Nuestra deuda de gratitud con Jaime Loring

Por el 28 febrero 2016
Jaime Loring Medalla de Oro de Andalucía
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Esta es la primera entrega del encargo que recibo de Paco Bocero para abrir este espacio y al que agradezco la confianza.

Habría muchos temas de contenido técnico que comentar, pero la actualidad manda y, para los que nos dedicamos a la Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad Loyola Andalucía, esta semana pasada hemos recibido con alegría la concesión de la Medalla de Oro de Andalucía a Jaime Loring, S.J. Como es un espacio que leen mis colegas de Universidad, yo al menos leo el de otros colegas, a ellos va destinada especialmente esta entrada.

La actividad de Jaime se ha desplegado en varios ámbitos; para nosotros es especialmente relevante su dedicación a ETEA. Durante tres décadas y media, Jaime se ha volcado en ETEA y su carácter ha contribuido a forjar, junto con muchos otros (laicos y jesuitas), el carácter de la Institución. La Universidad Loyola Andalucía se construye sobre la experiencia de ETEA porque se aprecian y reconocen sus resultados.

En esta entrada me gustaría resaltar algunos apuntes adicionales a los que se han escrito y, por supuesto, incompletos y subjetivos, sobre la figura y el carácter de Jaime Loring, especialmente los referidos a su actividad como universitario que nos ayudan a dejar “blanco sobre negro” una opinión sobre lo que los referentes de ETEA han inspirado nuestra cultura institucional. Al fin y al cabo, el reconocimiento a Jaime personaliza el reconocimiento de unos valores que son compartidos por sus compañeros.

El estilo pedagógico de Jaime: una enseñanza

Como alumno de Jaime Loring, mis compañeros de promoción unánimemente reconocíamos el gran valor de sus apuntes de clase. Esos apuntes en unos años se convirtieron en manuales y uno en concreto, el de gestión financiera, en referente nacional, cabecera de colecciones de management. Años después comprendí esa dedicación de Jaime a los manuales; él tenía la tesis que un profesor de universidad debe pensar sobre lo que explica y debe dejar por escrito lo que sabe de la asignatura que imparte en un manual.

En un país que se caracteriza por ver un libro y salir corriendo (Julio Anguita dixit), Jaime nos exigía estudiar, al menos, dos manuales. En su pedagogía nos invitaba a ir a los principios y a las fuentes. Conceptualización y escepticismo intelectual dos características fundamentales para gobernarse en un mundo en el que estamos bombardeados de información. Este saber lo compartió desde la humildad intelectual; porque antes de editarlo lo dejó madurar como apuntes de clase. En esto de los manuales Jaime sí ha tenido escuela.

Profundidad, perseverancia y alcance de su pensamiento

Una segunda característica de Jaime es la profundidad de su análisis. Recuerdo que en un proyecto que él supervisaba mi trabajo, creamos una gran hoja de cálculo que nos permitía simular escenarios con múltiples variables. Él debió pensar que necesitaba conocer aquel juego de variables y ¿cómo lo hizo?, pues como corresponde a una mentalidad que busca la verdad y aplica un sano escepticismo profesional; replicó aquel complejo sistema por su cuenta, aflorando, cómo no, muchos puntos para la discusión.

Tras ese esfuerzo, las conversaciones trascendían de los números, sin perderlos de vista y hablábamos con fundamento de las decisiones que contenían. He de decir que este método de “si quieres aprenderlo, hazlo tú mismo” lo observé con gran generosidad, en otro ilustre jesuita; debe ser marca de la casa.

Una tercera característica de Jaime es que no lo he visto arrugarse ante las dificultades. Jaime contrastaba su pensamiento en la difícil arena académica. Acudía puntualmente a las citas de AECA y del Foro de Finanzas, entre otras, donde presentaba trabajos y debatía con otros colegas universitarios. Jaime Loring era un universitario respetado, reconocido y apreciado. Sin embargo, hay un par de anécdotas que voy a traer a colación que muestran con mayor profundidad su carácter.

