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Javier Alés, director del Curso de Especialización en Mediación de Loyola Másteres.

Javier Alés: «Los mediadores viajamos al pasado de las personas que se encuentran mal y las llevamos a un futuro mejor»

Hablar de Mediación es hablar de Javier Alés Sioli. Fundador y director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales, director de la Escuela Sevillana de Mediación, presidente honorario de la Asociación Andaluza de Mediación AMEFA, colaborador de la la Escuela Internacional de Mediación, coordinador de proyectos de Mediación comunitaria y vecinal en el Ayuntamiento de Sevilla, autor de varios libros sobre Mediación y ponente en eventos de Mediación celebrados en medio mundo, este sevillano vive por y para la Mediación, un campo que le apasiona y con el que se divierte y aprende a diario. Profesor de Grado de la Universidad Loyola, en febrero dirigirá en Loyola Másteres el Curso de Especialización en Mediación.

(P): La Escuela Española de Mediación y Resolución de Conflictos le acaba de conceder la Medalla al Mérito Profesional por su «alta aportación en impulsar la mediación, la cultura de la paz, la resolución de conflictos y el diálogo”. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?

(R): La verdad que cualquier premio es muy bien recibido, sobre todo cuando ya vas llegando a cierta edad como me pasa a mí, porque supone un reconocimiento a una trayectoria que cuando la emprendes, nunca sabes dónde te llevará. Pero también creo que supone un compromiso más con esta apasionante profesión que es la Mediación, al denominarse ‘mérito profesional’ y que a buen seguro influirá en los alumnos que se acercan a aprender mediación, que serán los beneficiarios de esta ilusión del premio.

(P): ¿En qué momento decidió dedicar su vida a la mediación?

(R): Yo soy un profesor, abogado también, que encontró su camino cuando en la Exposición Universal de Sevilla en el año 1992, hizo de negociador entre las distintas naciones y pabellones que durante 6 meses convivieron en Sevilla, y que técnicamente era muy difícil que sus problemas y reclamaciones fueran a parar a los Juzgados y Tribunales de nuestra ciudad, en numerosas ocasiones casi por falta de competencia. Ahí fue donde realmente me enamoré de aquello que con el tiempo se llamaría ‘mediación’, porque pienso que había encontrado la horma de mi zapato. Vengo de una familia que no tenía tradición en el ámbito jurídico y de la abogacía, y me hice abogado porque me gusta ‘abogar’ y eso supone ‘ayudar’ a las personas. Y ya puedo decir con mucho orgullo, que mis tres hijas mayores no solo han estudiado Derecho, sino que también son mediadoras. Falta una cuarta, que todavía no sabemos qué camino cogerá.

(P): ¿Qué valores debe tener una persona que se dedique a la Mediación?

(R): Me encanta esta pregunta y hoy en día todavía es más necesaria contestarla en esta Pandemia que estamos viviendo. De la noche a la mañana nos encontramos que se había parado el mundo, así como suena. Que estábamos confinados y que desgraciadamente todavía muchos meses después, hay restricciones y comenzamos un periodo para resetear nuestras vidas. Eso hace que nos hayamos dado cuenta, de la importancia de las relaciones humanas y sobre todo de los ‘valores’, para poder practicar la ‘resiliencia’ y poder sacar algo positivo de todo esto. Por eso creo que los mediadores, además de lo que se les presume de ser objetivos, neutrales, pacientes, confidenciales, etc. Como viene en los manuales, debemos por encima de todo, ser creativos, mirar al futuro de esas personas que buscan nuestra ayuda, y como en aquella película famosa de los años 80 que se tituló ‘Regreso al futuro’, conseguir viajar al pasado de las personas que se encuentran mal y llevarlas a un futuro mejor y ese vehículo es la mediación y la gasolina para que funcione es la empatía y la asertividad que promovemos los mediadores.

(P): ¿Cual ha sido el caso que más le ha marcado, el que siempre recuerda?

(R): Pues la verdad es que puedo decir que son muchos, porque han confiado en mí, pero si tuviera que elegir uno, me viene a la memoria un reparto hereditario entre 5 hermanos, que estaban divididos en dos grupos en cuanto a sus posiciones. Y precisamente me acuerdo de él, porque como ocurre en muchas ocasiones a pesar de ser hermanos, cuando de tema económico se trata, solo querían hablar de lo que era legal, mientras que algunos de ellos pensaban que por lo ocurrido en la familia no era justo el reparto que se pensaba.
Por más que intenté que no solo se quedaran en lo que pedían, sino que mostraran su verdadero interés y lo que es más importante, sus necesidades, las sesiones se hacían eternas. Pero siempre recordaré, que a pesar de todo cuando terminamos el proceso, se abrazaron delante mía con lágrimas en los ojos, algo que no hacían porque no querían verse, desde hacía ya 10 años. Tengo que reconocer, que también lloré.

(P): ¿Cree que España apuesta por la Mediación, o que podría hacerse mucho más?

(R): Pienso que siempre se puede hacer mucho más, en esto y en muchas cosas. De hecho, el legislador realzó ya en 2019 y ahora recientemente en 2020, dos anteproyectos de ley, uno de ‘Impulso de la Mediación’ y otro de ‘medidas procesales’, pero como siempre me preocupa que quien legisla, no haya realizado nunca una mediación, incluso el grupo de asesores. La Mediación es una práctica artesanal, que necesita impulso, pero desde la base. Por eso creo y lo digo con orgullo, que la Universidad Loyola es pionera, porque no solo tiene asignaturas en los distintos Grados de mediación y gestión de conflictos, sino que en los postgrados apuesta por la especialización, incluso junto a los masters que ofrecemos.

(P): ¿Por qué animaría a alguien a formarse en Mediación?

(R): Yo creo que hay varias claves, pero la más importante es que atender un conflicto no es patrimonio de nadie (lo hacen, abogados, médicos, psicólogos, economistas, criminólogos…) pero si es responsabilidad de todos. Y también he de decir que me anima mucho a veces determinados alumnos que al terminar su formación, te dice que quizás no vayan a ejercer la Mediación en el futuro, pero que lo aprendido le sirve como ‘medicina natural’ en su día a día, en su familia, en sus relaciones, en su trabajo.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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