“La lucha contra la corrupción es, en primer término, una lucha de orden ético y educativo”

Con un repaso a las reformas y novedades legislativas y jurídicas que trae este nuevo año, entre las que destaca “la del Código Penal que promueve el Ministro de Justicia”, Juan Antonio Carrillo, decano de Ciencias Jurídicas de la Universidad Loyola Andalucía, responde en esta segunda parte de sus declaraciones, en este caso sobre la corrupción, los sumarios abiertos en torno a ella en España y las confusiones en las palabras y los mensajes.

Juan Antonio Carrillo ha advertido que “la lucha frente a la corrupción es, en primer término, una lucha de orden ético y educativo. No debería ser una lucha principalmente jurídica y penal, porque eso significa hacer de la enfermedad remedio, es  como poner el carro delante de los bueyes”.

En un análisis sobre la corrupción, Carrillo ha afirmado que “la proliferación de sumarios penas en los que de continuo son imputados altos dirigentes políticos y administradores de la cosa pública, da la impresión que dentro de la clase política la corrupción está absolutamente generalizada, como si estuviese encriptada en el código genético de esa profesión”.

No obstante, el decano de Loyola Andalucía quiere “llamar la atención sobre algo que me preocupa especialmente como jurista y como educador. De un lado ese no es un mensaje real, sino deformado. De otro lado, es un mensaje peligroso, sobre todo para los jóvenes, a quienes podemos dar la impresión de que no cabe otro camino que dar la espalda a la política, y eso es un gravísimo error, no sólo porque es una actitud incívica e irresponsable, sino porque una sociedad descreída y desesperanzada con el sistema es víctima propicia de los radicalismos más exacerbados y totalizadores”.

Precaución y responsabilidad

Juan Antonio Carrillo recuerda que “el encausamiento y la imputación son muchas veces leídas por los medios de comunicación y por gran parte de los ciudadanos como sinónimos de condena, y de eso se aprovechan quienes quieren purgar a sus contrincantes políticos derivando la contienda a la arena judicial y al escándalo mediático; cuando muchas veces no hay causa o muchas otras ésta no es de orden penal, sino meramente administrativo”.

En este sentido, advierte que “la querella penal es un arma peligrosísima cuando se mezcla con intereses políticos de ese tipo. Falta cultura cívica sobre el verdadero sentido del principio de presunción de inocencia, y muchas veces falta también un mayor grado de responsabilidad por parte de algunos Jueces y Magistrados”.

Autor

Francisco José Bocero

Director de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. Twitter: @pacobocero

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