El índice h: razones para ponerlo en cuarentena

El índice h, ya sea el obtenido en la Web of Science, Scopus o Google Scholar, ha devenido en los últimos años en el resumen de la actividad investigadora de un académico. Ya no se es “fulanito” o “menganito”, ahora eres lo que tu índice h: eres un 5, 10, 20, 50… cuanto más alto el número, mejor.

Pero el índice h está demostrando que no es capaz de mostrar el impacto de una investigación (y hay una variedad de nuevas “altmetrics” que están midiendo la influencia de los investigadores, no solo por sus publicaciones). En la presente entrada nos centraremos en el índice h de Google Scholar pero las opiniones son extensibles al resto de índices h.

La presente entrada en una adaptación del post “Four reasons to stop caring so much about the h-index.” de Stacy Konkiel (http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2014/03/31/four-reasons-to-stop-caring-so-much-about-the-h-index/)

¿Qué es el índice h?

El índice h es un intento de resumir a un investigador en un número que contempla la productividad y el impacto. La mejor manera de explicarlo es con un ejemplo: tomemos, al igual que en la entrada de Konkiel a Anna Llobet, investigadora en Los Alamos National Laboratory y con un índice h de 25, que significa que tiene 25 publicaciones con al menos 25 citas. Hoy en día este número se usa tanto para la evaluación formal (valoración del rendimiento o promociones) como en la informal (comparación con otros colegas).

En ese papel de comparar es en el que está fallando el índice h, por los siguientes motivos:

1. Comparar diferentes índices h es como comparar galgos con podencos

Volvamos al ejemplo de la investigadora Anna Llobet. Su índice h de 25, ¿es bueno, normal, bajo? Todo depende del campo de la ciencia en la que investigue. Un índice h 84 se puede considerar bueno en el área de la Medicina Clínica mientras que en las Matemáticas un buen índice h puede ser un 19. No en todos los campos científicos se publica y cita en la misma cantidad.

No solo no es aconsejable comparar áreas científicas. La edad del investigador también influye, ya que los más jóvenes tienen una desventaja respecto a los seniors, aunque sus publicaciones sean muy citadas, ya que también interviene el número de papers. Para conseguir un índice h alto no solo es necesario recibir muchas citas, también publicar mucho, y eso es más fácil para investigadores con más años de experiencia. Un investigador joven, aunque sea altamente citado, tiene el handicap de su corta carrera investigadora y el volumen de sus publicaciones. Siguiendo con el ejemplo Anna solo cuenta con 9 años de experiencia investigadora, por lo que no podrá competir con otros investigadores de su misma área con, por ejemplo, 35 años de experiencia y bagaje publicado.

Más aún conseguir citas lleva años para que vayan acumulándose. Artículos de más de diez años, según áreas científicas, pueden seguir recibiendo citas mientras que un joven investigador deberá seguramente hacerse un nombre para empezar a recibir un volumen de citas significativo, y los primeros años, a corto plazo, pueden ser poco rentables en cuanto a número de citas. Por eso tampoco es correcto comparar a dos investigadores, aunque trabajen en el mismo campo, si se encuentran en un diferente estado de su carrera académica.

2. El índice h ignora las publicaciones que no sean artículos científicos

¿Eres un gran químico, con una buena cantidad de valiosas patentes? Enhorabuena, pero no te valdrán para nada para tu índice h. Lo mismo ocurre si diseñas software, divulgas con las entradas de tu blog (por muy buena calidad que tengan), o otro tipos no-tradicionales de las publicaciones científicas (e incluso de las tradicionales si consideramos las monografías).

De la misma forma el índice h solo toma en cuenta las citas a tu trabajo que vengas de artículos de revistas, escritos por otros académicos. Tu índice h no es capaz de reflejar si tiene un gran influencia en la política pública o en resultados que mejoren la salud global.

3. El impacto académico no debería resumirse en un simple número

Ya se había visto con el factor de impacto de una revista que los indicadores de impacto basados en un único número pueden llevar a una simplista -y perezosa- evaluación. En las fases críticas de su carrera, cuando un investigador se enfrenta a una evaluación o una posible promoción, ¿de verdad desearía alentar esto? Desde luego que no. Un investigador deseará que los evaluadores tengan en consideración cualquier forma en la que hay impactado en su campo. Sus contribuciones son suficientes y variadas para ser resumidas en un simple número. Los investigadores en algunos campos (como en el de la Química) están rechazando el índice h por esta misma razón.

4. El índice h es mudo cuando se trata de la autoría

En algunas áreas científicas es habitual que un artículo esté firmado por una multitud de autores, como en el caso de la Física. ¿Debería esa mínima participación como coautor contar igual que un artículo escrito por una sola persona o por un número de reducido de académicos? El índice h no tiene en consideración el número de autores de un artículo.

¿Qué ocurre si un investigador aparecer como el primer autor de un artículo? (o el último autor, la forma en la que se indica que es el autor principal del artículo). En esos casos, ¿no deberían las citas a ese documento pesar más por ser el primer autor o el último, que por sus coautores, ya que tuvo una mayor influencia en el desarrollo de esa publicación?

El índice h no tiene en cuenta esos matices, así que ¿cómo usar el índice h? Muchos han intentado corregir las debilidades del índice h por varias vías:

Ninguno de los anteriores modelos ha sido ampliamente adoptado, aunque de todas formas todos ellos seguirían reduciendo la carrera de un científico a un simple número, que solo mide un tipo de impacto. Se necesita que se consoliden una nueva variedad de métricas alternativas (“altmetrics”), que midan cómo el conocimiento científico es recomendado, citado, guardado, consultado y discutido on line, de este modo se medirían los “outputs” del investigador, no tan solo sus artículos.

Autor

Francisco Cortés

Biblioteca Universidad Loyola Andalucía. Campus Córdoba-ETEA.

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