José Manuel Martín, director de la Fundación ETEA-Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía.

José M. Martín: “Uno de los principales retos de nuestro país es contribuir a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”

José Manuel Martín, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales e Investigador especializado en Desarrollo Rural y Política y Economía Agraria,  cuenta una larga trayectoria docente, investigadora y de gestión universitaria. Ha participado en importantes proyectos de investigación y asesoría tanto nacionales como internacionales y ha realizado trabajos, entre otros,  para el Banco Mundial, el Ministerio de Industria y la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta. Desde 2015 es director de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación.

(P): La Fundación ETEA ha venido trabajando desde los años 80 en el campo del desarrollo y la cooperación, especialmente en integración regional, desarrollo rural y desarrollo local. La nueva etapa que se inicia al convertirse en el Instituto de Desarrollo de la Universidad abre la posibilidad de centrarse en otros aspectos del desarrollo menos trabajados en el pasado ¿Cuáles son esas áreas de interés prioritaria?

La nueva etapa que se abre y que convierte a la Fundación en el Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía supone un hito de una importancia trascendental.  Esto ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto y continuado del equipo de personas que han formado parte de la Fundación, de sus Directores anteriores y a la voluntad expresa del Patronato de la Universidad y de la Fundación ETEA que han dado un paso adelante para firmar el convenio que lo hace posible.

“Venimos trabajando desde hace más de un año con líneas de investigación distintas a las tradicionales. La decisión de la Universidad de impulsar la creación de la Comisión Especial de Desarrollo marcó un antes y un después”

Es evidente que las posibilidades que se abren son enormes. No obstante, ya venimos trabajando desde hace más de un año con líneas de investigación distintas a las tradicionales. La decisión de la Universidad de impulsar la creación de la Comisión Especial de Desarrollo marcó un antes y un después. Dicha comisión, coordinada por el profesor Francisco Amador, estableció el marco estratégico en el que la Universidad y la Fundación ETEA deberían moverse en el ámbito del desarrollo.  Hasta la fecha hemos trabajado con el Departamento de Psicología, en temas de prevención de la violencia en Nicaragua; con el Departamento de Ingeniería, apoyando la instalación de microcentrales hidráulicas en Honduras; con el Departamento de Comunicación, impulsando la alfabetización digital y formación en comunicación accesible en comunidades indígenas hondureñas y con el Departamento de Relaciones Internacionales, incidiendo en el ámbito del sistema de integración centroamericana y apoyando su proceso. Esperamos que en el futuro se vayan incorporando nuevas líneas de investigación.

(P): Asimismo, la Fundación ETEA está realizando una importante actividad investigadora ¿Qué papel juega la investigación en esta nueva etapa? 

Partiendo del know-how y la experiencia en cooperación y desarrollo que la fundación ha acumulado en Europa, América Latina, Sudeste Asiático y Magreb, queremos impulsar la investigación como medio para aprender de las intervenciones y potenciar sus efectos positivos.

Desde la puesta en marcha de la Universidad Loyola Andalucía y bajo el impulso de la Comisión Especial del Desarrollo, la Fundación ETEA tiene el firme propósito de contribuir a la articulación de la docencia y la investigación con la cooperación y el desarrollo en el gran proyecto universitario. En este sentido, la fundación, desde el binomio ‘problemas del desarrollo-investigación’, está impulsando la conexión de las líneas de investigación con los problemas que hay que resolver en aquellos países en los que trabajamos activamente desde hace muchos años.

“Nuestra máxima es el magis ignaciano, es decir, dar todo de nosotros mismos para ponerlo al servicio de los demás”

En definitiva, se trata de poner la investigación al servicio de los problemas del desarrollo, tratando de formular nuevos proyectos con una importante carga metodológica y con capacidad de generar producción científica. Por supuesto, continuaremos con la acción en el terreno y compartiremos el aprendizaje de nuestras intervenciones. Nuestra máxima es el magis ignaciano, es decir, dar todo de nosotros mismos para ponerlo al servicio de los demás.

