Juan F. Plaza: “El periodismo no ha muerto, está redefiniendo su lugar”

Una entrevista de Jaime Pastor Cruz

El vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Juan F. Plaza, es licenciado en Periodismo y doctor en Comunicación por la Universidad Pontificia de Salamanca. Escritor y periodista, es profesor titular de Comunicación en la Universidad Loyola Andalucía, donde imparte la asignatura de Comunicación Escrita. Hasta 2012 y durante 13 años ha sido profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que ha dado clase de distintas asignaturas relacionadas con la redacción, los géneros periodísticos y la escritura creativa.

Es el autor del libro de relatos Hoy no puedo (Ed. Talentura) y actualmente está inmerso en la redacción de una novela. De comunicación, periodismo y literatura conversamos con él.

Pregunta (P): ¿El instinto de supervivencia motiva a la creación del blog juanplaza?

Hace años que escribí un primer blog, pero se cerró. En realidad, las intentonas para crear una plataforma en la que publicar mi propio contenido han sido varias. Finalmente, en 2013, cuando publico mi primer libro de relatos ‘Hoy no puedo’, muchas personas empezaron a preguntarme el porqué del libro y otras cosas. Entonces es cuando me pregunto ¿y si lo cuento en el blog? Esto acaba siendo mi tabla de salvación en la que puedo publicar contenido que no sea de trabajo, además me ‘obligo’ a escribir una vez en semana, parece poco, pero es algo muy intenso.

Los contenidos pueden ser sobre literatura o música, no fuerzo a que sea por obligación una opción u otra. Es un ‘hobby’ para mí, además me obliga a mantener una constancia con la escritura cada semana. Es una vía de escape para no escribir solo por trabajo, puede ser también el último reducto que me une al periodismo activo, al que echo de menos cada día de mi vida y que jamás volveré a ser, seguramente.

“Mi blog es el último reducto que me une al periodismo activo”

(P): ¿Por qué echa de menos el periodismo y qué hizo que lo dejaras aparcado?

Lo echo de menos porque desde que tenía 13 años sabía que quería ser periodista, he sido un periodista vocacional siempre. La vida y sus casualidades me llevaron por otro camino, empecé muy pronto a dar clase y en mi ciudad de origen, Salamanca, existían muchas dificultades para ejercer la profesión. Estuve en un periódico en el que no tenía buen sueldo y existían obstáculos para salir fuera de la ciudad.

Siempre digo que ser periodista y profesor no es tan distinto, esa manera de contarle las cosas a las personas de la mejor manera, directa y clara posible es algo que se hace desde la universidad y desde un medio de comunicación. El periodismo es un compromiso necesario con la verdad, no se puede hacer de otra manera porque, básicamente, no sería periodismo.

(P): El periodismo puede tener esa base, pero al final somos nosotros los que tenemos el poder de decisión sobre lo que queremos consumir y lo que no…

No quiero dar lecciones morales a nadie, pienso que la gente no es idiota y todos son capaces de filtrar los contenidos que se hacen bien, cada uno tiene sus propios filtros personales. A mis hijos les encanta leer, a sus amigos del colegio también, entonces ¿cuándo se rompe la magia para que los niños abandonen su pasión por la lectura y pasen a otras cosas? Los libros tienen competencias duras con las tablets o la televisión, pero creo que una cosa y otra son absolutamente compatibles, no soy apocalíptico. Nos ha tocado vivir en este mundo tecnológico, que tiene cosas maravillosas y otras no tanto.

“El periodismo es un compromiso necesario con la verdad”

(P): ¿Cree que nos está costando la adaptación a este mundo tan tecnológico? ¿Acaso la literatura o el periodismo son reticentes al cambio por miedo a perder la esencia?

No lo creo, de hecho, se está haciendo. La mayoría de los periódicos tradicionales han conseguido la adaptación a las nuevas tecnologías porque existen numerosas herramientas para estar informados. No hay otra opción, adaptarse o morir. No creo que el periodismo haya muerto, sí creo que ha redefinido su lugar. La caída de las ventas en los periódicos en papel es dramática y va a seguir así, tendrán que pensar la manera para seguir vendiendo.

El periodismo deportivo, por ejemplo, es el que más está cayendo con las ventas en papel. Si cualquier aficionado, instantáneamente, sabe cómo ha quedado su equipo, cómo ha jugado y cuáles han sido las estadísticas más destacadas ¿qué sentido tiene explicarlo 24 horas más tarde? Otra cosa es que el papel consiga una redefinición del contenido que oferta al lector: más maduro, sesudo y no diario. Esto ya lo hacen medios como ‘Jot Down’.

(P): David Remnick, director de ‘The New Yorker’, habla de que en el periodismo de antes también había basura ¿Por qué nos escandalizamos tanto ahora?

No es exclusivo del periodismo, cada momento y sociedad ha pensado que su época era la más crítica. Si uno echa la vista atrás en la historia, se da cuenta de que, probablemente, no haya sido todo así de extremo. Siempre ha habido buenos y malos profesionales, siempre han existido personas con una ética profesional intachable y gente muy discutible. No creo que esta crisis sea exclusiva de nuestra época ni del sector periodístico, aunque tampoco creo en la frase de ‘cualquier tiempo pasado siempre fue mejor’.

