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Javier Lozano: “Los contenidos de ficción siempre son un doble espejo de la realidad: De los tiempos en que vivimos y de los modelos transformadores de esta misma realidad”

Javier Lozano es profesor de Narrativa y Estética Audiovisual en la Universidad Loyola y director académico de la escuela de postgrado en el área de Comunicación y Educación. Investigador centrado fundamentalmente en el estudio de las audiencias activas o fans, en cómo se relacionan estos con las series televisivas y cómo se diseñan y consumen las experiencias transmedia, Javier Lozano es uno de los autores de un nuevo libro publicado por la editorial Fragua denominado “Winter is Over” que analiza el fenómeno televisivo “Juego de Tronos”, y ofrece un análisis de la serie desde múltiples perspectivas con el fin de aclarar por qué los fans de la serie se sintieron decepcionados. En esta publicación participa también la profesora de la Universidad Loyola, Marta Pérez Escolar . Se trata de una continuación al anterior libro “Reyes, espadas, cuervos y dragones. Estudio del fenómeno televisivo Juego de Tronos”, ambos ofrecen una perspectiva académica de análisis de una de las series de fantasía más exitosas de la televisión mundial.

Pregunta: ¿Definirías de alguna forma al prototipo de fans de Juego de Tronos?

Respuesta: Podríamos resumir o conceptualizar las acciones del fandom de Juego de Tronos bajo dos ideas principales. De un lado, los fans de Juego de Tronos han enriquecido, extendido y (re)construido el universo narrativo de la serie, apropiándose de su mundo ficcional y creando un consumo experiencial que va más allá del propio visionado. De otro, los fans han propiciado la aparición de micro comunidades de aprendizaje, construyendo wikis, grabando podcasts, aportando datos y teorías, comentando y analizando.

Este consumo experiencial y saber enciclopédico, construido de forma colectiva, es uno de los grandes estandartes de la serie y, al mismo tiempo, el ejemplo perfecto de lo que implica el consumo de una ficción serial global en el siglo XXI.

Además, el fan es también un activista cultural, pues utiliza las herramientas que le ofrece el escenario digital para hacer crítica social y cultural de la serie, esto es, recurre a diferentes estrategias con el fin de canalizar su frustración en temas relacionados con el género, la raza, el desnido o la violencia sexual, entre otros. Esto hace que los fans estén directamente conectados con cuestiones feministas y de justicia social de Juego de Tronos.

P: ¿Qué razones principales darías a la decepción del seguidor de la serie ante el final?

R: Debido a la fuerte vinculación emocional que han desarrollado con la serie, los espectadores han sentido que su opinión sobre el final de la misma tenía tanta relevancia como la de los propios showrunners

En el capítulo “Juego de tronos, activismo cultural para tiempos digitales líquidos”, junto con Marta Pérez, examinamos el deseo de los fans y seguidores de la serie de transformar la serie. Este fenómeno es propio de las narrativas líquidas, esto es, los fans pueden influir, con sus críticas y reivindicaciones, en el transcurso de la trama o, incluso, pueden servir de presión para repensar en nuevos productos relacionados con las franquicias, en nuevos productos extra para versiones domésticas o, incluso, en futuros remakes o versiones de la serie que vayan corrigiendo determinados aspectos.

“El fan es también un activista cultural que recurre a diferentes estrategias con el fin de canalizar su frustración en temas relacionados con el género, la raza, el desnido o la violencia sexual”

P: ¿Qué consecuencias de dicha decepción crees que tendrá en la producción de este tipo de historias a partir de este momento?

