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Entrevista a Jose Maria Lasalle, execretario de Estado para la Sociedad de la Informacion y la Agenda Digital.

José María Lasalle: «Nos estamos acostumbrando a vivir con una libertad asistida por herramientas digitales»

José María Lassalle fue secretario de Estado de Cultura y de Agenda Digital con Mariano Rajoy. Doctor en Derecho, hoy está retirado de la política y de la militancia de partido. Recientemente ha participado en la Universidad Loyola en la I Conferencia Internacional ICT 2020′, que ha sido organizada en colaboración con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y que ha congregado a más de 200 participantes, provenientes de 25 países diferentes de los 5 continentes. Encargado de impartir la Conferencia Inaugural, en ella ha expuesto de manera magistral la complejidad y las amenazas de la realidad virtual que toma fuerza, destacando la importancia del papel de Europa para frenar la voluntad de poder de la técnica y de la necesidad de un nuevo humanismo basado en derechos digitales y de propiedad sobre los datos. Recientemente ha publica el libro: ‘Ciberleviatán’.

 

P: ¿Estamos viviendo un cambio de Era, de la analógica a la digital?

R: Bueno, yo creo que afrontamos un momento en la historia de la humanidad que es la transición de la era analógica a la era digital que requiere un nuevo marco de ciudadanía que fundamente unos derechos digitales que den seguridad jurídica a todo lo que está sucediendo. La transformación digital ha sido vista durante mucho tiempo como una experiencia utópica, una experiencia liberadora, que iba a permitir al ser humano sacar lo mejor de él. Sin embargo en los últimos años, se va poniendo de manifiesto que esa transformación digital, sin control democrático, sin regulación, sin una teoría de la justicia asociada a esa transformación digital se convierte en un escenario distópico, que saca lo peor de nosotros y que genera un marco que de alguna manera contribuye a crear una serie de condiciones que están muy alejadas de los patrones que admitiríamos como éticos a la hora de identificar lo que debe acompañar nuestra experiencia del humano.

 

P: ¿Estamos perdiendo libertades individuales de manera inadvertida y casi voluntariamente?

R: Estamos perdiendo libertad, no tanto porque se nos esté arrebatando de manera directa, sino porque nos estamos acostumbrando a vivir con una libertad asistida es decir, necesitamos de herramientas digitales para poder ser libres, pero además nuestra experiencia de la libertad es una experiencia que está atrapada dentro de una jaula de silicio, es decir, es una experiencia que hace que seamos más eficientemente nosotros. Los algoritmos están diseñando un patrón de comportamiento, que nos lleva en nuestras búsquedas a querer ser nosotros más eficientemente y eso destierra el error, la capacidad para equivocarnos, para comprender que la fragilidad, que es un elemento básico en el proceso educativo y formativo del ser humano, es imprescindible para poder conseguir lo que nosotros somos, que es seres humanos con capacidad crítica, con experiencia de la debilidad y que no somos superhombres y de alguna manera la revolución digital lo que está haciendo con sus nuevas aplicaciones, con sus nuevos desarrollos algorítmicos es querernos convertir en superhombres digitales.

 

P: ¿Estamos jugando a ser dioses cibernéticos?

R: Estamos jugando a ser dioses cibernéticos que además carecemos de una idea clara de cuál es el límite y cuál debe ser la ética que acompañe el proceso de transición digital en el que estamos instalados. El hombre está viviendo una revolución antológica que está afectando a su comportamiento, a su manera de ser, a cómo interpreta y vive su relación con los otros o con el mundo que le rodea y lo está haciendo sin una clara conciencia del límite, de la responsabilidad y de la capacidad de entender que el mundo sin ética, sin humanismo, puede convertirse en uno espacio distópico y un espacio para la opresión y la dominación de la mano de un tecnopoder que no va a contar con el ser humano nada más que para obtener de él rendimientos económicos y rendimientos vinculados al control social y a la dominación.

 

P: ¿Hay que desarmar mediante la ley a esas megacorporaciones digitales de su poder?

R: Creo que la regulación es fundamental para poder restablecer una cierta equidad en el proceso que estamos viviendo y la ley exige limitar las concentraciones oligopolísticas, regular éticamente los procesos de cambio en la nueva conformación de los modelos económicos que se están desarrollando, o en los algoritmos a través de los cuales se nos otorga o no hipoteca, o se nos concede una tarjeta de crédito y donde ha de identificarse no solamente valores utilitarios sino valores de equidad, valores de justicia, valores de género, etcétera. Por tanto la regulación es imprescindible pero hoy en día la regulación no es suficiente si no va acompañada también de autorregulación, es decir, el mundo empresarial debe cambiar también la concepción de su liderazgo, debe retomar el mundo de los valores, debe retomar el mundo de la ética, debe de entender que en su modelo de negocio es muy importante tener una estructura de equidad que haga que no solamente interprete al destinatario de sus servicios o de sus bienes como usuario o consumidor, sino sobre todo como persona. Hace falta diseñar modelos de empresa centrados en lo humano, como hace falta articular políticas públicas centradas en lo humano. 

 

P: ¿Y creé que esto lo podremos obtener a medio o corto plazo?

R: Pues es un empeño que hay que empezar ya, y por lo tanto debemos empezarlo pensando también en el corto plazo. Hay que afrontar un cambio de paradigmas y eso requiere un esfuerzo inmediato del conjunto de la sociedad. Pensando en un horizonte que debe ser muy distinto al que se dibuja en estos momentos y confiando sobretodo, optimistamente, en la capacidad que tiene el ser humano para poder cambiar las cosas para mejor.

 

P: ¿Qué papel debe jugar la universidad?

R: Pues la universidad es fundamental porque la universidad ha de ser uno de los espacios críticos que acompañen el proceso de transición digital. Espacios críticos que reivindiquen el valor mismo de la universidad que es un valor que vincula al hombre con el conocimiento y que piensa esa relación del hombre con el conocimiento, como una relación social y además una relación marcada por la justicia y la redistribución del valor que tiene la comunicación de ese conocimiento, para mejorarnos como personas y para construir una sociedad más justa. Está en el ideario universitario desde la Edad Media y ha venido acompañando la historia de la civilización universitaria por así decirlo, hasta nuestros días y espero que así sea en el futuro, por supuesto que sí.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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