Innovación desde la Administración Pública

No todo está  perdido. Existen ámbitos y sectores económicos donde todavía existe vocación de no quedarse quieto frente al pesimismo. La receta la llaman Innovación. Para los que siguen esta receta,  la crisis económica puede ser vista como oportunidad. Oportunidad de hacer las cosas de otra forma.

Una empresa andaluza ha creado un sistema de comunicación mediante el cual se utiliza el teléfono móvil para que los pacientes puedan recibir tratamientos médicos. Esta noticia se une a otras menos recientes donde comprobamos cómo hay empresas que lideran proyectos empresariales basados en la investigación, para aplicarlos a la vida diaria del ciudadano.

Servicios más innovadores

A pesar de la actual situación económica, el ciudadano demanda nuevos servicios públicos, una mayor calidad de los existentes y un aprovechamiento óptimo y visible de los recursos tecnológicos de los que se dispone. Ante esa exigencia, la Administración Pública no puede quedarse quieta ni quedar ajena a esta demanda. Al contrario, debe enfrentarse a nuevas perspectivas y objetivos que requieren una respuesta firme y decidida para evolucionar: la innovación (I+D+i) aplicable al ciudadano en el ámbito social y sanitario.

En ese escenario,  la Administración Pública debe recoger las ideas del sector privado y ayudarle a desarrollarlas para que lleguen al ciudadano. Hasta ahora,  esta fórmula de desarrollo empresarial se ha realizado desde la vertiente de la financiación, mediante el modelo clásico de la subvención.

Sin embargo ese modelo no ha sido exitoso, se necesita un plus, algo más. De la subvención hay que pasar al patrocinio, esto es, a un modelo de colaboración basado en el liderazgo de la Administración Pública, en su capacidad de acompañar en primera línea al sector privado para mantener un nuevo estado del bienestar social.

Compra Púbica de Tecnología Innovadora

Ello puede realizarse a través de la denominada ‘Compra Pública de Tecnología Innovadora (CPTi)’ que se configura como una fórmula de relación de la Administración Pública con el sector privado que posibilita desarrollar nuevas aplicaciones o soluciones innovadoras, fomentar la competitividad empresarial e impulsar programas públicos de promoción o apoyo, adquiriendo tecnología o ideas novedosas del sector privado.

La CPTi es un instrumento de política industrial muy utilizado en EEUU y en otros países potencialmente líderes en I+D+i.  Desde este punto de vista, la CPTi puede llegar a ser en una de las herramientas primordiales para el desarrollo del  I+D+i empresarial, principal objetivo de la Estrategia Estatal de Innovación del Sector Público español. Así lo establece el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de innovación para 2013-2016.

Las áreas o sectores con probables oportunidades para la CPTi en España son, a mi juicio, las siguientes:

– En primer lugar, la Administración Electrónica, la modernización tecnológica de procesos administrativos complejos (por ejemplo en materia de justicia), y las nuevas aplicaciones relacionadas con DNI electrónico para la realización de trámites ágiles via internet.  Por supuesto, la contratación.

– Asimismo, en materia de Sanidad, se encuentra la mejora potencial de la medicina local con video-consulta a especialistas ubicados en hospitales remotos, pruebas diagnósticas a distancia.

– En el campo de la Educación, entre las oportunidades de especial interés se encuentra la educación a distancia (e-learning), con las correspondientes ayudas para tutorías a distancia, clases interactivas, distribución de material, realización de pruebas, etcétera.

– Del mismo modo, en la esfera de la Cultura, las oportunidades de mayor importancia se centran en la creación de portales web innovadores para fomentar el turismo y  portales web para la difusión de diversos aspectos propios de cada comunidad autónoma.

– Finalmente,  en el ámbito de los transportes, las oportunidades a tener en cuenta se encuentran relacionadas con el control de vehículos y la seguridad global a todos los niveles. De igual forma, en materia de infraestructuras hidráulicas o mecanismos de gestión técnica de las mismas.

Nuestra  Administración Pública no ha entrado aún de lleno en este tipo de relaciones a pesar de contar con un sector privado que posee experiencia contrastada en los sectores mencionados. El sector público no ha dado el paso aún, quizá por motivos de desconocimiento o por la tendencia a buscar la subvención, en lugar del patrocinio.

Sin embargo, la comparación con otros países y el creciente interés que despierta este tipo de figuras en la nueva Directiva 2014/24 sobre contratación pública (que se refiere a instrumentos de asociacionismo en innovación) permite afirmar que la necesidad existe y que se dispone de los instrumentos adecuados para satisfacerla.

En este sentido, afirma la esa directiva que “los poderes públicos deben hacer la mejor utilización estratégica posible de la contratación pública para fomentar la innovación”. En el escenario económico actual, ello resultará vital para el impulso de la economía y del sector empresarial en general. Y fomentará el mundo de la ideas. Que así sea.

Autor

Francisco J. Fernandez

Doctor en Derecho y abogado en ejercicio, Francisco J. Fernández es profesor de Derecho de la Universidad Loyola Andalucía y de la Universidad de Sevilla. Imparte también clases en diversas escuelas de negocio sobre contratación y estrategia empresarial, además de tener dilatada experiencia en puestos directivos en empresas y en la Administración Pública.

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