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Inés Barquín, estudiante de la Universidad Loyola que ha quedado finalista en el programa ‘Generación Docentes’ de la Fundación Princesa de Girona.

Inés Barquín: «Ser finalista en el programa Generación Docentes me anima a seguir formándome hasta llegar a ser un docente transformador»

Inés Barquín es estudiante del Grado Doble en Educación Primaria Bilingüe + Educación Infantil Bilingüe. Ha conseguido ser finalista en el programa ‘Generación Docentes’ de la Fundación Princesa de Girona, algo que para ella ha sido «un gran empujón personal y académicamente». Este programa selecciona a 30 jóvenes para realizar prácticas en una escuela rural. Ella lo tiene claro: «si queremos enseñar, quienes primero tenemos que estar aprendiendo constantemente somos los maestros».

Pregunta: Has quedado finalista en el programa ‘Generación Docentes’ de la Fundación Princesa de Girona ¿Qué significa esto para ti?

Respuesta: Todos los años el programa ‘Generación docentes’ selecciona a 30 jóvenes para que realicen sus prácticas en una escuela rural. Lo hacen con el objetivo formar a futuros docentes para que sean innovadores y sepan dar solución a los retos que la sociedad nos plantea.

Haber sido seleccionada para formar parte de estos 30 jóvenes ha sido un gran empujón tanto personal como académicamente. Me anima a seguir formándome para llegar a ser un docente transformador capaz de aportar mi granito de arena. Además, me llena de orgullo pensar que tanto la Universidad Loyola como la Fundación Princesa de Girona, apuestan por mi talento y mi vocación en la educación.

«Me llena de orgullo pensar que tanto la Universidad Loyola como la Fundación Princesa de Girona, apuestan por mi talento y mi vocación en la educación»

(P): La finalidad de este programa es convertiros en docentes transformadores con capacidad para innovar y generar soluciones a los grandes retos que plantea la Educación ¿Cuáles crees que son esos grandes retos en tu opinión?

(R): En mi opinión, uno de los mayores retos que se nos plantea es que hay docentes que tratan de enseñar a los alumnos del siglo XXI de la misma manera en la que lo hubiesen hecho hace veinte años. Caemos en la trampa de exigir que nuestros alumnos se adapten a los profesores y no al revés. De hecho, Cesar Bona, que es uno de mis líderes educativos, hace hincapié en que no podemos olvidar jamás que, si queremos enseñar, quienes primero tenemos que estar aprendiendo constantemente somos los maestros.

Otro de los grandes retos que creo que tiene la educación hoy en día es que tiene muy poco apoyo por parte de la Administración. La figura del docente está menospreciada y muchas veces no suele aparecer en los medios de comunicación de manera, digamos, positiva. Esto hace que se considere a la docencia como un camino con pocas salidas. Sin embargo, el reto que se nos plantea es la necesidad de que cada docente conozca cada día mejor su profesión y podamos devolver a la educación el lugar que se merece.

«Si queremos enseñar, quienes primero tenemos que estar aprendiendo constantemente somos los maestros»

En resumen, un docente nunca conseguirá transmitir a sus alumnos que aprender es un privilegio, si primero ellos no lo consideran así. Por lo que la actitud del mismo es esencial y uno de los grandes objetivos por lo que debemos luchar.

(P): Y centrándonos directamente en los propios docentes ¿Qué características crees que no le deben faltar a un profesor del siglo XXI?

(R): Uno de los grandes retos que presenta la educación actual es que muchas veces no se adapta a la mentalidad del menor y a la sociedad que le rodea. Estoy complemente segura de que las características que nunca deben de faltar en un profesor son la curiosidad, el compromiso, la flexibilidad y las ganas de aprender. Si uno tiene la mente abierta, verá la necesidad de ir cambiando su estilo de enseñanza a medida que la sociedad se lo vaya pidiendo.

Es importante ofrecer una enseñanza innovadora y actualizada para responder a las inquietudes que cada alumno pueda tener. También es muy importante que todo maestro tenga muchas ganas de transformar la educación, así como entusiasmo a la hora de enseñar para poder hacer de las escuelas un lugar donde a los niños les apetezca ir. Es importante que la actitud del docente esté llena de pasión e ilusión para contagiar de esto a sus alumnos.

«Las características que nunca deben de faltar en un profesor son la curiosidad, el compromiso, la flexibilidad y las ganas de aprender»

Por otro lado, veo imprescindible que todo docente sea consciente de que la educación ha de basarse en el factor humano porque somos ejemplo para los menores. María Montessori, líder educativo con la que coincido en muchos de sus pensamientos, destaca que un buen docente ha de tener tanto conocimiento como un científico, y tanta paciencia como un santo. Esto es la clave para mejorar la educación, ya que sería de mayor calidad si estuviese enfocada también en enseñar valores como el respeto, la empatía o la sensibilidad. Es decir, si la educación procurase ayudar a cada alumno a alcanzar la mejor versión de ellos mismos. 

