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La Universidad Loyola coordina una red española de Economía Experimental y del Comportamiento

La Agencia Estatal de Investigación a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional de Unión Europea ha concedido a la Universidad Loyola una acción de dinamización de 2 años de duración con el objetivo fundamental de coordinar una red nacional de investigación en Economía Experimental y del Comportamiento. El proyecto denominado Red E3C tiene la motivación crear una colaboración estable para poner en común experimentos científicos y resultados relevantes en esta disciplina. Por el momento, la red aglutina en torno 160 investigadores pertenecientes a universidades y centros de investigación repartidos por la casi totalidad del territorio español.

La Universidad Loyola posee una amplia trayectoria y un buen número de investigadores dedicados a la Economía del Comportamiento. A través del grupo de investigación perteneciente al Departamento de Economía LoyolaBehLAB, la Universidad desarrolla multiples actividades de investigación en este ámbito dirigidas por el catedrático Pablo Brañas Garza, autor de numerosas publicaciones e investigador de referencia mundial y editor asociado de revistas de alto impacto como Journal of Behavioral and Experimental Economics o PLoS ONE. Ana Hernández, profesora titular de Economía y subdirectora del LoyolaBehLAB es además la IP del nodo de Loyola.

Una de las actividades en el marco de esta disciplina se desarrolla en estos días 5 y 6 de marzo en el Campus de Sevilla de la Universidad Loyola. Se trata de un Workshop en el que a lo largo de las dos jornadas intervendrán expertos en Economía del Comportamiento de distintas universidades españolas pertenecientes a esta red. Intervienen los científicos José Apesteguía de la Universitat Pompeu Fabra, Coralio Ballester y Adam Sanjurjo, de la Universidad de Alicante, Antonio Cabrales desde la University College London, Ricardo Ciacci de la Universidad Pontificia de Comillas y Natalia Jiménez y Dunia López Pintado de la Universidad Pablo de Olavide. Por parte de la Universidad Loyola intervendrán durante las dos jornadas los científicos del área de economía del comportamiento, Benjamin Prisse, Diego Jorrat, Noelia Rivera, Brais Álvarez, Laura Padilla y  María del Pino Ramos.

La microeconomía, al contrario que la macroeconomía, estudia el comportamiento humano. Los estudios económicos de laboratorio exploran los fundamentos de la economía a través de experimentos abstractos. Dichos entornos no son más que simplificaciones de la vida real basadas en predicciones de Teoría de Juegos. La finalidad de dichos modelos es averiguar la forma en que los humanos toman decisiones, cómo éstas interaccionan con las decisiones de otros individuos y cómo los resultados de dicha interacción estratégica influyen sobre el funcionamiento de la sociedad.

La red se articulará desde ahora y en los dos próximos años en torno a 6 actividades principales entre las que se encuentran la creación de una plataforma de reclutamiento de sujetos experimentales común para toda España, y salvar así la descoordinación propia de la multiplicidad de plataformas existentes.

De este modo, los investigadores pueden planificar experimentos en sus laboratorios, pueden hacer experimentos online con sujetos de otros centros. Una de las ventajas principales es que al poder conseguir muestras más representativas de personas para realizar los experimentos mejorará la calidad científica de los resultados.  El resto de actividades previstas están relacionadas con otros ítems como la calidad de la formación, el intercambio de doctores o la realización de una serie de encuentros presenciales como la celebración de workshops, etc.

Diferencias de “paciencia” entre comunidades autónomas

Un ejemplo de experimento que podría mejorar con la creación de esta red, es el recientemente coordinado por la Universidad Loyola, la Universidad de Middlesex y la Universidad de Granada donde se logró tener 500 sujetos experimentales de 30 universidades españolas para realizar una serie de juegos en una plataforma online.

Según indica el investigador Pablo Brañas Garza: “Esto fue una tarea ardua, larga y tediosa que resolvería la creación de esta plataforma común. En este experimento, entre otras muchas tareas, medimos la paciencia (lo que Economía se llama descuento temporal) y los resultados que obtuvimos es que hay una masa grande de sujetos cerca de la media y notables diferencias en las comunidades situadas en los extremos: Cataluña (con un nivel alto de paciencia) y Andalucía (con una gran tasa de impaciencia). Sin embargo, estos resultados tienen limitaciones como por ejemplo que todos son datos regionales o que ciertos lugares tienen muy pocas observaciones. Una única plataforma de reclutamiento de sujetos podría ayudar a superar este tipo de limitaciones”.

 Esta convocatoria de la Agencia Estatal de Investigación tiene el objetivo fundamental de promover acciones de dinamización que promuevan un circuito estable y férreo entre entidades preparadas para afrontar retos similares de la investigación, y formar así redes robustas capaces de enfrentarse a los retos mundiales de una disciplina concreta con la menor dispersión posible. Así, los objetivos fundamentales son promover la comunicación entre todos los miembros de la comunidad científica, impulsar actividades en la red que contribuyan a un avance científico en el área y afrontar los desafíos propios de la ciencia en nuestro país.

 

Autor

María Victoria Mendoza

Periodista de temas científicos del Servicio de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marketing de la Universidad Loyola. mvmendoza@uloyola.es

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