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El rector de la Universidad Loyola, Gabriel Pérez Alcalá, junto a José Antonio Mena, alcalde de Benahavís.

La Universidad Loyola recibe el premio al ‘Proyecto innovador destacado’ de la revista Andalucía Inmobiliaria

El campus de Sevilla de la Universidad Loyola ha sido galardonado por la revista Andalucía Inmobiliaria con el premio ‘Proyecto innovador destacado’. El jurado ha resaltado el hecho de que el campus es “un espacio moderno, flexible y sostenible. Pilares que han hecho posible que se haya podido adaptar con facilidad a las exigencias de la pandemia a la que nos enfrentamos”. El alcalde de Benahavís, José Antonio Mena, ha sido el encargado de entregar el premio al rector de la Universidad Loyola, Gabriel Pérez Alcalá, que durante su intervención ha agradecido al alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano; al arquitecto, Luis Vidal y al equipo de Loyola encabezado por el gerente, Manuel Molina, que “hicieran realidad el sueño de este rector”.

“Este campus está diseñado pensando en la función que tiene que cumplir: dar soporte y espacio físico a una universidad de la Compañía de Jesús. Una universidad de primer nivel en investigación, de primer nivel en docencia al servicio de toda la sociedad. Una universidad del siglo XXI: tecnológica, internacional y moderna”, ha explicado Pérez Alcalá en el evento que se ha celebrado en la sede de la Fundación Cajasol, en Sevilla, presidido por la directora editora de Andalucía Inmobiliaria, Rosa Hafner y el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido. Los premiados han sido presentados por el CEO de Inerzia Asesores Inmobiliarios y miembro del Consejo Asesor de la publicación Iñigo Galán.

Campus de Sevilla de la Universidad Loyola

El campus de la Universidad Loyola situado en Dos Hermanas (Sevilla) cuenta con la certificación medioambiental LEED Platino, gracias a su fuerte apuesta por la sostenibilidad integral de todo el complejo. Es el primer campus integrado en el mundo que obtiene esta certificación que concede el USGBC (U.S. Green Building Council) tras exhaustivos controles y comprobaciones de hasta 110 indicadores en cuanto a sostenibilidad de instalaciones, eficiencia del consumo de agua y energética, utilización de materiales y recursos, calidad ambiental interior, diseño e innovación y cumplimiento de las prioridades de sostenibilidad en su localización. En lo que respecta a los materiales, más del 20% de los materiales del edificio provienen de usos anteriores, y más del 30% tienen extracción y producción a menos de 800 km., evitando o minorando así de forma importante los perjuicios medioambientales inherentes a los grandes desplazamientos de materiales.

La vegetación de la parcela está compuesta por especies autóctonas o adaptadas de forma consistente con el clima local, lo que redunda en menos riesgos para flora local existente, menos consumo de agua y mejor tasa de supervivencia de las especies implantadas. Las zonas ajardinadas ocupan 12.100 m2, donde se han plantado 173 ejemplares de 14 especies distintas de árboles y 41.736 ejemplares de 63 especies distintas de arbustos vivaces y tapizantes. Asimismo, en el uso eficiente del agua, destaca la construcción de un aljibe para la implantación de un sistema de recuperación parcial de aguas grises para el uso en inodoros, además de la correcta gestión del agua de lluvia en la parcela.

Medidas de eficiencia energética

En cuanto a las medidas de eficiencia energética, destacan entre otras, la adecuada orientación del edificio (principalmente Norte y Sur) y el control del soleamiento (velas, voladizos) para impedir ganancias excesivas de calor a través de las fachadas que son ventiladas; la envolvente del edificio (cubiertas, fachadas, ventanas) está muy cuidada para minimizar las ganancias y pérdidas energéticas excesivas; los colores de los materiales de cubierta son reflectantes, para evitar la acumulación del calor recibido por radiación; y la instalación de paneles fotovoltaicos con una producción máxima de 250 KWp, lo que supone una disminución del consumo energético neto del edificio. En conjunto, las medidas implementadas suponen que el edificio consume alrededor de 40% menos de lo que consume un edificio similar que simplemente cumpliera la normativa vigente.

El campus de la Universidad Loyola ha superado el concepto de campus tradicional, convirtiéndolo en un ejemplo de eficiencia, responsabilidad y tecnología al servicio de las personas. La construcción del complejo, de 29.000 m2 de superficie, diseñado por luis vidal + arquitectos y con Bovis como Project Manager en la construcción, se desarrolló en un tiempo record de 17 meses y desde el 2 de septiembre de 2019 acoge a una comunidad universitaria de más de 2.500 personas entre personal y alumnado. En su construcción participaron más de 25 empresas entre las que se encuentran: Heliopol, Inabensa, Iretec, Iaso, Glesa, SEI, AMS, Cubiertas Iglesias, Infatec, Andaluza de Laminados, Francisco Lucas, Tierra o Chavsa, entre otras. Asimismo, han colaborado Calter Ingeniería, AAS Ermes, Ingeniería de Instalaciones, Margarida Acústica, CSP o Cerámicas La Paloma.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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