierta con todos sus profesionales.

Las bondades de las redes sociales aplicadas a una empresa posibilitan que ésta exprese un verdadero compromiso con su capital humano al permitir un diálogo transparente y facilitar la interacción de una manera espontánea. Es una gestión enmarcada en la responsabilidad social interna.

No podemos continuar gestionando profesionales del s.XXI con modelos de gestión de siglos pasados. Es complicado encontrar una organización donde la comunicación interna sea excelente, lo que es comprensible dado que la mayoría de las herramientas que se continúan utilizando responden a modelos organizativos anclados en el pasado.

La clave para generar una cultura abierta es la generación de un clima de confianza, colaboración, compromiso y corresponsabilidad. Si la dirección de la organización no crea un clima de confianza, aunque pida la colaboración a los profesionales de la empresa, nadie se atreverá a participar.

Sólo cuando se trabaja en asegurar el bienestar de los trabajadores y se genera confianza podemos esperar una actitud colaborativa para compartir conocimiento y ser capaces de co-crear. Lo que da valor a una empresa  no es la cuenta de resultados ni la tecnología, sino las personas comprometidas con la organización y su trabajo.

La corresponsabilidad es clave para que triunfe una red social corporativa ya que las personas deben estar comprometidas y conectadas con la empresa y con el proyecto en el que participan. Al democratizar la cultura se hace necesaria la implicación y la asunción de responsabilidades por parte de todos los trabajadores de la empresa.

Escuchar las ideas

Implantar una red social corporativa en una empresa exige que los directivos compartan una cualidad fundamental: la humildad. Sin humildad no es posible reconocer que algún colaborador puede enseñarnos algo o aceptar sus ideas y por tanto, no funcionará un modelo de comunicación y trabajo donde cualquier persona puede aportar y generar conocimiento en igualdad de condiciones, sin importar su puesto en la organización.

Es necesaria una actitud humilde para escuchar las ideas de los demás y ponerlas en valor por encima de las nuestras.

Casi todos los canales de comunicación en las empresas permiten una comunicación descendente y en general sin información sobre aspectos estratégicos, pero si existe consenso acerca de que los conocimientos no están ubicados exclusivamente en la parte superior del organigrama, ¿por qué hay tanta resistencia a implantar sistemas de comunicación multidireccional?

Una cultura organizativa abierta y participativa permite innovar, estimular la creatividad y el conocimiento, mejorar el clima y aumentar la confianza y el sentido de pertenencia a la misma.

El talento está en el grupo, no en el experto que trabaja de manera aislada. El CEO ignora una de las claves del éxito si no se preocupa por establecer los instrumentos que le permitan sacar provecho de la inteligencia colectiva y generar el entorno adecuado. Las decisiones tomadas de manera colectiva suelen ser más exitosas que las decisiones fundamentadas en el conocimiento de un experto.

La comunicación interna no es un fin en sí misma, es una herramienta de liderazgo y gestión. Supone un esfuerzo, pero es importante trabajar en el desarrollo de un clima laboral que permita la libre expresión dentro de los límites del respeto y el compromiso y alentar el pensamiento crítico.

El gran logro de la web social es conferir un poder democratizador a la cultura organizativa consiguiendo un hito histórico en las empresas abiertas y responsables: por fin todos los profesionales tienen voz.

“Nos preguntamos constantemente dónde podemos encontrar personas de talento,pero ignoramos el talento y las cualidades de las personas que nos rodean. Nos preguntamos cómo estimular la creatividad y la innovación, pero reprimimos los procesos y las condiciones que con mayor probabilidad las pueden propiciar.”

Ken Robinson, Busca tu elemento.

Autor

Sonia Rodríguez Muriel

Licenciada en Pedagogía y Máster en Dirección de RRHH. Ha desarrollado su carrera profesional como consultora y desde 2008 es Dtra. de RRHH de la Agencia de IDEA. Profesora del Máster de Dirección de Personas y Gestión de Talento de la Universidad Loyola Andalucía. Aventurándose como emprendedora. Enamorada de la filosofía 2.0, apasionada por la gestión del conocimiento y desarrollo del talento. Fan de personas optimistas, en aprendizaje permanente.

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