(P): La colaboración con el PDI de la Universidad supone un aporte de valor muy importante, con un enriquecimiento mutuo de la labor que llevan a cabo tanto los investigadores como la Fundación…

Para nosotros, la progresiva incorporación de PDI a la dinámica de la Fundación, en términos de fortalezas y oportunidades, es fundamental por varios motivos. En primer lugar porque la incorporación paulatina de las distintas líneas de investigación dotará al Instituto de un potencial enorme, capaz de dar respuesta a los problemas del desarrollo de una manera multidisciplinar. En segundo lugar, porque se abre la posibilidad de que muchos profesores e investigadores de la Universidad tengan acceso a una experiencia vital en países empobrecidos y con múltiples dificultades; podríamos decir que es una invitación a ver el mundo con otras claves y todo en sintonía con la misión a la que estamos llamados como obra de la Compañía de Jesús. Finalmente, es un camino para que muchas personas del PDI puedan encontrar espacios de investigación alternativos y recursos necesarios a través de los proyectos ejecutados.

(P): ¿Cuáles son los proyectos más destacados que actualmente están en marcha?

Actualmente, estamos trabajando con proyectos en Centroamérica, especialmente en Honduras, Nicaragua y El Salvador, así como en Camboya, Marruecos y Georgia, concentrándose un número elevado de ellos en el Occidente de Honduras.

Aunque todos tienen un componente especial, podemos destacar algunas áreas clave:

Integración Centroamericana: la Fundación ETEA colabora intensamente con el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y el Fondo España-SICA, apoyando el fortalecimiento de la arquitectura institucional y la promoción de políticas públicas regionales (como la Política Regional de Salud o la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial).

Programa Honduras: tras más de una década de trabajo en el occidente hondureño, actualmente la fundación tiene en marcha varios proyectos en la región (con financiadores como EuropeAid, la AACID y la AECID) y un convenio (con las organizaciones CESAL y COPADE) centrados fundamentalmente en el fortalecimiento de las cadenas de valor, la seguridad alimentaria y la promoción laboral en los sectores de cacao y café.

Proyecto Ratanakiri-Camboya: financiado por Obra Social ‘laCaixa’ con 380.000 euros, la intervención se dirige al fortalecimiento de los productores agrícolas en una zona de frontera, de población mayoritariamente indígena y de graves conflictos sobre la propiedad de la tierra.

Asistencias técnicas y evaluaciones en Marruecos: servicios de consultoría para apoyar a entidades como el FAMSI o Medicus Mundi Andalucía.

(P): ¿A qué retos se enfrenta la cooperación al desarrollo en nuestro país? ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de las políticas españolas de cooperación al desarrollo?

El sector de la cooperación al desarrollo en España pasa por un momento complicado. La crisis económica que ha sufrido nuestro país ha repercutido negativamente y de manera muy notable en las políticas de cooperación impulsadas por los últimos Gobiernos; la financiación, a nivel nacional, se ha reducido drásticamente. Solo algunas comunidades autónomas, como es el caso de Andalucía, han mantenido en niveles aceptables el apoyo al sector de la cooperación internacional al desarrollo.

“España tiene un fuerte tejido organizacional que trabaja en pos del desarrollo y cuenta con numerosas experiencias propias que pueden inspirar planes más estratégicos y sistemático”

Por tanto, uno de los principales retos de nuestro país es tratar de contribuir a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible no solo desde las agencias tradicionales de cooperación, sino realizando un esfuerzo conjunto desde el Gobierno en la línea de coherencia de políticas para el desarrollo. Para ello resulta esencial, entre otras cuestiones, superar las rigideces administrativas y la formulación compartimentada de políticas, características de la Administración española.

Por otra parte, España tiene un fuerte tejido organizacional que trabaja en pos del desarrollo y cuenta con numerosas experiencias propias que pueden inspirar planes más estratégicos y sistemáticos. Así, el trabajo en red y el intercambio de conocimiento cobra importancia como recurso para el desarrollo sostenible. Esto será clave en la cooperación del futuro.

  • Portada

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>