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Innovación: no somos Moisés, ni falta que hace

Es muy habitual en nuestra sociedad que ciertos términos e ideas se pongan de moda. No sólo es algo que se da en nuestro país, los americanos tienen un término para referirse a una palabra que suena muy importante y que se usa para impresionar, le llaman “buzzword”. Pues ahora está muy de moda hablar de innovación. Nosotros no tenemos un vocablo para referirnos a las palabras que acaban convertidas en términos manidos, pero sin duda ahora todo el mundo habla de innovación.

Blog Jesús

Con esto no quiero decir que la innovación no sea importante, muy al contrario. El entorno de los negocios está cambiando y lo hace a un ritmo cada vez más acelerado, por lo que ya no es suficiente conformarse con proporcionar mejoras en la calidad de los productos para mantener la competitividad. Los clientes no aceptan la mediocridad porque saben que pueden ir a otro lado a buscar lo que desean. Los gráficos de la foto que incluyo, dibujados por Jay Cross, son demoledores. Muestran el cambio en la esperanza de vida de las empresas comparada con la de los hombres en USA, aunque la conclusión es extrapolable a España. En este ambiente la innovación se torna en fundamental.

Pero para acercarse a la innovación conviene en primer lugar desmitificar algunos conceptos que se tienen sobre ella. El primero mito explica el título del post, el mito de Moisés, que lo acuñó la profesora de la Universidad de Virginia Jeanne Liedtka y que viene a decir que la habilidad para innovar pertenece a una clase especial de hombres sagrados y que la innovación es el milagro que ocurre cuando una persona especial alza las manos y se separan las aguas del Mar Rojo o aparece un iPod. Nada más lejos de la realidad, para innovar no hace falta ser un inventor ni estar dotado de una mente privilegiada. Es cierto que la creatividad juega un papel muy significativo, pero creo que es mucho más importante enfocar la innovación como un proceso que se puede aprender y entrenar.

No, no hace falta ser como Edison, Tesla o Manuel Jalón, que inventó la fregona. Es sobre todo un estado mental, una actitud que te permite conectar los puntos, puntos que pueden ser problemas, situaciones, fotos, ideas, gente, conversaciones, experiencias, vídeos, recuerdos… elementos que parecen independientes pero que conectados pueden dar lugar a una innovación. Para ello hay que detectar los puntos y, sobre todo, explorarlos, cuestionarlos y conectarlos. Y con esto explico el título del blog. Seguiremos conectando puntos y derribando mitos.

 

Autor

Jesus Duarte

Pantalla de fosforo verde, discos de 5 1/4 y Turbo Pascal, así fueron los comienzos de Jesús Duarte en el mundo tecnológico. Desde entonces hasta ahora ha sido testigo del gran cambio que las TIC han traído a la sociedad. Docente en la materia y con experiencia en gestión, vuelca ahora su experiencia en el mundo de la innovación con la mente totalmente abierta. Escribe de tecnología en http://www.bitsandhits.info y en Twitter es @bitsandhits

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