R: El movimiento activista de los fans de la serie contra el final no es algo nuevo; por ejemplo, el estreno de El último Jedi, el octavo de los nueve episodios de la interminable saga Skywalker, provocó que los fans abrieran una cuenta en Twitter, Remake The Last Jedi, para solicitar donaciones con las que financiar una nueva versión de la película.  Por otra parte, varios mensajes de fans indignados han servido para que Jeff Fowler, director de la película de Sonic, decidiera cambiar la apariencia del personaje para hacerla más fiel a la del videojuego –aunque ello haya supuesto rehacer toda la película–. En otros casos, como ocurrió con Frozen, las campañas en Twitter, a través de hashtags #GiveElsaAGirlfriend, quedó más como una demanda de cara a la nueva película de Disney que un boicot o protesta.

Con todo, la petición de Change.org sobre el final de Juego de Tronos es el ejemplo perfecto para poner sobre la mesa diferentes aspectos interesantes sobre activismo cultural, como es el desencanto de algunos fans ante el final de una serie, la frustración de sus expectativas y el uso de plataformas legítimas para proponer una nueva versión de la historia.

En definitiva, el fan actúa como un agente social que utiliza su derecho de expresión y de participación para proponer una mejora y, para ello, emplea instrumentos lícitos para difundir sus mensajes. Esto, que suele entenderse muy bien en otros terrenos -como el político o el social-, parece que todavía causa recelo cuando el producto que se consume es la cultura –una serie, una película, música, libros, cómics, etc.– y es quizá este hecho el que hace evidenciar que todavía somos una sociedad que no ha aprendido a reconocer el poder que tiene para cambiar aquello que tradicionalmente parecía intocable.

P: ¿Cómo crees que reflejan las series del momento, y en concreto Juego de Tronos la sociedad en la que vivimos? ¿Qué aspectos destacarías? Has hablado de cuestiones de género en otras ocasiones, ¿Observarías algún cambio de perspectiva tras finalizar la serie?

R: Los contenidos de ficción siempre son un doble espejo de la realidad. De un lado, son un reflejo de los tiempos y realidades que vivimos y, de otro, siempre pueden convertirse en modelos transformadores de esta misma realidad. Por eso siempre es pertinente y necesario el análisis y deconstrucción de los textos ficcionales.

En el libro que publico como coordinador junto con mis colegas Irene Raya, de la Universidad de Sevilla, y Francisco Javier López, de la Aichi Prefectural University (Japón), integramos el análisis de género a través de un trabajo muy bueno de la investigadora Isabel Menéndez, de la Universidad de Burgos. Para Isabel, la serie no acaba de romper las desigualdades de género, sino que las acentúa en su temporada final. Esta autora expresa el desencanto que muchos espectadores sintieron al señalar que “si toda la ficción parecía caminar hacia el abandono de los estereotipos de género, ofreciendo parcelas de poder cada vez más importantes a las mujeres, el desenlace que la dupla de guionistas tenía reservado para la serie es decepcionante desde el punto de vista feminista”. Por su parte, Irene Raya y Cristina Pérez de Algaba también hablan de cómo el mensaje de empoderamiento femenino que acompañaba a la serie parece haber sido, finalmente, un mero reclamo o quizás un elemento narrativo que no ha sabido desarrollarse bien.

Víctor Hernández-Santaolalla y María del Mar Rubio-Hernández, por su lado, subrayan el escaso cambio que vive el sistema político de Poniente. En su lectura del desenlace de las contiendas por el poder y la presencia de los elementos religioso- fantásticos en la serie, estos autores señalan que Juego de tronos opta por un final conservador donde la monarquía continúa imperando y se mantiene un sistema patriarcal donde las mujeres no tienen apenas relevancia política.

«La barrera cada vez más estrecha entre ventana cinematográfica y ventana doméstica para exhibir, por ejemplo, nuevos estrenos cinematográficos, se verá aún más reducida.»

P: ¿Puede un hito televisivo como este modificar un género como es el fantástico a partir de ahora?

