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Julia Parias es alumna del Doble Grado en ADE y Relaciones Internacionales.

Julia Parias, alumna de ADE y Relaciones Internacionales: «Me quedo con los valores jesuitas que la Universidad me ha transmitido como servicio a los demás y búsqueda de excelencia»

Julia Parias es estudiante del Doble Grado en ADE y Relaciones Internacionales (Dual Business Degree) en la Universidad Loyola. Ya ha probado la experiencia laboral pues ha pasado dos de sus veranos en Madrid «primero con una prácticas de auditoría en PwC y después en consultoría de Recursos Humanos en Deloitte«. De su paso por la Universidad a nivel personal asegura que se queda «con los valores jesuitas que Loyola me ha transmitido, como el servicio a los demás y  la búsqueda de la excelencia».

Pregunta: Hemos pasado por una época difícil por la situación del COVID-19 ¿Cómo valoras las clases presenciales virtuales durante este tiempo y el apoyo del profesorado?

Respuesta: Personalmente puedo decir que la experiencia ha sido excelente. Es cierto que el profesorado de Loyola siempre ha estado muy pendiente del alumnado, pero es importante reconocer el esfuerzo extra que han hecho para enfrentar la situación excepcional del COVID-19. Estudiar y trabajar desde casa, distanciados unos de otros no es fácil. Se requiere de un gran esfuerzo y una buena comunicación para que las clases presenciales virtuales funcionen. Mis profesores entendieron eso desde el principio y estuvieron abiertos a escucharnos y tener en cuenta nuestra opinión en cada momento.

No solo han sido capaces de transmitirnos los conocimientos académicos necesarios, sino que a cada paso que daban consultaban con los alumnos sus inquietudes y dificultades, llegando a readaptar el formato de las clases cuando era necesario. Estoy convencida de que esta experiencia nos ha permitido valorar muchas cosas que dábamos por hecho, en mi caso me siento muy agradecida con todos los profesores con los que he tenido la suerte de tratar en Loyola.

«En el confinamiento Loyola se ha caracterizado por su proactividad, dinamismo y trabajo en equipo»

(P): ¿Qué destacarías de la adaptación de la actividad de la Universidad a la situación ocasionada por el confinamiento?

(R): Diría que se ha caracterizado por su proactividad, dinamismo y trabajo en equipo. La adaptación de la Universidad Loyola ante el confinamiento fue muy rápida, desde el principio tomaron la iniciativa y no dudaron en afrontar la situación con firmeza. Desde el minuto uno la universidad salió adelante, estaba preparada para afrontar el reto de las clases presenciales virtuales y no dudó en poner todos los recursos necesarios para su buen funcionamiento. Pero esto no hubiera sido posible sin el carácter dinámico de la universidad, los cambios se han afrontado como si fueran nuevas oportunidades.

Esta flexibilidad ha posibilitado que las clases no hayan parado en ningún momento y hayamos podido continuar con los planes académicos establecidos. Esto es fruto del trabajo del profesorado, como ya he mencionado antes, pero también del trabajo en conjunto de todos los servicios de la universidad. Cada uno ha puesto de su parte para que nada se paralice y los alumnos pudieran cumplir con todos sus objetivos. Se han buscado nuevas formas de fomentar la curiosidad del alumnado, ya que una de las cosas que caracteriza a Loyola es su formación fuera de las aulas, y a pesar de las dificultades eso ha perdurado a lo largo del confinamiento.

(P): Numerosas actividades, como talleres, sesiones de orientación profesional, mesas redondas y conferencias, han ido desarrollándose durante el confinamiento ¿Cómo valoras la atención de los diferentes servicios de la Universidad? ¿Has participado en alguna actividad?

(R): Aunque no he podido participar de estas actividades todo lo que me hubiera gustado puedo asegurar que han realizado un trabajo excelente. La oferta de actividades y conferencias ha sido muy amplia, ayudando en muchos sentidos a los alumnos a entender el impacto de esta pandemia en el mundo. Yo personalmente he participado en las sesiones de puertas abiertas a futuros alumnos de grado con la intención de trasmitirles mi experiencia y mi apoyo en la situación que vivían. Ser embajadora de la universidad es un orgullo y poder conectar con futuros alumnos, a pesar de las circunstancias, y transmitirles un mensaje de tranquilidad y positivismo es un lujo que no quería perderme.