La primera fue una lección que nos dio a sus colegas de disciplina. A mediados de los 90, los derivados dominaban los mercados financieros; la valoración de derivados es un mundo dominado por una matemática compleja. Recuerdo cómo Jaime, ya en una edad avanzada como profesor, peleaba intelectualmente este reto, y lo compartía con total humildad, porque no tenía todas las respuestas, en su curso de doctorado. El resultado tangible fue un excelente manual y una docencia de más de quince años sobre la materia en Centroamérica y Cuba.

La segunda anécdota sobre su perseverancia, esfuerzo y compromiso con el saber le llevan, en los últimos años, a acumular miles de artículos sobre la crisis financiera, que estudia, y con los cuales trata de formarse su opinión, bien fundada, pero que reconoce con humildad “que no entiende nada”. Esta actitud de permanente inconformismo intelectual, en él y en otros, es una de esas referencias que determinó el carácter muy universitario que siempre tuvo ETEA.

El perímetro de intereses intelectuales de Jaime fue en los últimos 30 años de carácter global; podemos decir que Jaime pasó de un ámbito local (la transición a la democracia, la cuestión agraria en Andalucía) a uno global (Centroamérica y Cuba). Desde hace más de una década quien habla con Jaime termina escuchando que es precisa la globalización del movimiento de personas.

La posición de Jaime ante las tensiones de los escenarios era previsible. Yo lo he visto posicionarse en una Córdoba gobernada por un partido de izquierdas y con un poder financiero que ejercía una gran influencia. Sus posiciones en una Centroamérica sometida a fuertes desigualdades sociales han sido nítidas y comprometidas. Jaime no es ambiguo y tiene lo que considero una virtud: su posición es predecible. Su visión de lo político es clarividente y su pensamiento rebosa “sensatez”, como define el periodista que hoy le entrevistaba en el Día de Córdoba para los asuntos locales o nacionales.

Jaime está en la base

Finalmente, no quiero dejar de hacer una referencia al Jaime de IEMAKAIE. Iemakaié es una asociación que tiene varias líneas de trabajo centrada en la atención a psicodeficientes, niños con trastornos y a asistir a personas afectadas por la prostitución y el sida. En una visita a la casa de psicodeficientes con Jaime descubrí a una persona que se movía como un ángel entre los “renglones torcidos de Dios”, desplegando cariño, sensibilidad y alegrando por unos instantes la vida de aquellas personas.

Con constancia lleva más de seis años al servicio de esta asociación, haciendo lo que mejor sabe hacer: liderándola y bajando a la tarea del día a día, porque si quieres aprenderlo, debes hacerlo. Y si le preguntas por Iemakaié te invita a colaborar con él.

Parafraseando a un viejo amigo: Jaime está en la base y se siente en la base cuando afirma a los periodistas que él es uno más: es su lugar hermenéutico. Jaime Loring no es persona de élites, ya nos los decía en aquellas añoradas Jornadas del Puerto de Santa María, cuando ETEA tenía más de 3.500 alumnos, y él defendía ante los que proponíamos numerus clausus que ETEA no era elitista, ni económica ni intelectualmente y gráficamente apostillaba dos frases: “nadie debe dejar de estudiar en ETEA por motivos económicos” y “quien el sistema educativo diga que puede estudiar en la Universidad puede empezar a estudiar con nosotros”.

Horacio Molina

Horacio Molina

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Córdoba y Licenciado en Derecho por la UNED. Profesor con más de 20 años de experiencia en Grado, Postgrado a directivos y Doctorado. Conferenciante sobre materias de actualidad contable. Miembro de la Junta directiva de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas y Director de su revista de información periódica la Actualidad Contable. Desarrolla con frecuencia proyectos de consultoría estratégica, análisis de planes de viabilidad y dictámenes contables. Actualmente es Director del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad Loyola Andalucía. Sus líneas de investigación son la regulación contable y la auditoría, así como los sistemas de garantía a nivel mundial. Es autor de numerosos artículos, científicos y de divulgación, y libros.

