El P. General, Adolfo Nicolás, pide a los miembros de la Compañía de Jesús creatividad para afrontar los nuevos retos

Los jesuitas van a elegir nuevo general

El 20 de mayo de 2014, el padre Adolfo Nicolás Pachón, general de la Compañía de Jesús, que tiene ahora 80 años, comunicaba que había llegado al convencimiento personal de que debía ir dando los pasos para presentar ante la Congregación General su renuncia al cargo.

El 8 de diciembre del mismo año, una vez cumplidos varios procesos de consulta, el mismo padre general convocaba la Congregación General 36. Las primeras reuniones preparatorias de esta congregación general se están ya celebrando en las diversas regiones del mundo. Las reuniones plenarias comenzarán en Roma en octubre de este año 2016.

La Compañía de Jesús tiene varias particularidades distintas de otras congregaciones y órdenes religiosas. Los únicos cargos designados por elección son el general (que en las constituciones se llama el «prepósito general») y cuatro consultores (su nombre técnico es «asistentes») que le son nombrados, además de otros que él nombrará, para que lo ayuden en el cargo.

San Ignacio dispuso en las Constituciones que el general fuese nombrado para toda su vida; entre otras razones, para evitar consumir tiempo y energías en reuniones mundiales que todavía hoy conllevan una compleja logística y en el siglo XVI obligaban a invertir un tiempo y un esfuerzo enorme en viajes.

San Ignacio decía que «así se fatigará y distraerá menos en ayuntamientos [reuniones] universales la Compañía, comúnmente ocupada en cosas de importancia en el divino servicio». Ahora la vida se prolonga mucho más. Se ha hecho más evidente que lo que San Ignacio pretendió que fuese para toda la vida debe entenderse más bien «para todo el tiempo en que dure la vitalidad».

Por eso, en 2006 renunció al cargo el anterior general P. Peter-Hans Kolvenbach y ahora quiere hacerlo el P. Adolfo Nicolás. Salvando las distancias, lo mismo hizo el papa Benedicto XVI cuando, como él mismo dijo, «avejentándose mi edad declinan mis fuerzas».

Congregación General 36

En la Compañía de Jesús, la Congregación General se convoca cuando hay que elegir un nuevo prepósito general o cuando es necesaria una reflexión compartida sobre «cosas muy difíciles tocantes a todo el cuerpo de la Compañía o el modo de proceder de ella, para más servicio de Dios nuestro Señor». Entre unos y otros motivos, las últimas congregaciones generales se han venido celebrando cada diez años aproximadamente.

En 1975, con el padre Pedro Arrupe como general, se formuló la misión de la Compañía como «el servicio de la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige». En 1983, se eligió general al padre Peter-Hans Kolvenbach. En 1995, se reafirmó la misión de la Compañía como servicio de la fe y promoción de la justicia en diálogo con la cultura y con otras religiones.

En 2008, se eligió general al español padre Adolfo Nicolás, cuya vida de jesuita se había desarrollado hasta entonces en el Extremo Oriente, sobre todo en Japón. Esta experiencia de la vida de la Iglesia en Oriente ha aportado una sensibilidad especial al padre Adolfo Nicolás, como antes al padre Arrupe, para orientar el servicio que podemos prestar los jesuitas.

Las Constituciones de la Compañía determinan el perfil de la persona que se debe elegir para nuevo general, si se acepta la renuncia del actual. Debe ser un jesuita unido con Dios, que dé ejemplo a todos, con amor, humildad, amabilidad; que no se deje llevar de sus pasiones y juzgue con rectitud; que muestre benignidad y  mansedumbre; de ánimo grande y fuerte para que no se venga abajo en las contradicciones ni se deje llevar por ruegos o amenazas; que tenga buen entendimiento y juicio teórico y práctico; que sea vigilante para actuar cuando sea necesario y esforzado para llevar las actuaciones hasta el final; que tenga salud y fuerzas para llevar el cargo,;que goce de buena fama y autoridad moral.

Pero san Ignacio sabía que al final hay que elegir a una persona y no a Superman. Por eso concluye finalmente que, si no se puede encontrar todo esto en una misma persona, «al menos no falte bondad mucha y amor a la Compañía y buen juicio acompañado de buenas letras».

Normas de la Compañía de Jesús para la elección del general

Las normas de la Compañía de Jesús señalan también el procedimiento para la elección. Nadie debe hacer campaña o propaganda en favor de sí mismo ni de otros, ni debe actuar de  ningún modo para impedir o dificultar la elección de otra persona. Ninguno debe dar información a quien no se la pida.

En los días previos a la elección, los congregados pueden pedir información sobre el historial de las personas que piensan que pueden ser aptas para el cargo de general e intercambian información entre ellos, no con los de fuera. Esto se hace en cuatro días de retiro, sin salir de la casa de la curia, con un frugal almuerzo. Se tienen momentos largos de oración para pedir que Dios ilumine.

El último día, después de celebrar la Eucaristía, se hace la elección. Cuando se ha alcanzado la mayoría absoluta de votos a favor de una persona, se presenta el nombramiento a la aprobación del papa antes de hacerlo público.

Tres llamadas impulsadas desde España

La Congregación General es también un momento para reflexionar sobre lo que la Compañía de Jesús puede y debe hacer hoy en la situación actual del mundo y de la Iglesia. Antes de esta Congregación el padre general ha pedido que, desde cada región de la Compañía, se propongan las tres llamadas más importantes que nos parece que el Señor dirige hoy a toda la Compañía de Jesús. Desde España, se han señalado las tres siguientes, con estos comentarios que las acompañan:

  1. Acudir a las fronteras y periferias practicando en ellas la tarea de reconciliación, de diálogo, de análisis y de curación de las víctimas de los conflictos e injusticias. En esas fronteras destaca el mundo de la migración, de los desplazados y de los refugiados, y emerge como novedad el mundo. El diálogo con las ciencias sigue en plena actualidad por sus implicaciones para la fe y para la ética. El acercamiento a estas fronteras exige un amplio trabajo en red y en colaboración con los laicos.
  2. Actualizar el servicio de la fe: Sentimos la llamada a actualizar el servicio de la fe frente a los procesos de secularismo, descristianización y pluralismo religioso de las sociedades occidentales.
  3. Profundizar nuestro ser jesuita: Nuestro mundo requiere verdaderos testigos, buscadores de Dios, capaces de hallarlo en su vida diaria.

De España participarán en la Congregación General el padre provincial Francisco José Ruiz Pérez y seis elegidos: Pablo José Alonso Vicente, Francisco Javier Álvarez de los Mozos, Cipriano Díaz Marcos, Juan José Etxeberría Sagastume, José Ignacio García Jiménez y Llorenç Puig Puig. Para cada uno de ellos se ha previsto un sustituto.

El padre Arrupe decía muchas veces que los jesuitas tenemos que «servir a la Iglesia y a la sociedad». Con la ayuda de Dios, la Congregación General 36 nos va a ayudar a prestar mejor este servicio.

Autor

Guillermo Rodríguez-Izquierdo SJ

Guillermo Rodríguez-Izquierdo es físico y jesuita. Trabaja en la Universidad Loyola Andalucía.

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