Además se el esfuerzo y cariño que hay detrás de esas jornadas ya que he tenido la suerte de poder trabajar como alumna en practicas en el Servicio de Orientación e Información de la universidad, y aprender de primera mano del maravilloso equipo que lo forma. De ellas he aprendido muchas cosas, pero sobre todo que cuando pones el corazón en todo lo que haces el resultado es simplemente maravilloso.

«La oferta de actividades y conferencias ha sido muy amplia, ayudando en muchos sentidos a los alumnos a entender el impacto de esta pandemia en el mundo»

(P): ¿Qué es lo que más valoras de tu formación en la Universidad, tanto en lo académico como en lo personal?

(R): En lo académico destacaría sin duda alguna el carácter práctico de la docencia. El alumno no solo asimila los conocimientos académicos necesarios sino que se ponen en práctica a través de simulaciones y trabajos que nos permiten ir un paso más allá. Ese enfoque práctico permite al alumno desarrollar un perfil profesional más completo y entender mejor el entorno laboral en el que se introducirá en el futuro.

«Destacaría el carácter práctico de la docencia que nos permite desarrollar un perfil profesional más completo y entender mejor el entorno laboral»

A nivel personal me quedo con los valores jesuitas que Loyola me ha transmitido, como el servicio a los demás y  la búsqueda de la excelencia. La excelencia como bandera, pero esto no implica ser el mejor en todo sino sacar la mejor versión de ti mismo. No se queda ahí, hay que ser capaz de poner esa “mejor versión” al servicio de los demás. Aprender a dar y no solo ha recibir, entender que el mundo necesita de líderes fuertes que estén dispuestos, con su trabajo, a contribuir para mejorar la sociedad que nos rodea. Estos valores han calado en mí y son parte de la futura profesional en la que quiero convertirme.

(P): Estudias el Doble Grado en ADE y Relaciones Internacionales (Dual Business Degree). Si tuvieras que recomendar a alguien que estudiara en Loyola ¿qué le dirías?

(R): Pues estoy tremendamente orgullosa de mi universidad y del trabajo que se hace año a año por mejorar. Mi experiencia universitaria ha sido mejor de lo que pudiera haber imaginado, y creo que de eso se trata de aprovechar esos años y sentirse satisfecho con lo vivido para poder afrontar lo que viene. Loyola es un lugar  lleno de oportunidades y en el que hacer crecer tus ideas, solo hay que estar dispuesto a saborear la experiencia universitaria al máximo. De la mano de Loyola he conseguido vivir en Roma, sacarme una carrera en la Universidad de Loyola Chicago y conectar con gente increíble por el mundo entero.

«Loyola es un lugar  lleno de oportunidades y en el que hacer crecer tus ideas»

Miro atrás y no cambiaría nada de lo que he vivido durante mis años en esta universidad. Por eso creo que Loyola es una gran opción para futuros alumnos universitarios con inquietudes, ganas de aprender y crecer, tanto que estoy súper orgullosa de decir que mi hermana pequeña estudiará este próximo curso en esta universidad y que no me puede hacer más feliz porque se todo lo bueno que le espera.

«Mi experiencia en las prácticas me ha ayudado a entender que nunca se deja de aprender»

(P): Con respecto a tus prácticas de empresa ¿Cómo valorarías tu experiencia? ¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?

(R): He tenido la oportunidad de hacer múltiples prácticas de la mano de Loyola y sobre todo del servicio de Carreras Profesionales durante mis años de universidad. Además, pasé dos de mis veranos en Madrid primero con una prácticas de auditoría en PwC y después en consultoría de Recursos Humanos en Deloitte. La posibilidad de aprender en tantos entornos distintos y de la mano de los mejores profesionales es increíble.

Mi experiencia ha sido maravillosa y me ha ayudado a entender que nunca se deja de aprender. Ese es mi mayor aprendizaje sin duda, el aprendizaje nunca para, aunque tras cinco años acabe mi carrera esto no significa que ahora pueda acomodarme en un trabajo. Debo seguir luchando por aprender cosas nuevas y seguir cultivándome como profesional y persona.

Autor

Jaime Pastor

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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