R: Juego de Tronos siempre será un punto y aparte en el relato de fantasía de ficción audiovisual. Y como todo producto de ficción relevante, todo lo que pueda venir después (The Witcher, El señor de los anillos…) estará influenciado de una forma u otra por esta serie modelo. Sin embargo, Irene Raya Bravo y Cristina Algaba en el capítulo “¿Sigue siendo Juego de tronos un relato de fantasía? Análisis narrativo de las ocho temporadas de la serie de HBO” examinan su desarrollo como relato de fantasía para puntualizar qué significa que la serie retorne, al final, a un mundo sin magia. De este modo, se analiza si la presencia de elementos fantásticos en el guion de las últimas temporadas es relevante o si sirve, simplemente, como mero efectismo y vacuidad dentro de las tramas con el fin de generar espectáculo sin ninguna intención de trascendencia simbólica.

P: ¿Cómo crees que la situación actual que vivimos está afectando al consumidor habitual de series? ¿Piensas que habrá un cambio de modelo en el visionado a partir de ahora?

R: Bueno, el principal cambio, al menos por el momento, viene del lado de la producción. Esta es la pieza principal del “dominó” que mantiene viva la industria de contenidos de ficción. El confinamiento y la paralización de las actividades ha tenido (y sigue teniendo) un fuerte impacto en los rodajes y las producciones que estaban en marcha. La siguiente pieza es la de las salas y los espectadores. Me temo que el cine va a tener una recuperación mucho más lenta que las plataformas. Esto va a potenciar y beneficiar el consumo de ficciones en casa, pero la producción, ritmo y “abundancia” no será la misma debido a toda la paralización de la industria. Otro de los movimientos que ha acelerado y que seguirá potenciando la actual situación de pandemia es el de las ventanas de exhibición. La barrera cada vez más estrecha entre ventana cinematográfica y ventana doméstica para exhibir, por ejemplo, nuevos estrenos cinematográficos, se verá aún más reducida. Ya estamos viendo estrenos en plataformas en lugar de en cines y cada vez veremos más festivales con una parte muy importante online.

El asunto de los festivales es también muy grave. Estos eventos culturales permitían un espacio de crítica, encuentro, diálogo y lugar de exhibición para diferentes producciones audiovisuales. De hecho, muchas producciones solo encontraban circulación gracias a estas primeras ventanas de exhibición. Gracias a estas primeras ventanas de exhibición. Afortunadamente, Málaga y San Sebastián ofrecen algo de perspectiva positiva al panorama.

P: Desde el punto de vista del experto analista que eres en Narrativa y Estética Audiovisual ¿Cómo crees que influye el conocimiento académico de este entorno cada vez más presente en el mundo de la comunicación en futuras profesiones y perfiles en el mundo de la comunicación?

La presente crisis ha creado un paréntesis en la evolución y carrera que estaban siguiendo los contenidos de ficción, su distribución, exhibición y la lucha por los espacios (doméstico versus cinematográfico). Por decirlo de alguna forma, parte del interés académico hasta ahora estaba en torno a las hibridaciones entre televisión y cine, a las barreras entre espectáculo cinematográfico (en sala) y espectáculo de cine en casa a través de las plataformas, a las mutaciones de las películas influidas por el éxito de la serialidad, etc… Ahora, el coronavirus, pone sobre la mesa un interesante nuevo debate: ¿cómo será la ficción post-coronavirus? Volviendo a este concepto de espejo que mencionábamos anteriormente: ¿cómo representará la ficción el mundo en el que vivimos? ¿cómo cambiarán los géneros? ¿de qué hablarán ahora los dramas? ¿cómo incorporarán en sus historias la nueva normalidad que vamos a vivir? ¿qué ocurrirá con la ciencia ficción? Y, en definitiva, ¿cómo la ficción podrá transformar, exorcizar o, de alguna forma, aliviar y ayudar a comprender la realidad que estamos viviendo?

Autor

María Victoria Mendoza

Periodista de temas científicos del Servicio de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marketing de la Universidad Loyola. mvmendoza@uloyola.es

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