«Es muy importante que todo maestro tenga muchas ganas de transformar la educación»

(P): ¿Qué destacarías de la adaptación de la actividad de la Universidad a la situación ocasionada por el confinamiento?

(R): El año pasado cambié un poco mi plan de estudio para finalizar este curso y dejar para quinto solo infantil. Por ello, durante el confinamiento, tenía que hacer un par de asignaturas y mi TFG. Siempre asusta este último trabajo, por lo que, cuando comunicaron que sería virtual, me surgieron muchísimas inquietudes y miedos. Desde el primer día me he sentido acompañada y apoyada por los profesores y por mi tutor de TFG.

Estoy muy agradecida al tutor por cómo me ha sabido guiar a pesar de que, al no tener las tutorías de manera presencial, podía ser un poco más difícil nuestra comunicación. No niego que muchas veces nos ha costado entendernos, pero, cada vez que esto ocurría él estaba dispuesto a tener una llamada conmigo sin importar la duración de la misma. Esta dedicación constante era para mí un gran apoyo, pues me transmitía mucha cercanía y confianza a la hora de consultarle cualquier duda o de dar cualquier paso importante como fue el de defender mi trabajo de manera virtual.

«Desde el primer día me he sentido acompañada y apoyada por los profesores y por mi tutor de TFG»

Al ser mi último curso del grado de primaria, tenía también como objetivo acercarme al servicio de Carreras Profesionales para que me guiasen a la hora de completar mi CV y de buscar un centro educativo donde poder trabajar mientras finalizaba el Grado de Infantil. Por el confinamiento pensé que iba a ser imposible debido a que no conocía personalmente a nadie que trabajase en Carreras Profesionales.

Bastó con mandarles un pequeño email para que ellos mismos me orientasen y me pusiesen en contacto con la persona que me dirigiría en esta recta final. Estoy muy agradecida también por todo lo que me ha ayudado a través de las largas conversaciones telefónicas que hemos tenido. He conseguido completar mi CV con tanto éxito que en apenas un mes me incorporo a un centro educativo para ser tutora en el segundo ciclo de primaria. Por tanto, veo que ambos objetivos los he cumplido con creces gracias a la ayuda de toda la Universidad Loyola.

«Gracias al Servicio de Carreras Profesionales en apenas un mes me incorporo a un centro educativo para ser tutora en el segundo ciclo de primaria»

(P): ¿Qué es lo que más valoras de tu formación en la Universidad, tanto en lo académico como en lo personal?

(R): Después de cuatro años formando parte de la Universidad Loyola, miro hacia atrás y me doy cuenta de lo mucho que me ha enseñado y ayudado a crecer tanto personal como profesionalmente.

Por un lado, en cuanto a lo personal, puedo decir que la Universidad Loyola ha sido mi segunda casa a lo largo de toda esta trayectoria. Los largos descansos entre clase y clase, los desayunos en la cafetería, los Blue-Day u otras fiestas organizadas por la universidad, mi intercambio académico en Estados Unidos, las prácticas curriculares anuales, la cercanía en todas y cada una de las clases… han conseguido que salga de mi zona de confort y me han impulsado a madurar, profundizando así en valores como la responsabilidad, la independencia o la tolerancia.

En resumen, estoy muy agradecida por haberme brindado oportunidades maravillosas para conocerme mejor a mí misma y para conocer a personas muy especiales que consiguen todos los días que sea un poquito mejor. Los profesores y los propios jesuitas de la Universidad también han aportado su granito de arena en esto, pues me han ayudado en todo momento a crecer tanto personal como espiritualmente.

«Después de cuatro años formando parte de la Universidad Loyola, miro hacia atrás y me doy cuenta de lo mucho que me ha enseñado y ayudado a crecer tanto personal como profesionalmente»

Por otro lado, en cuanto a lo académico, me atrevo a decir que la Universidad Loyola ofrece una atención de calidad a cada alumno y que se vuelcan por cada uno de ellos. Desde mi punto de vista, esta Universidad cuenta con profesionales enamorados cada uno de su campo y que profundizan en la vocación de cada alumno gracias a la pasión con la que trabajan.

Por lo que forman a ciudadanos del mundo expertos cada uno en su campo y con verdadero amor por lo que hacen. En mi caso, no solo he experimentado esto en cada una de las clases que he tenido a lo largo de estos años, sino en las distintas experiencias que he tenido tanto en las prácticas curriculares que la Universidad nos ayudaba a conseguir, como en la oportunidad que tuve de estudiar un cuatrimestre en una universidad de Estados Unidos.

«Mi paso por esta Universidad ha sido un regalo y una experiencia inolvidable de la que solo puedo sacar cosas buenas»

Si miro hacia atrás, puedo asegurar que estudiar en la Universidad Loyola ha sido una decisión acertada y que volvería a empezar una y mil veces más. Mi paso por esta Universidad ha sido un regalo y una experiencia inolvidable de la que solo puedo sacar cosas buenas.

Autor

Jaime Pastor

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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