La directora académica del Departamento de Derecho de la Universidad Loyola Andalucía, Marta Montero; el decano del Colegio de Abogados de Sevilla, José Joaquín Gallardo; y el abogado y doctor en Derecho Francisco José Fernández Romero, autor del libro ‘La colaboración público-privada. Su aplicación práctica‘

“Hay que darle la vuelta al sistema actual de contratación pública”

El abogado hispalense y doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla (US) Francisco José Fernández Romero, uno de los mayores expertos nacionales en materia de contratación pública, ha asegurado que la colaboración público-privada supone la “única alternativa viable para que la construcción vuelva a convertirse en un motor dinamizador de la economía y poder abordar nuevas infraestructuras con interés social”, asegurando que el modelo que ha soportado la obra pública en España es “insostenible y está agotado”.

Fernández, que será desde este año profesor permanente de la Universidad Loyola Andalucía, ha presentado el libro ‘La colaboración público-privada. Su aplicación práctica’ en un acto en la sede del Colegio de Abogados, al que asistieron también la directora académica del Departamento de Derecho de la Universidad Loyola Andalucía, Marta Montero, y el decano del Colegio de Abogados de Sevilla, José Joaquín Gallardo.

Fórmula público-privada

En su libro, editado por Hispalex, Fernández Romero recuerda que esta fórmula público-privada es usual en los países anglosajones y que “aquí también se ha ensayado con buenos resultados, pero de forma aislada”.

Argumenta que la única forma para recuperar el ritmo de la obra pública en España, lograr que la construcción vuelva a convertirse en un motor dinamizador de la economía y poder abordar nuevas infraestructuras de interés social, pasa por “darle la vuelta como un calcetín al actual sistema de contratación, promoviendo la participación del sector privado en la financiación de la obra pública, así como la asunción de riesgos compartidos en un sistema de libros abiertos, y con las cuentas claras, donde gana el que más ahorra y pierde el que gasta de más”.

En su opinión, lejos de fomentar la eficiencia y el ahorro, el sistema actual de contratación permite la “desviación” en la ejecución de los presupuestos, “pagando más a los que más gastan y no exigiendo responsabilidades a los que se equivocaron en la valoración económica de los proyectos”.

“Esto no tiene ningún sentido, y hay que cambiarlo por una fórmula en la que si la Administración Pública tiene que poner más dinero, la empresa privada tiene que cobrar menos, e inversamente, si logra ahorrarlo, la empresa tiene que ganar más, por su buena gestión”, explica

Para ello, considera que la mejor fórmula es que el capital privado participe en la financiación de los proyectos, recuperando su inversión a través del ahorro de costes posterior y de la explotación posterior de las obras.

Explorar nuevos mecanismos de financiación

“Ni hay dinero público suficiente ni lo va a haber en los próximos años para volver al nivel de ejecución que hemos tenido en España, y por ello las Administraciones deberían darse prisa en explorar nuevos mecanismos basados en el diálogo competitivo entre sector público-privado“, afirma el autor, que considera la colaboración público-privada “más una necesidad que una opción”.

Según insiste, “los gestores deben implantar vocación de emprendimiento también en la Administración Pública y, para hacerlo posible, es necesario que la administración dé cabida al sector privado no sólo en la financiación, ejecución y explotación posterior de los proyectos, sino también en su propia génesis y planificación”.

“La planificación unilateral por parte de la administración es un modelo caduco y condenado al fracaso”, sostiene el autor, que se pregunta por qué no puede la iniciativa privada liderar y sugerir inversiones que sean rentables económica y socialmente.

Aquí está mal visto que la administración hable con el sector privado, sin embargo en los países anglosajones no sólo es lo más normal, sino que lo que está mal visto es lo contrario“, asegura Fernández Romero, que opina de esta visión de las relaciones público-privadas que se tiene en este entorno parte de hábitos y prácticas que deben ser “enterradas”.

Así, apunta, por un lado, a la actitud “depredadora de la empresa privada que se relaciona con administración con la intención de rentabilizar de forma inmediata lo máximo posible  cada concurso o licitación” y,  por otra parte, “la tendencia de los poderes públicos a usar políticamente las obras públicas“.

Nota de Europa Press Andalucía 24 de junio 

Autor

Loyola And News

Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía

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