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Las intervenciones psicológicas breves basadas en mindfulness mejoran la salud mental

La investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola, Davinia M. Resurrección, junto con un equipo de la Universidad de Málaga ha realizado una revisión sistemática de intervenciones psicológicas breves basadas en mindfulness que se han aplicado en los últimos diez años. Los investigadores han analizado casi 5.000 publicaciones y han llegado a la conclusión de que la aplicación de esta técnica disminuye considerablemente la ansiedad y la angustia y mejora el afecto positivo.

Según indica la investigadora del estudio, la doctora Davinia Resurrección, “en los últimos años han aumentado las intervenciones breves basadas en la aplicación de mindfulness como una forma novedosa de intervención. Sin embargo, hasta el momento no había informes de su asociación con la mejora de la salud psicológica”. Es por ello que el objetivo principal del trabajo ha sido examinar sistemáticamente las pruebas de los ensayos controlados aleatorios que se han llevado a cabo en un contexto experimental sobre la relación entre las intervenciones breves de mindfulness y los resultados psicológicos.

El estudio titulado “Brief Mindfulness-Based Interventions in a Laboratory Context: a Systematic Review of Randomized Controlled Trials”, publicado en la revista Mindfulness ha analizado esta técnica en contextos controlados, no en un colegio o en un contexto de ocio y relajación, o mezclado para intervenir junto con otras técnicas de terapia psicológica, sino que ha analizado la aplicación de esta técnica de manera aislada y así se ha evaluado su eficacia, analizando a los pacientes antes y después de aplicar la técnica completa.

Llegar a un consenso sobre este tipo de intervenciones

Para ello los investigadores han realizado búsquedas de publicaciones relevantes en MEDLINE, Scopus, Open Gray, Psycinfo, Web of Science, Proquest y la Base de Datos Cochrane desde el inicio de este tipo de intervenciones hasta marzo de 2019. Se han revisado un total de 4.799 estudios, 19 de los cuales se incluyeron finalmente, y de esos 19, únicamente tres estaban realizados en una población clínica. Todos los estudios incluidos eran del último decenio. Se incluyeron un total de 19 variables psicológicas, entre las que destacaron la ansiedad, el afecto positivo o la angustia. Los estudios difieren en el tipo de intervención, la duración de la misma y el tipo de variable estudiada.

Las conclusiones del estudio apuntan a que es necesario examinar con mayor rigor en su aplicación las intervenciones breves de mindfulness. A fin de llegar a conclusiones pertinentes sobre su aplicación, se debe llegar a un consenso sobre el tipo de intervención, el entorno, el momento y la población destinataria.

El mindfulness usa la meditación para su práctica. Su traducción al castellano se ha realizado habitualmente como “atención plena”, ya que está basado en controlar conscientemente nuestra atención. El ser humano está constantemente prestando atención a diversos acontecimientos al mismo tiempo, incluso se dedican pensamientos al pasado y al futuro, disminuyendo la atención al presente. Se trata de la idea de no juzgar la felicidad o la infelicidad, sino únicamente centrarnos en los pensamientos presentes de la forma más objetiva posible.

Atención plena a un momento concreto

En la actualidad vivimos en una sociedad interconectada y rápida donde los acontecimientos se suceden de manera frenética y a veces dificultan nuestra concentración. Igualmente, en la actualidad corremos el riesgo de tener cierta obligación a un espíritu positivo constante donde el miedo o la tristeza no tienen su reconocido derecho a coexistir con el resto de pensamientos. Por ello, el mindfulness cobra cada vez más popularidad con el fin de prestar una real atención a lo que se está haciendo en un momento concreto y con ello dejar de juzgar o centrarnos en pensamientos accesorios que no tienen lugar objetivo en el presente.

Los investigadores de la Universidad Loyola continuarán en futuros estudios analizando el papel del mindfulness para trabajar en diferentes ámbitos de la salud mental. Incluso están analizando la posibilidad de aplicarlo a enfermedades crónicas, según indica la investigadora de la Universidad Loyola: “Podrían verse avances en ciertas enfermedades trabajando el no juzgar el diagnóstico o los tratamientos y tratando las emociones de los pacientes a través de esta técnica”.

Referencia:

Óliver Jiménez, Natalia S. Ramos, Álvaro González-Moraleda, Davinia M. Resurrección. “Brief Mindfulness-Based Interventions in a Laboratory Context: a Systematic Review of Randomized Controlled Trials”. Mindfulness. 11, pages849–861(2020)

Autor

María Victoria Mendoza

Periodista de temas científicos del Servicio de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marketing de la Universidad Loyola. mvmendoza@uloyola.es

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