(P): El afán de querer ser el primero y contar la última hora antes que nadie puede llegar a hacer bastante daño al periodismo…

Los espectadores, lectores u oyentes somos muy críticos. No creo que la gente deje de informarse a través de los medios de comunicación, existen canales alternativos, pero al final depositamos nuestra confianza en quien creemos que nos va a pasar una información veraz y correcta. En el momento en el que un medio de comunicación se columpie tres veces, le dejaré de seguir. Necesitamos gente joven que de un paso al frente.

“Los periódicos tipo cooperativas, en el que los propios profesionales participan en la dirección de esa empresa, han llegado para quedarse”

(P): No creo que motive mucho al joven periodista lo que hay, en realidad tampoco al profesional que ve en ser ‘freelance’ la única alternativa para ejercer…

Es difícil decir que es la única alternativa. Las experiencias en estas situaciones son numerosas y diversas, no creo que sea la única opción, será una más. En estos momentos en los que se redefine la profesión, el modelo de negocio, surgen distintas opciones y la duda es sobre cuál perdurará. Los periódicos tipo cooperativas, como el Diario.es, en el que los propios profesionales participan en la dirección de esa empresa, han llegado para quedarse.

Cuando llega la crisis, la inversión publicitaria cae drásticamente, entonces la publicidad ya no es suficiente para financiar un medio. Entonces los directivos en los medios tenían un sueldo indignante, el cuerpo de periodistas se iba reduciendo y con sueldos ridículos los iban echando de las propias redacciones, ese modelo es absolutamente insostenible. En estos momentos surgen las cooperativas para salvar la profesión.

(P): Hablemos de literatura, campo en el que te desenvuelves bien ¿Quiénes son tus referentes y cómo te ayudan a sobrevivir al mundo de hoy?

Mi pasión por la lectura se traduce en muchas horas menos leyendo de las que a mí me gustarían. Respecto a mis referentes, no son distintos a los que tiene la mayoría de la gente porque las obras que perduran o los autores que marcan una época son los mismos para cualquiera. En los últimos años he leído mucho relato, especialmente el norteamericano como los de Truman Capote o del realismo sucio con Raymond Carver, un referente para cualquiera. He leído también literatura española de gente joven como Ignacio Ferrando, Jon Bilbao, Manu Espada o Samanta Schweblin, entre otros. Y  ahora mismo estoy muy enganchado a una joven sevillana de adopción que se llama Sara Mesa.

Estos autores me muestran nuevos caminos, nuevas formas de crear, nuevos intereses o una literatura, junto a la del realismo sucio de los años 50, que habla de un mundo que ya no existe, con jóvenes creadores que hablan de un mundo que sí existe.

 

(P): ¿Es posible unir literatura y periodismo sin perder la esencia de ambos?

Tienen una base común: los dos cuentan historias. La escritura y el periodismo están unidos por un cordón umbilical que es contar a la gente un relato, una historia. Existen géneros periodísticos que unen los dos mundos, no hay límites claros que separen literatura y periodismo.

“Las tecnologías forman parte de nuestra vida y seguramente seguirán apareciendo híbridos que unan literatura, imagen y mundo audiovisual”

(P): Hablando de jóvenes, en los últimos años surge el fenómeno de los ‘booktubers’, personas que muestran su pasión por la lectura en su canal de YouTube ¿En qué medida puede o debe ayudar la tecnología a motivar o hacer que reviva la pasión lectora?

Lo de los ‘booktubers’ es algo muy interesante, quizás los adultos nos hemos pasado la vida forzando a que niños y jóvenes lean, pero es posible que, si la persona que te recomienda el libro es un igual, y no alguien mayor, genere más impacto. Las tecnologías forman parte de nuestra vida y seguramente seguirán apareciendo híbridos que unan literatura, imagen y mundo audiovisual.

 

 

(P): ¿Existen jóvenes bien formados en comunicación? En un mundo que, a veces, decepciona y frustra tanto ¿Nos preparan para ello?

La sociedad no prepara a sus jóvenes para afrontar la frustración, un mundo que existe a pesar que muchos no creen en él. El mundo periodístico y de la comunicación es un terreno frustrante a veces. Veo en las aulas que una mala nota o una mala práctica frustra a un alumno muy fácilmente, pero en la vida muchas veces nos frustraremos y tendremos que lidiar con ello.

(P): Sin hacer ‘spoiler’ Juan, un escritor jamás está parado, siempre tiene algo en mente ¿Qué tiene Juan F. Plaza?

Estoy en la fase final de una novela, llevo ochenta mil palabras y espero terminarla antes del verano. La historia trata el viaje en un tren, que además es real y se llama Transcantábrico, que hace varios viajes turísticos. En realidad, es un ‘crucero terrestre’ que va desde Santiago de Compostela hasta San Sebastián y viceversa, yo elegí Santiago de Compostela como destino porque no lo veo como punto de partida, es un lugar al que se llega, en el que se termina.

La novela tiene varios personajes que interaccionan entre ellos, hay un robo de por medio que sirve de excusa para ver la evolución de tres personajes con personalidades distintas. De alguna manera, estos personajes necesitan redimirse, yo creo que la redención y el viaje de peregrinación son conceptos que están muy relacionados.

 

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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