5 Comentarios

  1. José J. Romero

    José J. Romero

    28 febrero, 2016 at 18:34

    Gracias Horacio
    Comparto tus valoraciones y tu afecto a Jaime.
    Acabo de regresar del acto en que le han entregado de la medalla de Andalucía. Ha sido emocionante.

    • EDUARDO J. VILLASECA MOLINA

      29 febrero, 2016 at 18:21

      Suscribo este articulo desde la primera a la ultima palabra. Hecho desde la emocion y desde la razon. Los que nos hemos formado, intelectualmente y en valores en ETEA, todo lo referente a ETEA y sus profesores refentes, nos llega y nos afecta. La medalla a Jaime es el reconocimiento a su gran aportacion intelecual, valores aportados y su valentia para crear, con mayusculas, intrumentos y caminos para todo el mundo. Gentes con recursos o sin ellos.
      Y, amigo y admirado Horacio, me irrita que haya alumnos de la Universidad Loyola, que no conozcan a Jaime Loring, ni a Adolfo Rodero, ni Vicente Theotonio, ni….:Me duele y me irrita. y los hay,…..
      Adminado profesor Horacio, te reitero mi felicitacion por tu articulo, sincero y justo.
      Un abrazo.
      Eduardo J. Villaseca.

  2. Pablo Pombo

    2 marzo, 2016 at 13:02

    Este encargo que viene tan oportuno de la mano de mi estimado amigo Paco Bocero ha encontrado la pluma y la inspiración brillante del profesor Horacio Molina en su primera entrega. Articulo que esta escrito desde el sentimiento de un gran afecto y reconocimiento a la figura de Jaime Loring que compartimos los miles de alumnos que nos formamos en la institución a lo largo de estos más de 50 años.
    Con la perspectiva de los años cuando volvemos a nuestros años universitarios solo recordamos tres, cuatro … máximo cinco frases de todos los profesores que nos formaron. De Jaime hay varias en la memoria colectiva que solemos comentar, entre otras, “Los números son planos y las ideas profundas …” lo que da una idea de su huella docente …
    Por ello tenemos que agradecer a Jaime y sus sucesores lo que han contribuido desde ETEA a la cultura de la hoy Universidad Loyola Andalucía y reflexionemos colectivamente sobre la idea que señala mi amigo Eduardo Villaseca que las instituciones que no respetan con fidelidad su historia no saben construir adecuadamente sus fortalezas y propician sus debilidades.

    Felicitaciones a Jaime en lo personal e institucional y a ti Horacio por haberlo expresado magistralmente.

    Un abrazo Pablo Pombo

  3. Octavio Luque Ruiz

    3 marzo, 2016 at 12:33

    Muchas gracias, Horacio, por tu buen artículo. Comparto plenamente el análisis que haces de la figura de Jaime Loring y de lo que representa, para Córdoba sobre todo.
    Los que me conocen bien, saben de mi agnosticismo cuasi secular, pero siempre he presumido de haber aprehendido una serie de valores aportados por un elenco de profesores ejemplares(la mayor parte, jesuitas y amigos)de la extinta ETEA: germen de la actual Universidad Loyola Andalucía, para la que auspicio un exitoso futuro.
    Enhorabuena, por tanto, por tu justo artículo.
    Un abrazo,
    Octavio Luque

  4. Teresa Velasco

    4 marzo, 2016 at 14:42

    Gracias, Horacio, por poner sobre el papel el sentimiento y la gratitud de todos los que partipamos en alguno de los magníficos proyectos que ha puesto en marcha Jaime Loring. Es una persona de las que marcan su época.

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