Respetar la diferencia entre hombre y mujeres como punto de partida para la equidad en la igualdad de género.

Igualdad de género desde la diferencia individual

En un estudio llevado a cabo por Schmitt et al. (2008) se compararon las personalidades de hombres y mujeres a lo largo de 55 culturas diferentes con la finalidad de establecer conexiones entre aspectos socio-económicos de un país y los cinco grandes rasgos de personalidad (Neuroticismo, Extraversión, Amabilidad, Apertura y Responsabilidad) según el género.

Los autores encontraron que en naciones más modernas, con mejor nivel social y económico y mayores índices de igualdad, los hombres y las mujeres tienden a divergir más en sus personalidades al contrario de lo que cabría pensar, pues en países más tradicionales y empobrecidos los roles sociales de género están más marcados, lo que aparentemente tendería a acrecentar estas diferencias.

Las explicaciones que se dan a estos hallazgos se fundamentan en la Teoría Evolutiva que postula que históricamente los problemas adaptativos a los que ha tenido que hacer frente el hombre han variado de los que ha afrontado la mujer lo que ha favorecido en ellos características de riesgo y dominancia social y en ellas de calidez y compasión.

Las culturas más modernas e igualitarias son psicológicamente más parecidas a las de nuestros antepasados cazadores-recolectores donde la posibilidad de manifestación de las diferencias innatas es mayor que en culturas menos desarrolladas agricultoras y ganaderas.

En la misma línea que plantea esta investigación, en 2010, el periodista noruego Harald Eia, elaboró un documental donde se cuestionaban aspectos relacionados con la igualdad de género. Siendo Noruega declarado por la ONU el país más igualitario de Europa, era llamativo como las mujeres seguían eligiendo en su mayoría profesiones tradicionalmente femeninas como la enfermería y los hombres masculinas como la ingeniería, a pesar de las estrictas políticas existentes en relación a la distribución equitativa de empleo.

De nuevo se alude a la libertad de elección como facilitador de expresión de la verdadera personalidad de hombres y mujeres.

Estos y otros trabajos concluyen que el objetivo no debería ser establecer una igualdad de género basada en la homogeneidad y la simetría, sino en respetar las diferencias que caracterizan a hombres y mujeres como punto de partida para la equidad ¿estáis de acuerdo?

Referencias

  • Schmitt DP, Realo A, Voracek M, Allik J. Why can’t a man be more like a woman? Sex differences in Big Five personality traits across 55 cultures. J Pers Soc Psychol 2008;94:168-182
  • Lavado de cerebro- ver documental.

Autor

Mencía Ruiz

Profesora del Departamento de Psicología, Sociología y Trabajo Social de la Universidad Loyola Andalucía. Doctora en Psicología por la Universidad Camilo José Cela, Máster en intervención sobre la ansiedad y el estrés. Experta en investigación sobre servicios de salud mental, ha participado como miembro de la Asociación Psicost en proyectos europeos y nacionales en evaluación de servicios y sistemas de financiación: REFINEMENT (investigación sobre sistemas de financiación en servicios de salud mental en Europa) eDESDE-LTC (descripción y evaluación de servicios de atención a largo plazo en Europa), Atlas de Salud Mental de Vizcaya, Guipúzcoa, Cataluña, Madrid, y el Atlas de Salud Mental sobre 8 Comunidades Autónomas de España para el Ministerio de Sanidad. Investigador de proyectos de discapacidad intelectual: TRINNODD (Transferencia de Innovación para personas con diagnóstico dual); Pomona II (Indicadores de Salud para Personas con Discapacidad Intelectual), FIL (Guía de Consenso sobre el Funcionamiento Intelectual Límite).

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